Vitaminas del tomate

El tomate es el fruto de una hortaliza, la Lycopersicum esculentum.

Debido a su sabor muy suavemente dulce, en lugar de utilizarse en postres o colaciones como la mayoría de las frutas, se lo usa especialmente en ensaladas y salsas.

La versatilidad que nos ofrece el tomate en ese sentido es tan amplia que figura como un producto protagónico en la gastronomía de muchos países.

Podemos consumirlo fresco, o en forma de puré de tomates, tomates en conserva o en jugo.

Las vitaminas del tomate, por supuesto, se verán alteradas, como veremos las adelante, de acuerdo a esa presentación, dato muy importante a tener en cuenta.

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Vitaminas del tomate fresco

1. Vitamina C (ácido ascórbico)

Un tomate de tamaño medio tiene 16 mg de vitamina C, lo cual cubre el 26% de la cantidad diaria necesaria de esta vitamina.

La vitamina C tiene enorme importancia para nuestro organismo.

En primer lugar es un fuerte antioxidante, por lo que combate lo radicales libres, que se van formando con el tiempo. Debido a eso, los antioxidantes son agentes muy importantes contra el envejecimiento y a su vez evitan la aparición de enfermedades degenerativas (entre ellas las cardiovasculares y el cáncer).

En segundo lugar, la vitamina C colabora con la absorción de otras vitaminas y varios minerales.

En tercer lugar, la vitamina C es necesaria para la formación de colágeno, algo clave no solo para nuestra piel, sino para todo el organismo. La salud de las encías, dientes, cartílagos y huesos depende en mucho de un buen aporte de vitamina C. Si bien estudios actuales no dan tanta importancia como antes a su papel para evitar gripes y resfriados, igualmente esta vitamina es necesaria para tener buenas defensas.

2. Vitamina A (en esta fruta se produce como betacaroteno).

La vitamina A aportada por el tomate fresco cubre el 20 % de las necesidades diarias de esta vitamina.

La vitamina A evita el envejecimiento prematuro, es fundamental para el desarrollo de los huesos, dientes y mucosas.

También es clave en el desarrollo del sistema nervioso. Sin embargo las funciones más conocidas popularmente, y con gran fundamento, son su importancia en el mantenimiento de una piel saludable, y especialmente, en nuestra visión.

3. Vitamina K.

El tomate cubre el 12 % de las necesidades diarias de esta vitamina.

La vitamina K es fundamental para la coagulación de la sangre, pero también para la formación de los glóbulos rojos, que son las células sanguíneas que transportan el oxígeno a todo el organismo.

4. Vitaminas E, B6, B12, B3, y B9.

Si bien el contenido de estas importantes vitaminas es menor, no por eso es despreciable.

La vitamina E es un potente antioxidante, con la importancia que eso implica, como ya hemos visto.

La vitamina B6, al igual que todo el complejo B es clave para el normal funcionamiento neurológico, pero a su vez es muy importante para nuestras defensas.

Otra función clave de todo el complejo B es la prevención de la anemia, ya que es fundamental para la formación de los glóbulos rojos.

En particular la vitamina B9 se  recomienda para las mujeres que están buscando un embarazo, ya que es clave en la prevención de problemas neurológicos del feto.

Como el desarrollo de estos problemas puede ser precoz, es importante comenzar el refuerzo de esta vitamina previo al embarazo.

Ver también:

Vitaminas del tomate triturado

1. Vitamina A. Si bien la cantidad de vitamina A disminuye en relación al tomate fresco, esta reducción no es significativa.
2. Vitamina C. Se reduce a un tercio en relación al tomate fresco.
3. El punto más importante a destacar es que aumentan mucho las calorías, pero muy especialmente el aumento más importante es en los niveles de sodio, dato clave para quienes tienen problemas de presión arterial elevada.

Vitaminas del tomate frito

1. Vitamina A. Su cantidad se reduce a algo más de la mitad, lo que es muy significativo
2. Vitamina C. Si bien hay una reducción de menos del 30 %, siempre en relación al tomate fresco.
3. Las calorías prácticamente se multiplican por cuatro, dato muy relevante.
4. El sodio si bien es elevado (340 mg) no lo es tanto como el de los tomates triturados (590 mg).

Vitaminas del tomate, aportes del tomate cherry

Hemos considerado aparte estos pequeños tomates, porque se diferencian de los tomates comunes. Un dato importante es que no contienen grasas. Con cinco de estos tomates vamos a obtener solamente 20 calorías, el 80 % de las cuales provienen de los hidratos de carbono. El resto de las mismas, provienen de las proteínas.
Si bien contiene cantidades significativas de vitamina A y C como los demás tomates, destacamos que contienen también vitamina D. Esta vitamina es esencial para los músculos y huesos de nuestro organismo, pero a su vez tiene un claro papel anti envejecimiento.

Otras ventajas del tomate:

1. Aporta pocas calorías, algo importante para quienes buscan perder peso. Por cada 100 gramos nos brindan solo 21 calorías.
2. Aporta varios minerales importantes. Destacamos el Fósforo, clave en el funcionamiento de nuestro cerebro. También tiene Potasio, importante para quienes deben controlar su presión arterial. El Magnesio cumple una función básica en músculos y huesos.
3. Aporta pocas proteínas, pero también pocas grasas. Igualmente, las grasas que contiene son saludables.
4. Aporta muy poco almidón.
5. Aporta gran cantidad de agua.
6. Si se lo consume con la piel, aporta fibras.

El tomate es un fruta muy importante en nuestra dieta.

Si bien se altera el valor nutricional claramente cuando se lo consume fresco a cuando se lo consume triturado o frito, igualmente es interesante su aporte de modo que no implica que sea necesario evitarlo en estas otras formas, sino que hay que tener algunos cuidados, especialmente para quienes necesitan una restricción de calorías o de sodio.

En esos casos, por supuesto que al natural son ideales.

Imagen: naturelivings


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