Infección Urinaria O Cistitis: Síntomas, Causas Y Tratamientos

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Las infecciones urinarias son muy frecuentes en el área de atención primaria de salud.

En Estados Unidos, más de 7 millones de personas visitan los centros médicos al año sólo para tratarse infecciones urinarias. Este tipo de infección puede presentarse a cualquier edad, sin embargo, es más frecuente en las mujeres.

Se cree que la razón de esto está en las diferencias anatómicas de la uretra de la mujer en relación con la del hombre.

Se estima que el 40% de las mujeres sufrirán al menos una infección urinaria a lo largo de su vida, mientras sólo un 12% de los hombres la presentarán. A pesar de que las infecciones del tracto urinario son más frecuentes en adultos, cerca del 2% de los niños se ven afectados y tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones, sobre todo, los más pequeños.

La importancia de  la evolución de ésta enfermedad radica no sólo en su frecuencia, sino en el riesgo que tiene de producir alteraciones, como extensión de la infección, lesión renal progresiva o irreversible y recurrencias, cuyo tratamiento y prevención resultan a menudo difíciles.

¿Qué son las infecciones urinarias?

Ocurre cuando bacterias patógenas provenientes de la orina invaden y se multiplican en una o más partes del sistema urinario (riñones, uréteres, vejiga o uretra), provocando, o no, sintomatología.

¿Qué son las vías urinarias?

Las vías urinarias forman el sistema de drenaje que tiene el cuerpo para eliminar los materiales de desecho y el exceso de agua.

Las vías urinarias incluyen los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. Éstas estructuras constituyen el canal de transporte de la orina y tienen funciones importantes, como remover el exceso de agua de la sangre y eliminarla en forma de orina, lo cual participa en el proceso de regulación de la presión arterial.

Asimismo, los riñones son estructuras sensibles a los cambios producidos por los niveles de azúcar en sangre, presión arterial y balance hidroelectrolítico, por lo que están involucrados en procesos corporales bastante importantes.

A su vez, los uréteres (dos estructuras tubulares que nacen de la pelvis renal y miden aproximadamente 25cm), descienden y tienen varias porciones (ensanchamientos), que son importantes en casos de litiasis.

La vejiga es un órgano músculo-membranoso que recibe la orina de los uréteres, la almacena y la expulsa a través de la uretra a través del cuerpo durante la micción. La función más importante la realizan los músculos de la vejiga, ya que cuando la vejiga está llena los músculos están relajados; esta señal es llevada al cerebro a través de los nervios y es el responsable de que se produzcan las ganas de orinar. Durante la micción éste músculo se contrae permitiendo la expulsión de la orina a través de la uretra.

La uretra es un pequeño conducto a través del cual pasa la orina desde la vejiga urinaria hasta el exterior del cuerpo durante la micción. En la mujer, la uretra tiene una longitud de 3,5 cm mientras que en los hombres la longitud es de unos 12 cm, lo cual explica por qué las mujeres son más susceptibles a las infecciones urinarias.

Existen dos tipos de infección urinaria, de acuerdo a su localización en el tracto urinario:

  • Infección del tracto urinario alto, cuya sintomatología avanza con rapidez y puede acompañarse o no de síntomas bajos. Generalmente afecta a los riñones, produciendo pielonefritis, la cual causa signos y síntomas sistémicos como escalofríos, fiebre, dolor en la zona lumbar, náuseas y vómitos.
  • Infección del tracto urinario Bajo: Afecta la vejiga y la uretra, ocasionando uretritis o cistitis. Se asocia a síntomas como urgencia urinaria, dolor o ardor a la micción (disuria), orinas turbias y malolientes,  y aumento de la frecuencia urinaria (poliuria) o levantarse en la noche para orinar (nicturia), donde habitualmente hay un vaciado incompleto de la vejiga.

¿Por qué ocurren las infecciones urinarias?

El tracto urinario normal es estéril, excepto la uretra, generalmente colonizada por bacterias que se encuentra en la zona del recto y periné.

  • El 90% de las infecciones no complicadas son producidas por una bacteria llamada  Escherichia Coli  mejor conocida como E. Coli. Ésta bacteria normalmente vive en el colon y alrededor del ano.
  • La bacteria se puede mover del ano y sus alrededores hacia la abertura de la uretra. Las causas más frecuentes de infecciones urinarias involucran una higiene inadecuada y las relaciones sexuales frecuentes.
  • Usualmente el acto de vaciar la vejiga empuja las bacterias fuera de la uretra, sin embargo, la presencia de una gran cantidad de bacterias en la orina no impide su multiplicación con la simple micción. Esto es importante porque las bacterias pueden viajar de la uretra hacia la vejiga y causar infección en los riñones (pielonefritis), lo cual empeora la sintomatologia.

¿Cómo se contagia el tracto urinario?

Te preguntarás de qué forma se adquieren las infecciones urinarias; pues debes saber que la ruta más común de infección es la vía ascendente (paso de las bacterias desde la uretra hacia las distintas partes del tracto urinario). Ésta vía  es la más frecuente en mujeres, debido a que la uretra femenina es más corta y está en proximidad a las áreas vulvar y perirrectal, lo que facilita su contaminación por gérmenes procedentes de éstos territorios. Además, la presencia de reflujo de orina procedente de la vejiga hacia los uréteres (reflujo vesicoureteral), facilita el ascenso de bacterias hacia los riñones causando pielonefritis. Otras formas menos frecuentes son la vía hematógena,  habitual en pacientes con otros focos de infección, y menos frecuentemente por vía linfática.

¿Qué aumenta las probabilidades de adquirir una infección urinaria?

  • Obstrucción del sistema urinario, como piedras en los riñones (litiasis renal). (1)
  • Condiciones médicas que causen un vaciado incompleto de la vejiga, ya sea una lesión medular o la incontinencia urinaria.
  • La postmenopausia, ya que disminuye la circulación de estrógenos, lo cual aumenta la vulnerabilidad a las infecciones urinarias. (2)
  • Inmunosupresión: HIV/SIDA, Diabetes, uso de terapia inmunosupresora (quimioterapia) para el tratamiento del Cáncer.
  • Actividad Sexual, ya que durante las relaciones sexuales se introducen una gran cantidad de bacterias a la vejiga. Según estudios, orinar después de tener relaciones sexuales disminuye el riesgo de desarrollar infecciones urinarias.
  • Uso de métodos anticonceptivos como el uso del diafragma.
  • Próstata agrandada (hiperplasia prostática benigna, prostatitis), ya que ocasiona obstrucción de la uretra y eventualmente conlleva a un vaciado incompleto de la vejiga, lo que incrementa el riesgo de infección de las vías urinarias. Es muy frecuente en hombres mayores de 50 años. (3) (4)

¿Quiénes son más suceptibles a estas infecciones?

Aunque las mujeres son las más afectadas, existe otra población con un elevado riesgo de desarrollar  infecciones urinarias, que potencialmente evolucionan mal  y  presentan  un mayor número de complicaciones. Este grupo incluye:

  • Lactantes, donde la vía de infección más frecuente es a través de la sangre (bacteriemia), y dependiendo de la severidad puede afectar a otros órganos. (5)
  • Niños pequeños: Tienen más problemas para limpiarse al orinar o para lavarse las manos después de usar el baño. La pobre higiene ha sido vinculada a un aumento de las infecciones urinarias en niños.
  • Niños de todas las edades: Pueden desarrollar infecciones urinarias, ya sea por anomalías del tracto urinario o por obstrucción del mismo.
  • Mujeres embarazadas, debido a las modificaciones que sufre su cuerpo durante la gestación. Éstas pacientes deben realizarse un examen de orina en su consulta prenatal para evitar complicaciones durante el embarazo.
  • Los pacientes hospitalizados o que reciben cuidados de enfermería (ancianos), por su  condición son más propensos a necesitar sondaje vesical, recibir tratamiento antibiótico (aumento de resistencia antimicrobiana) y permanecer mayor tiempo en cama o con incapacidad para ir al baño por sí solos.

Signos y síntomas de una infección urinaria

Seguramente alguna vez has sentido molestias al orinar y realmente no sabes si la causa es una infección urinaria. Es importante que sepas reconocer la sintomatología para que puedas acudir al médico lo más pronto posible y recibas el tratamiento adecuado. La sintomatología es similar en hombres y mujeres. Usualmente los signos primarios de infección son fáciles de reconocer, entre ellos los siguientes:

  • Dolor, molestias o ardor al orinar.
  • Necesidad frecuente e intensa de orinar (urgencia urinaria), aunque haya poca orina que eliminar.
  • Los hombres tienden a experimentar dolor a nivel de recto, mientras las mujeres sienten más dolor a nivel de la pelvis. Además, pueden experimentar dolor en la espalda, en el costado o por debajo de las costillas.
  • Orinas turbias, oscuras, sanguinolentas o con olor fuerte.
  • Fiebre o escalofríos.

Algunas personas pueden tener  infección urinaria sin realmente desarrollar síntomas, como en el caso de los recién nacidos, lactantes y niños pequeños, quienes frecuentemente tienen síntomas poco específicos, (fiebre, pérdida del apetito). Los ancianos también tienden a desarrollar síntomas inespecíficos, lo cual dificulta el diagnóstico.  En este grupo, los síntomas más frecuentes son:

  • Recién nacidos: Fiebre o hipotermia (baja temperatura), pérdida del apetito, ictericia (coloración amarilla de la piel y mucosas).
  • Lactantes: Fiebre, diarrea, náuseas y vómitos, disminución de apetito.
  • Niños: Irritabilidad, pérdida o disminución del apetito, fiebre inexplicada que no cede, pérdida del control de la vejiga, cambios en el patrón urinario.
  • Ancianos: Fiebre o hipotermia, pérdida del apetito, cansancio, cambios en el estado de conciencia.

Por otro lado, no es una regla que para que haya una infección urinaria se presenten signos y síntomas, ya que existe un tipo de infección en la que no se manifiesta ningúno, conocida como bacteriuria asintomática, la cual no se trata. Sin embargo, en algunos pacientes es mejor tratar la bacteruría con antibióticos (por ejemplo, en mujeres embarazadas, niños y pacientes con trasplante de riñón).

No es frecuente que la fiebre se presente en casos de infecciones bajas, como en la cistitis, donde los síntomas más frecuentes incluyen aumento de la frecuencia urinaria, dolor suprapúbico en mujeres  y sensación de dilatación del recto en hombres, escalofríos, ardor al orinar, irritabilidad, color oscuro de la orina, etc.  Mientras en las infecciones altas (pielonefritis) predominan la presencia de fiebre y síntomas sistémicos (aumento del pulso, aumento de la frecuencia respiratoria).

¿Cuándo acudir al médico?

Por lo general, las infecciones urinarias no son una emergencia médica, sin embargo, existen individuos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones:

  • Mujeres embarazadas.
  • Personas con diabetes.
  • Individuos con problemas en los riñones, ya sea obstrucción renal o piedras en los riñones (litiasis).
  • Pacientes inmuncomprometidos.
  • Hombres con la próstata agrandada.
  • Personas con retención urinaria o con sondas vesicales (pacientes hospitalizados).

¿Cómo se diagnostican las infecciones urinarias?

Las infecciones urinarias son diagnosticadas por un médico de atención primaria de  salud. Los pasos iniciales incluyen una evaluación física completa y la realización de pruebas de laboratorio para confirmar el diagnóstico. Así mismo, el médico investiga acerca de los síntomas, la historia médica o quirúrgica del paciente, hábitos o estilo de vida y si actualmente recibe alguna medicación por alguna otra condición que le afecte.

Muy frecuentemente se realiza una prueba de orina rápida o se toma una muestra de orina (uroanálisis) para que sea analizada por el laboratorio. También se puede realizar otro estudio, como el urocultivo, que ayuda a los médicos a saber qué tipo de bacterias están ocasionando el cuadro y saber qué antibióticos son los más efectivos para tratar la infección.

El uroanálisis se utiliza para saber si en la muestra que se tomó hay  presencia de leucocitos blancos y bacterias, que indiquen que hay una infección activa. El cultivo de la orina puede tardar varios días; esta prueba  no es dolorosa y consiste en tomar una muestra de orina que no esté contaminada con bacterias provenientes de la piel. Se recomienda que sigas unas simples instrucciones para obtener la muestra de orina deseada:

  • Antes de tomar la muestra es importante que limpies tu zona genital, ya sea con toallas estériles, jabón y agua. Las mujeres y adultas mayores deben limpiar con cuidado el área que está alrededor del orificio de la uretra y luego toda el área. Posterior a ello, se descarta el primer chorro de orina y luego se toma la muestra. En algunas mujeres la única forma de obtener una muestra de orina no contaminada es a través del uso de una sonda o catéter (se inserta un tubo desde la uretra hacia la vejiga), y es un procedimiento que realiza el médico.
  • Hombres y niños pueden tomar la muestra realizando el mismo procedimiento anteriormente mencionado. En caso de que no estén circuncidados deben retraer la piel sobrante a nivel del prepucio y limpiar cuidadosamente el área antes de orinar.
  • Para recién nacidos, el procedimiento más realizado para tomar la muestra de orina es la inserción de una sonda o catéter, o mediante la inserción de una aguja a nivel del abdomen bajo y aspiración de la orina procedente de la vejiga.
  • En lactantes y niños, dependiendo del caso, pueden requerir sondaje vesical o uso de una aguja de aspiración para la toma de la muestra.

Una vez obtenida una muestra de orina estéril se puede solicitar el cultivo de las bacterias. La prueba es realizada por profesionales y consiste en colocar una cantidad de la muestra en una placa de plástico que contiene nutrientes estériles. El resultado puede tardar varios días.

Evidentemente el uroanálisis es la prueba de elección para el diagnóstico de las infecciones urinarias, mientras que las pruebas de sangre son requeridas en casos graves y complicados.

Otras pruebas médicas son solicitadas de acuerdo a cada caso, ya sea por anomalías en el sistema urinario o por la presencia de bacterias inusuales en la muestra de orina. Para descartar anomalías del tracto urinario se puede realizar un ultrasonido, que generalmente permite estudiar problemas derivados de  los riñones y la vejiga. También se puede realizar una fluoroscopia para descartar anomalías físicas que frecuentemente predisponen a los niños a desarrollar infecciones urinarias.

Por otro lado, el pielograma intravenoso (PIV) es otro estudio que utiliza rayos X  y contraste, y sirve para detectar anomalías anatómicas del tracto urinario. A su vez, la Tomografía Computarizada (TAC), aunque es bastante específica en detallar la anatomía del tracto urinario no es un examen que se solicite de rutina.

Los estudios de imagen habitualmente se realizan en niños con historia de  infecciones urinarias a repetición, anomalías anatómicas del tracto urinario, y en adultos con infecciones urinarias recurrentes o que presenten sangre en la orina (hematuria).

Si no es una infección urinaria, ¿Qué podría ser?

Existen casos de casos que pueden presentarse durante el examen físico del paciente y que dependiendo de los hallazgos orienten al médico practicante a un diagnóstico certero. Por ejemplo, si eres mujer y eres sexualmente activa y tienes una sintomatología florida, muy probablemente requieras un examen pélvico más exhaustivo y realización de pruebas complementarias que ayuden a dilucidar el dignóstico.

Por otra parte, si eres hombre y en las últimas semanas te han aquejado molestias al orinar, o te has percatado que el chorro no es potente y orinas en gotitas, y de forma incompleta, o sientes una presión o sensación de peso, es importante que te hagas un chequeo de la próstata, ya que ésta podría estar aumentada y podría estar causando los síntomas urinarios. Para identificar si estamos en presencia de una prostatitis, el examen rectal es la prueba más rápida y confiable.

¿Cuál especialista trata las infecciones urinarias?

Cualquier médico en el área de atención primaria de salud puede diagnosticar y tratar las infecciones urinarias, bien sea  por parte de tu ginecólogo, médico internista o incluso el pediatra de tu bebé, lo cual facilita el diagnóstico temprano de las infecciones urinarias. En caso de que algún síntoma anteriormente mencionado te esté preocupando y no sepas a quién acudir, cualquier médico puede ayudarte. No temas preguntar sobre las dudas que te aquejan o incluso pedir recomendaciones para evitar los síntomas.

Debes saber que las infecciones urinarias son muy frecuentes, y para tratarlas, existe una amplia gama de esquemas que solucionarían el problema. En caso de que presentes recurrencias o complicaciones graves, tu médico practicante está en el deber de referirte a un urólogo (médico que se especializa en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades relacionadas al sistema urinario).

¿Cuándo debo buscar asistencia médica?

Si eres un adulto mayor, mujer embarazada o niño,  y  presentas síntomas urinarios, debes ser evaluado por un médico profesional durante las primeras 24 horas de aparición de los síntomas. La mayoría de los centros médicos realizan pruebas de orina rápida (tiras reactivas de orina) que ayudan a un diagnóstico rápido.

Si en tu caso particular, presentas síntomas urinarios bajos, deberás acudir por ayuda profesional el mismo día, ya sea haciendo una cita en un centro médico público o privado.

Por el contrario, si presentas síntomas urinarios altos es importante que acudas inmediatamente al centro médico más cercano o acudas al área de emergencias.  En este sentido es importante saber en qué momento acudir por ayuda. Las siguientes situaciones pueden ayudarte a reconocer el momento más oportuno:

  • Presentas  vómitos o deshidratación importante.
  •  No ves mejoría después de recibir antibióticos por dos días.
  • Estás embarazada.
  • Padeces de diabetes u otra enfermedad que pueda estar afectando tu sistema inmune.
  • Estás recibiendo tratamiento quimioterápico.
  • En caso de recién nacidos, lactantes, niños y ancianos que presenten los síntomas urinarios.

¿Cómo se tratan las infecciones urinarias?

El tratamiento de primera línea para las infecciones urinarias simples o complicadas es el uso de antibióticos. Los más utilizados son la Amoxicilina, Trimetoprim/Sulfametozaxol, Ciprofloxacina, Nitrofurantoína y una gran variedad de medicamentos.  Tu médico tratante se encargará de recetarte el antibiótico más recomendable dependiendo de los síntomas y el tipo de bacteria que esté causando la infección. El tratamiento se hace en base al tipo de infección, ya sea una infección urinaria alta o baja.

¿Cuál es el esquema recomendado?

Infección Urinaria Baja (Cistitis):

  • En personas sanas se recomienda tratamiento antibiótico por tres días a dosis recomendadas por el médico. En ciertos casos puede requerir tratamiento durante 5 a 7 días, todo depende de las condiciones del paciente.
  • Hombres adultos que cursen con prostatitis se recomienda tratamiento antibiótico por cuatro semanas o más.
  • Niños que cursan con cistitis no complicada requieren de un esquema de 10 días de tratamiento.

Infección Urinaria Alta (Pielonefritis)

  • En la mayoría de los casos la pielonefritis amerita hospitalización, tanto por sus complicaciones como por la administración del tratamiento (endovenoso). Usualmente el esquema de tratamiento se realiza por  10-14 días y una vez que el paciente pasa 72 horas sin fiebre se mantiene el mismo tratamiento por vía oral  hasta cumplir los 14 días.
  • Si la persona está descompensada, deshidratada, con fiebre y vómitos, inmediatamente debe recibir tratamiento en emergencias, ya que debe recibir soluciones para reponer la cantidad de agua perdida, y así mismo, recibir el  tratamiento antibiótico necesario.

Complicaciones de las infecciones urinarias

Muy frecuentemente las infecciones urinarias  se complican, ya sea por la falta de adherencia al tratamiento, los malos hábitos, presencia de factores de riesgo, comorbilidades, y un sin fin de situaciones que pueden dificultar el cumplimiento de las recomendaciones dadas por tu médico.

Dentro de las complicaciones, la recurrencia de las infecciones en mujeres y niños es muy frecuente. Así mismo, una pielonefritis no tratada puede producir falla renal crónica y, en casos severos, las ITUs no tratadas pueden derivan en sepsis, amenazando la vida del paciente.

En embarazadas, las ITUs no tratadas pueden desencadenar un trabajo de parto prematuro en el segundo o tercer trimestre del embarazo, lo que pone en riesgo a vida del bebé y en muchos casos los recién nacidos tienen bajo peso y otra serie de complicaciones. Indiscutiblemente es una emergencia obstétrica que amerita atención oportuna.

Seguimiento de las infecciones urinarias

Es importante que sigas las recomendaciones de tu médico  y no omitir seguir con el tratamiento aunque hayas mejorado. Es habitual que después de terminar el tratamiento tu médico quiera evaluarte de nuevo para solicitarte otro examen de orina y corroborar que la infección se haya resuelto por completo.

  • Si todavía te estás recuperando de una infección urinaria baja (cistitis), a las dos semanas de haber terminado el tratamiento deberías consultar con el médico para una evaluación.
  • Por el contrario si se trata de niños o adultos con infección en los riñones, deben ser evaluados de nuevo a los dos días de culminado el tratamiento.

En caso de no mejorar después de haber cumplido el tratamiento o si los medicamentos te producen alguna reacción no deseada (náuseas, vómitos, pérdida del apetito, diarrea),  debes acudir rápidamente a un centro de salud para ser atendido por un médico.

El tratamiento antibiótico recibido durante un cuadro de cistitis o pielonefritis es suficiente para que haya mejoría y resolución del cuadro clínico. De no recibir tratamiento a tiempo, la infección puede producir cicatrices o lesiones en los riñones, aumentando la tasa de infección y recurrencias.

Es importante que sepas que, si no se trata la pielonefritis con prontitud, la infección puede avanzar y alcanzar otros órganos a través de la circulación sanguínea , produciendo infecciones severas.

Tips que te ayudarán a prevenir las infecciones urinarias

Hay una gran variedad de remedios caseros que pueden ayudarte a combatir y prevenir las infecciones urinarias. Es recomendable que empieces haciendo cambios en tus hábitos diarios, empezando por la dieta y la higiene personal. Si sigues nuestras recomendaciones fácilmente podrás evitar sufrir de infecciones urinarias en el futuro.

Dieta

  • Ingerir abundante agua en el día, para facilitar la diuresis y evitar que la orina se concentre y las bacterias se multipliquen con mayor facilidad.
  • Para mitigar el dolor puedes colocar agua tibia en una botella y colocarla en la zona baja del abdomen.
  • Evita ingerir bebidas como el café, refrescos, té, alcohol, cigarrillo, y alimentos muy condimentados o picantes, ya que producen irritación de la vejiga. Se recomienda evitar las frutas ácidas como las fresas, la piña, naranjas. Es vital que sepas identificar qué hábitos mortales  dañan seriamente tus riñones y evitarlos a toda costa.
  • Tomar jugo de arándanos o papaya impide la multiplicación bacteriana y ayuda a acidificar la orina combatiendo las infecciones urinarias.
  • Mantener la orina con un pH ácido dificulta el crecimiento bacteriano, por lo que es recomendable consumir como complemento hasta 3000mg de Vitamina C al día.
  • Se recomienda el uso de hierbas e infusiones con propiedades medicinales como la cúrcuma, el jengibre, diente de león.

Higiene personal

  • Mantén tu zona genital limpia y evita a toda costa el uso de duchas vaginales, aerosoles o baños de aceites.
  • Limpiarse de adelante hacia atrás después de usar el baño. La razón de esto es que al hacerlo de forma contraria estarías introduciendo bacterias del área rectal hacia la uretra, y ésto produce contaminación de la orina. Es importante que apliques esta regla cuando vayas a limpiar o asear a tus niños.
  • Limpiar el área genital antes y después de la actividad sexual. Incluso se recomienda orinar antes y después de iniciar cualquier actividad sexual.
  • Evita la ropa apretada. La ropa íntima debe ser de algodón para evitar fricciones.
  • Realizar micciones frecuentes resultan útiles en la prevención de las infecciones urinarias.
  • Cada vez que vayas al baño intenta que no queden residuos de orina en la vejiga, vaciándola completamente. Ten paciencia.
  • Evita el uso de tampones.

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