8 pasos para aprender a comer limpio para principiantes

 

La expresión, comer limpio, tiene que ver con un estilo de vida alimenticio contrario a ciertos hábitos dañinos en la alimentación cotidiana.

Las comidas chatarras, congeladas, procesadas, con harinas refinadas y azúcares simples, grasas no saludables, excesos de sales y saborizantes artificiales, integran la antítesis de comer limpio. Son además peligrosamente adictivas para el cuerpo.

Comer limpiamente es control. Es poder de decisión sobre cuáles alimentos son mejores para el organismo y cuáles serán descartados por no aportar nada.

Comer limpio implica eliminar del cuerpo todas las grasas, azúcares y calorías innecesarias, que el organismo está acostumbrado a recibir, por lo que pareciera difícil comenzar un programa de comidas de este tipo pero en realidad no lo es.

No es una dieta para bajar de peso

Comer limpio no tiene que ver con dietas para bajar de peso rápidamente. Es una manera de interpretar lo que se come y comprender cómo se beneficia el cuerpo.

Esta alimentación está orientada a los alimentos naturales e integrales como forma saludable y consiente de comer, lejos de las comidas procesadas.

Comer limpio es parar de consumir alimentos que perjudiquen e intoxiquen al cuerpo, productos producidos para provocar antojos y adicción en vez de salud y bienestar.

Con una dieta de vegetales, granos enteros, comidas integrales, proteínas magras y grasas saludables, el enfoque pasa de disponibilidad y sabor inmediato, a calidad de los alimentos e impacto general en la salud.

Comer limpio no significa que las comidas no sean gustosas. Lo que hace esta manera de comer es reeducar a las papilas gustativas para que sean capaces de disfrutar el sabor de lo natural, al dejar de comer alimentos artificiales y saturados.

¿Cómo beneficia comer limpio?

Las personas con una alimentación de este tipo son más saludables y felices. Sus antojos por dulces se acaban y la comida chatarra se convierte en algo desagradable. Es otra interpretación del comer con base en el sentido común.

Comer limpio es un estilo de vida controversial y subjetivo, pues algunos dirán que no hay problema en ingerir leche orgánica, mientras que otros afirmarán que ello implica un riesgo de salud por potenciales hormonas añadidas, por ejemplo.

Los siguientes son 8 lineamientos básicos para comenzar a practicar esta forma de vida alimenticia.

Comer limpio: 8 pasos para principiantes

1. Cocinar los alimentos

La única manera de saber perfectamente lo que se come es preparándolo uno mismo.

Todos los alimentos precocinados, empacados y congelados, son producidos para ganar dinero con una mínima inversión, por lo que sus ingredientes no aportan mucho al organismo.

La adición de vitaminas y minerales a alimentos que no son prioridad en la alimentación, no son más que métodos de seducción para hacer creer que se está comiendo algo saludable.

La salud personal es igual de importante que el trabajo o cualquier otra actividad que impida cocinar. Por lo que administrar bien el tiempo será necesario para emprender correctamente el comer limpio.

2. No subestimar las etiquetas

Los etiquetados nutricionales de los productos suelen presentar la información con poca claridad y precisión, a esto se suma, el desconocimento que tenemos los consumidores de cómo leer esas etiquetas, lo cual nos lleva a creer que el aporte de calorías y nutrientes que allí se expresa por una porción del alimento es el aporte de todo el contenido del empaque.

Si compramos un paquete de galleta que trae 10 unidades y la porción son 2 unidades, no será lo mismo afirmar que al comer una porción de galletas  se aportó 75 calorías, a creer que la ración eran las 10 unidades por lo que realmente consumimos 375 calorías. Si este último fuera el mensaje, posiblemente las empresas de galletas no venderían tantos paquetes y nosotros cuidaramos de nuestro consumo.

Será necesario aprender a descifrar ese lenguaje de número para identificar cuáles productos elaborados con “ingredientes naturales” y que parecen inofensivos, esconden aportes azucarados y grasosos.

Lo ideal será comer productos cuya etiqueta demuestren que fueron elaborados con ingredientes que se usarían en la cocina de la casa.

Se preferirán los que sumen granos enteros. En cuanto a los alimentos altos en calorías, se verificará que el aporte de azúcares y grasas saturadas sean bajos y que esas calorías provengan de almidones y las proteínas.

Se evitarán los alimentos hidrolizado o modificado como los cereales para atoles, purés y sopas instantáneas y los que terminen en osa, como sacarosa y fructosa. Son azúcares dañinos.

El cuerpo solo necesita 250 mg diarios de sodio. Algunas porciones simples de ciertas salsas y aditivos duplican esa cantidad.

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3. Comer alimentos enteros

Los alimentos enteros no han sido modificados en un laboratorio o en una fábrica. No han sido procesados, refinados y no suman azúcar añadida, conservadores, grasas hidrogenadas o sodio, para mejorar su sabor, apariencia o caducidad.

Los alimentos enteros incluyen frutas y vegetales frescos, proteínas magras, nueces y semillas sin sal añadida, productos lácteos enteros y leguminosas. Todos conservan mejor sus propiedades nutricionales y son esenciales para el cuerpo.

4. Evitar los alimentos procesados

Es fácil identificar alimentos procesados, pues casi siempre están dentro de una caja, lata o frasco. Suman muchas grasas, sales, azúcares y harinas refinadas.

Los más comunes son papas fritas, galletas, dulces, cenas congeladas, salsas embotelladas, cereales para el desayuno, sopas de lata, tocino, barras de granola, fideos instantáneos y leches saborizadas.

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5. Equilibrar el aporte nutricional

Será necesario verificar que los alimentos a comer tengan la cantidad adecuada de grasas, proteínas y carbohidratos que necesita el cuerpo.

El brócoli, por ejemplo, tiene carbohidratos y suma muchas fibras, antioxidantes y otros nutrientes importantes que le hacen una sabia elección para comer limpio.

Las grasas provendrán de alimentos naturales como nueces y pescados. Los azúcares serán de fuentes naturales como la fruta.

6. Evitar la sal, el azúcar y las grasas añadidas

Los azúcares de las frutas son suficientes para el cuerpo. Una dieta limpia implica renunciar a la azúcar añadida.

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7. Comer 6 veces al día

Con una dieta limpia no es necesario contar calorías porque se estarán consumiendo alimentos sanos. También se acostumbrará al cuerpo a demandar solo lo que realmente necesita.

La alimentación limpia comprende 2 o 3 comidas fuertes y 3 combinaciones ligeras para disfrutar a lo largo del día.

Comer con frecuencia, además de ser la mejor manera de evitar la sobrealimentación, ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre.

8. No beber las calorías

Aunque son válidas las infusiones o café sin azúcar, lo mejor para estar hidratado es beber agua. Lo que no se tomará serán las bebidas azucaradas, sobre todo el refresco y los jugos de fruta comerciales, por estar repletos de azúcares añadidas.

El agua simple debe ser el contenido principal a ingerir durante el día.

Mientras más agua se beba, más pedirá el cuerpo, porque volverá a acostumbrarse a estar correctamente hidratado.

¿Cómo comenzar a comer limpio?

Será un error cambiar la dieta de un día para otro. Además de ser traumático, aumenta la posibilidad de abandonarla en poco tiempo. Se comenzará progresivamente.

El cuerpo debe hacer una transición gradual en la que cada día se haga una elección de alimentos más saludable. Los aditivos, por ejemplo, se disminuirán poco a poco hasta que el organismo se acostumbre al sabor natural de las comidas.

Se conseguirán reemplazos saludables. Por ejemplo, se cambiará el hummus empaquetado por el elaborado en casa. El pan blanco por el integral y después al de granos enteros.

El cuerpo estará más ligero y activo con los cambios. Estos también prevendrán enfermedades como la diabetes y los problemas cardiovasculares.

Comer limpio es posible. Depende de fuerza de voluntad y hacerlo correctamente.

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