¿Te hurgas la nariz? Este hábito podría estar conectado con el Alzheimer.
Existe un riesgo latente, y se relaciona en la manera en cómo las bacterias podrían llegar a tu cerebro. Los científicos parecen haber descubierto un nexo entre la presencia de patógenos en el desarrollo de enfermedades degenerativas, en uno de los hábitos más comunes entre las personas.
Un hábito común, ahora bajo la lupa
Los medios de comunicación internacionales se vieron sacudidos cuando en octubre del 2022, investigadores de la Universidad Griffith de Australia, publicaron un estudio que analizaba cómo la bacteria Chlamydia pneumoniae, podía llegar al cerebro a través de un hábito tan simple como hurgarse la nariz. El equipo de profesionales, que estuvo liderado por el profesor James St John, reveló que, por medio del nervio olfativo, esta bacteria (y otras) podrían tener un fácil acceso al cerebro.
Estos resultados por sí solos ya resultan alarmantes, pero además de ellos, los investigadores encontraron que, en modelos animales, esta bacteria (que está asociada con afecciones respiratorias), produjo respuestas inflamatorias y lo que es peor, favoreció a la acumulación de placas de beta-amiloide, la cual es una proteína que está profundamente relacionada con el desarrollo del Alzheimer. En resumidas palabras, el estudio refiere que estas y otras bacterias podrían contribuir al deterioro cognitivo, dado el caso de que las mismas logren atravesar las defensas naturales del organismo.
¿Realmente limpiarte la nariz tiene algo que ver?
Todo parece indicar que sí. Las bacterias podrían acceder al cerebro a través del nervio olfativo, un delicado nervio apenas protegido por una barrera de mucosa. Misma que puede verse dañada si llegas a limpiarte la nariz con demasiada fuerza o por arrancarte los pequeños vellos nasales. Estas prácticas pueden resultar en microlesiones sobre la mucosa protectora, permitiendo el paso de las bacterias. Una vez allí, estas bacterias pueden contribuir a la formación de placas que impiden la comunicación celular del cerebro, producir inflamación crónica y entorpecer el funcionamiento neuronal. Por suerte, bastará con que evites ser demasiado brusco con tu nariz, omitas introducir objetos en tus fosas nasales y evites arrancar los vellos para prevenir este inesperado factor de riesgo para el Alzheimer.
Sigue habiendo opiniones encontradas
Pese a los hallazgos hechos por el estudio, algunos otros expertos sugieren que estas afirmaciones deben hacerse con cautela. Si bien es cierto que se ha encontrado cierta evidencia, no es menos cierto que los estudios se han hecho en modelos animales, y no en humanos. A propósito de esto, Heather M. Snyder, vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de Alzheimer’s Association señaló que no había datos suficientes que demostraran una relación causal entre la demencia y el hábito de hurgarse la nariz. No obstante, señaló que el estudió permitió fortalecer las bases de la sospecha de que el sistema inmunológico tiene un papel trascendental en el aspecto de la biología de enfermedades como el Alzheimer y la demencia.
Otros investigadores hicieron énfasis en el aspecto de la higiene personal, lavarse las manos y limitar la frecuencia con la que las personas hurgan su nariz, parece una recomendación razonable. En especial, cuando sí es bien sabido que tocarse la nariz (en especial con las manos sucias), puede facilitar el acceso de numerosos tipos de bacterias que, a largo plazo, pueden derivar en inflamación, siendo este último uno de los criterios más importantes relacionados con el Alzheimer.
¿Qué se puede esperar a futuro?
La investigación parece concluyente en modelos animales, pero sigue siendo insuficiente para humanos. Aun así, un nervio olfativo dañado y expuesto proporciona una vía fácil y corta para que bacterias como la Chlamydia pneumoniae tengan acceso al cerebro. Se espera que los investigadores a cargo de este estudio, evalúen los criterios que demuestren que esto mismo es replicable en seres humanos. El director del estudio, el profesor James St John, indicó que una investigación en humanos ha sido propuesta por diversos expertos, pero que, pese a ello, no ha podido completarse.
Si bien la causa exacta del Alzheimer aún se desconoce, se ha determinado que un gran número de patógenos, como las bacterias que causan la neumonía, podrían estar relacionadas. Esto se debe a que se han encontrado ejemplares de las mismas en cerebros de personas con la enfermedad. De esta misma manera, la activación de las células inmunitarias con demasiada frecuencia por la interacción de las bacterias se traduce en inflamación crónica, la cual está muy relacionada con numerosas enfermedades, incluyendo enfermedades neurológicas.
Un hábito que puede cambiarte la vida
Limpiarte la nariz parece un hábito inofensivo, pero con esto en mente quizás quieras pensarlo dos veces antes de hacerlo. Si bien no se conoce la causa exacta del Alzheimer, una de las formas más comunes de demencia, se cree que la exposición a determinadas bacterias, capaces de llegar al cerebro a través del nervio olfativo, pueden ser un factor de riesgo. Sin embargo, es necesaria mucha más investigación, en especial en humanos. ¿Será esta investigación un precedente para entender con precisión la influencia de la inflamación crónica en el desarrollo de la demencia? ¿Realmente limpiarte la nariz podría poner en riesgo tu salud y predisponerte a afecciones neurodegenerativas? Probablemente investigaciones futuras nos den la respuesta.