Vitaminas liposolubles

Las vitaminas son imprescindibles para que todas y cada una de las células de nuestro organismo se puedan mantener funcionando normalmente, puedan desarrollarse y reproducirse.

VITAMINAS-LIPOSOLUBLES

Es importante comprender que las células no solo se reproducen en períodos de crecimiento, sino que durante toda la vida se van renovando.

Una dieta equilibrada debe asegurar buenos niveles de vitaminas. Podemos clasificarlas en dos grandes grupos: vitaminas liposolubles y vitaminas hidrosolubles. Las primeras, se disuelven en aceites y grasas.

Esto les da la capacidad de ser almacenadas en el organismo, algo que no ocurre con las vitaminas hidrosolubles.

Vitaminas liposolublesSi bien es un ventaja el hecho de poder ser almacenadas (de esta forma se puede ser un poco más elástico en las cantidades diarias de aporte externo), tiene la contracara de que se puede producir un exceso de las mismas, algo llamado hipervitaminosis. Para tener una falta de estas vitaminas, el problema alimentario debe ser muy serio. En cambio, con las vitaminas hidrosolubles, si no somos cuidadosos cubriendo las necesidades diarias de las mismas, se pueden desarrollar varias enfermedades.

Vitaminas liposolubles

1. Vitamina A.

La vitamina A es ante todo, un fuerte antioxidante. Esto quiere decir que combate los radicales libres, los cuales se forman en la medida que vamos envejeciendo. Es por lo tanto, una vitamina anti envejecimiento. Pero con los años no solo son arrugas lo que nos aparece, sino también algunas enfermedades degenerativas (en especial cardiovasculares y cáncer) algo que los antioxidantes ayudan a evitar.

La vitamina A es fundamental en los períodos de crecimiento, de ahí la importancia en la infancia.

Los huesos, dientes, las mucosas y sobretodo la piel y el cabello, necesitan de buenos niveles de vitamina A para mantenerse saludables.

El buen funcionamiento de la visión depende también de esta vitamina, en especial la visión nocturna.

Es muy importante para el funcionamiento normal de nuestra inmunidad.

El mayor depósito de vitamina A de nuestro organismo se encuentra en el hígado. Cantidades menores se almacenan en otros tejidos, como pulmones, grasa y riñón.

Las fuentes de vitamina A son varias. La vitamina A como tal, se encuentra en alimentos de origen animal: lácteos, carne, huevo, hígado y riñones. Los recursos de esta vitamina se encuentran en fuentes vegetales: zanahoria, espinaca, brócoli, lechuga, duraznos o melocotones, mamón, damascos y melones.

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Para tener un exceso de vitamina A, en general es necesario utilizar complementos, ya que simplemente con la dieta es difícil llegar a desarrollar este problema. Las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado en no utilizar complementos de esta vitamina, pero si tenerla muy presente en la dieta.

2. Vitamina D

Esta vitamina se sintetiza en la piel, pero para que ese proceso se puede completar, se necesita la incidencia de la luz solar.

Es fundamental para el metabolismo de dos importantes minerales: Calcio y Fósforo. Para mantener el nivel en sangre de ambos minerales dentro de los valores normales, aumenta su absorción en el intestino y a su vez, aumenta la reabsorción por parte del riñón. El Calcio es clave para trasmitir el impulso nervioso, para el funcionamiento muscular y para los huesos y dientes, por supuesto. El Hierro es clave para evitar las anemias, en particular. El crecimiento y la maduración celular requieren de vitamina D.

También es importante para el normal funcionamiento del sistema inmune.

Un aporte normal de cereales, lácteos, huevos y pescado, más una razonable exposición al sol, aseguran niveles normales de esta importante vitamina.

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La falta de esta vitamina produce hipovitaminosis D, que en la infancia se llama raquitismo, y deja secuelas si no se corrige rápidamente.

El exceso de esta vitamina produce hipercalcemia (aumentos de Calcio en sangre) e hipercalcinosis (aumento de los depósitos de este metal).

3. Vitamina E o tocoferol

Al igual que la vitamina A, esta vitamina es un importante antioxidante.

Permite el buen funcionamiento e integridad de las membranas celulares. Es un claro factor anti envejecimiento, como ya hemos visto ocurre con los antioxidantes. Es clave para una cicatrización normal de los tejidos.
El sistema inmune necesita de buenos niveles de esta vitamina para su normal funcionamiento. Retrasa la formación de cataratas (problema en el cristalino que produce ceguera si se lo deja evolucionar).

Evita la destrucción temprana de los glóbulos rojos, y participa en la formación del grupo Hem de la hemoglobina. Es muy importante para el funcionamiento de la vitamina K.

La vitamina E se encuentra en aceites vegetales, semillas, nueces y hortalizas verdes. Muchos alimentos son enriquecidos con vitamina E.

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4. Vitamina K

Es la vitamina de la coagulación. Normalmente no escuchamos mucho sobre ella, salvo cuando hay problemas. Se acumula en el hígado, por lo que en las enfermedades hepáticas serias y graves, suelen haber problemas de coagulación.

Existen tres fuentes de vitamina K: K1, que es la dieta. En ese sentido esta presente en pescado, hígado, coles y espinacas. K2, es la que las bacterias del intestino producen.

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Vale la pena señalar este hecho, ya que algunas personas creen que las bacterias siempre son malas. De hecho, la mayoría o no atacan nuestra salud o son necesarias para la misma.

La higiene es fundamental y los gérmenes patógenos existen, pero hay que comprender que nuestra salud también depende de algunas bacterias. La otra fuente es la K3, que es la que se da en complementos, pero solamente cuando existe una necesidad concreta, no en personas sanas.

Conclusiones

Las vitaminas son claves para mantenerse saludables.

Sin embargo, hay una tendencia al uso de suplementos ricos en vitaminas y que las personas creen que son muy necesarios, sobretodo si hacen deporte.

En el caso de las vitaminas hidrosolubles, todo lo que sea exceso se excreta con la orina, por lo que tendremos una orina llena de vitaminas.

En el caso de las vitaminas liposolubles, como no podemos deshacernos de la cantidad extra excesiva, podemos incluso enfermarnos.

La conclusión es que si mantenemos una dieta equilibrada vamos a tener los niveles de vitaminas liposolubles y solubles necesarios, sin tener que acudir a suplementos.

Imagen: becomegorgeous


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