Los mejores tratamientos de la obesidad

La obesidad se ha convertido en una epidemia mundial a pesar de que existen formas efectivas de tratarla, como las que veremos en el presente artículo.

Objetivos De Los Tratamientos Contra La Obesidad

Los tratamientos contra la obesidad suelen tener dos objetivos:

  • Alcanzar un peso saludable.
  • Mantenerse ese peso.

Con frecuencia, las personas obesas se desalientan y desisten de comenzar un tratamiento, porque piensan que tienen bajar muchos kilos para tener algún beneficio.

Cualquier individuo obeso que baje entre un 5 y un 10 % de su peso corporal, obtendrá una mejora notoria en su salud y calidad de vida. Esta pequeña reducción es un gran logro y un excelente comienzo para conquistas mayores.

La experiencia indica que quienes reducen su peso lenta pero sostenidamente (por ejemplo, una o 2 libras por semana) son más exitosas en mantener su peso cuando lo han alcanzado.

Instituciones médicas como la Clínica Mayo consideran que el éxito de un tratamiento de pérdida de peso se consigue aumentando la actividad física y modificando lo que se come, la manera en que se prepara y los horarios cuando se consume.

Principales Tratamientos Contra La Obesidad

Los tratamientos más sencillos son los cambios dietéticos y un buen programa de ejercicios. Algunos requerirán de medicamentos y otros posiblemente una cirugía.

1. Cambios Dietéticos

La Clínica Mayo recomienda que los obesos disminuyan su consumo calórico diario total y coman más granos integrales, frutas y verduras.

La dieta debe ser variada, ya que conviene disfrutar de diferentes sabores. Lo que se debe reducir drásticamente son:

  • Azúcar.
  • Carbohidratos refinados.
  • Algunas grasas.

De manera ideal, las personas obesas deben trabajar bajo el cuidado de un médico o dietista, o seguir las indicaciones de un reconocido programa para bajar de peso.

Las pérdidas de peso violentas suelen ser contraproducentes, ocasionando deficiencias de vitaminas y otros nutrientes, y además tienen mayores posibilidades de fracasar.

Las personas extremadamente obesas pueden consumir una dieta líquida y muy baja en calorías, bajo el cuidado de un profesional de la salud.

2. Actividad Física

Mientras más muevas tu cuerpo, más calorías quemarás. La pérdida de 1 kg de grasa exige quemar unas 8 mil calorías. Un buen comienzo es caminar enérgicamente.

La combinación entre una dieta más saludable y mayor actividad física, eleva significativamente la posibilidad de perder peso de forma consistente.

Es importante practicar una actividad física que encaje con tu rutina diaria. Cualquier quema de calorías que pueda conseguirse sin perturbar demasiado tu agenda, tiene mayores probabilidades de convertirse en un hábito.

Los pequeños detalles pueden sumar al final de la jornada. Si vives en el piso 9, baja del ascensor en el 7 y sube a pie los otros dos.

No saques el auto para ir a la tienda y los lugares cercanos. Las encuestas indican que la mayoría de los viajes en auto son menores a un kilómetro y medio. Tres kilómetros de ida y vuelta serían un buen ejercicio.

En los casos de obesidad extrema, falta de aptitud o alguna condición de salud, es aconsejable consultar al médico antes de aumentar la actividad física.

Lee nuestra guía sobre los 30 beneficios probados del ejercicio y de tener buena condición física

3. Medicamentos

Los medicamentos recetados siempre deben ser el último recurso para bajar de peso.

Los fármacos pueden ser una opción para quienes la obesidad ha provocado serios problemas de salud y para los que no han conseguido bajar de peso con otros métodos.

Según la Clínica Mayo, el tratamiento médico solo debe considerarse si:

  • Han fracasado otras estrategias para bajar de peso.
  • El Índice de Masa Corporal (IMC) es superior a 27, con presencia de hipertensión, diabetes o apnea del sueño.
  • El IMC es mayor de 30.

Hay dos medicamentos aprobados para tratar la obesidad:

  • Sibutramina (Meridia).
  • Orlistat (Xenical).

Las principales limitaciones con estas drogas es que el peso aumenta cuando dejan de consumirse y sus efectos secundarios desaconsejan el uso prolongado.

También es posible que ciertos pacientes no respondan al medicamento o que sus efectos se reduzcan después de algunos meses de uso.

4. Cirugías De Pérdida De Peso

La cirugía de pérdida de peso, también llamada cirugía bariátrica, se basa en extirpaciones estomacales e intestinales para controlar procesos ulcerosos o cancerosos.

Los médicos observaron que tras estas operaciones, los pacientes tendían a situarse a mediano plazo en un rango de menor peso y decidieron que la cirugía también podía ser útil para pacientes con obesidad mórbida.

Básicamente, lo que hacen es alterar el estómago y el intestino para que no puedan consumir mucha comida.

La cirugía para pérdida de peso más común comenzó siendo la banda gástrica, que consiste en poner una banda inflable en la parte alta del estómago para formar una especie de pequeño estómago.

De esta forma, el volumen del estómago disminuye y la saciedad aparece antes.

Actualmente, el procedimiento más frecuente es la manga gástrica, que representó en el año 2016, el 58 % de las cirugías bariátricas en Estados Unidos.

Esta operación laparoscópica elimina una gran parte del estómago, reduciendo su tamaño hasta un 80 %.

Según la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica (ASMBS, por sus siglas en inglés), durante el periodo 2011 – 2016 se realizaron en Estados Unidos un total de 1,115,000 cirugías de pérdida de peso (1).

La tendencia en la utilización de este procedimiento es creciente: en 2011 se realizaron 158 mil cirugías, cifra que creció hasta 216 mil en 2016.

En la medida que crecen los índices de obesidad, el procedimiento bariátrico es más demandado. El número de personas con obesidad mórbida en Estados Unidos supera los 15 millones.

El peso promedio de los pacientes que se someten a la cirugía de pérdida de peso en Estados Unidos es de 300 libras (136 kilos).

La ASMBS también señala que las cirugías de pérdida de peso resuelven o mejoran más de 30 afecciones derivadas de la obesidad, entre ellas:

  • Diabetes tipo 2.
  • Hipertensión arterial.
  • Hipercolesterolemia.
  • Enfermedad cardíaca.
  • Apnea del sueño.

Lee nuestra guía sobre los tipos de cirugía para bajar de peso

5. Combinación De Hormonas

En 2012, investigadores de la Universidad de Indiana lograron combinar dos hormonas en una sola molécula, aplicándola en un tratamiento exitoso contra la obesidad en ratones (2).

Tanto la GLP-1, hormona peptídica del sistema digestivo, como el estrógeno, han demostrado ser eficaces en terapias para la obesidad y la diabetes, y su combinación ha resultado muy alentadora.

Según los autores de la investigación, la combinación hormonal demostró ser eficaz y segura, mostró su capacidad para reducir el peso y controlar la glucosa en ratones y no tuvo las toxicidades usualmente relacionadas con el estrógeno.

Los científicos creen que la combinación de estas hormonas con otros péptidos, abre las puertas para tratamientos más efectivos de la obesidad.

6. Hacer Que Las Grasas Blancas Se Parezcan Más A Las Marrones

La grasa corporal está formada por un tipo malo, muy abundante, llamada grasa blanca, que es la que está asociada al sobrepeso y la obesidad. Y un tipo bueno, la grasa parda o marrón, de la que hay muy poca en el cuerpo y es la responsable de la termogénesis.

Una investigación conducida por la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania descubrió una ruta de señalización de la grasa parda, lo que podría llevar a los científicos a encontrar la manera de convertir la grasa blanca en marrón (3).

Una mayor cantidad de células de grasa marrón podría ayudar a perder peso y a prevenir la diabetes tipo 2, ya que estos adipositos queman calorías para producir calor.

Riesgos Para La Salud Asociados Con La Obesidad

La obesidad puede ser el detonante de varios trastornos que afectan sensiblemente la salud y calidad de vida de las personas, y que pueden llegar a ser mortales.

Lee nuestra guía sobre los tipos de enfermedades causadas por la obesidad

1. Degeneración Ósea Y Cartilaginosa

La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de osteoartritis en las articulaciones más importantes, especialmente en las rodillas, que suelen ser las partes más afectadas por esta degeneración orgánica.

Se estima que en las mujeres, la obesidad multiplica por 9 el riesgo de osteoartritis en las rodillas.

Un estudio de la Revista Internacional de Obesidad revisó la evolución del perfil funcional y de capacidades de 6.635 adultos (70 % hombres y 30 % mujeres con edad promedio inicial de 50 años) con salud normal y distintos grados de sobrepeso y obesidad (4).

La investigación encontró que incluso los obesos saludables van limitando su movilidad hasta el punto de convertirla en un factor de discapacidad de alto riesgo.

Otro estudio de la Revista de Investigación Médica de India determinó que la obesidad es el factor con mayor impacto en la osteoartritis, encontrando que la pérdida de peso ofrece reducciones significativas en el dolor, retrasando el progreso de los daños articulares (5).

2. Enfermedad Coronaria

Un estudio que incluyó a 189 habitantes urbanos de Bangladesh (133 hombres y 52 mujeres) encontró una clara relación entre la obesidad y la enfermedad cardíaca coronaria (6).

Un metanálisis publicado en el Diario de Medicina de Nueva Inglaterra, realizado sobre una población de 115.886 mujeres de entre 30 y 55 años, encontró que la obesidad es un factor determinante en las enfermedades coronarias, en las fatales y no fatales (7).

3. Cálculos Biliares

El sobrepeso y la obesidad aumentan significativamente los riesgos de formación de cálculos biliares y la probabilidad de desarrollo de piedrecillas en la vesícula (8).

Esta situación parece estar relacionada con la mayor presencia de colesterol en el organismo, el cual pasa a la bilis.

No se sabe por qué la rápida pérdida de peso estimula la formación de cálculos biliares. Una razón más para que las personas obesas no bajen de peso abruptamente, y mejor adopten estrategias moderadas y consistentes.

4. Alta Presión Arterial

Estudios epidemiológicos de amplitud considerable han demostrado la asociación entre el sobrepeso y la presión arterial (9).

El incremento de peso, particularmente durante la vida adulta, es un importante factor de riesgo para la hipertensión.

También se ha demostrado que el mejor tratamiento no farmacológico para reducir la tensión arterial, en las personas con sobrepeso y obesidad, es adoptar una dieta saludable.

En los pacientes que consumen medicamentos antihipertensivos, se ha demostrado que una moderada pérdida de peso (entre un 5 y 10 %) puede disminuir e incluso interrumpir la medicación.

Las personas con una leve hipertensión arterial pueden prevenir una hipertensión franca con modestas disminuciones de peso.

El efecto de la caída del peso en la disminución de la presión arterial parece estar relacionado con una reducción de actividad en el sistema nervioso simpático y una mejora de la sensibilidad a la insulina.

5. Colesterol Y Triglicéridos Elevados

Un estudio en 2013 en la revista Nutrients se refiere a los desórdenes lipídicos ocasionados por la obesidad, que son típicamente (10):

  • Triglicéridos altos.
  • Grasas HDL (colesterol bueno) bajas.
  • Grasas LDL (colesterol malo) altas.

En estos casos, los especialistas recomiendan adoptar inmediatamente una dieta baja en calorías, en combinación con un programa de ejercicios.

6. Problemas Respiratorios

A los obesos se les dificulta respirar porque la pared torácica se hace más pesada y es más difícil de levantar, dificultando sus movimientos.

Una investigación de 2010 aparecida en el Diario Internacional de Medicina General encontró evidentes correlaciones entre la elevación del Índice de Masa Corporal (IMC) y variaciones perjudiciales en parámetros de mecánica respiratoria, tales como (11):

  • Capacidad pulmonar total.
  • Volumen espiratorio forzado.
  • Capacidad vital forzada.
  • Capacidad residual funcional.
  • Volumen de reserva espiratoria.

Asimismo, este estudio comprobó la relación de la obesidad con la patogénesis del síndrome de hiperventilación y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, cuyo riesgo se potencia en fumadores obesos.

La obesidad plantea importantes amenazas y limitaciones durante la extubación y los periodos postoperatorios.

7. Varios Tipos De Cáncer

Según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos, el análisis estadístico del periodo 2005 – 2014, muestra la asociación del sobrepeso y la obesidad con 13 diferentes tipos de cáncer (12):

  1. Esófago.
  2. Mama.
  3. Colon y recto.
  4. Endometrio.
  5. Vesícula biliar.
  6. Estómago.
  7. Riñón.
  8. Hígado.
  9. Páncreas.
  10. Ovario.
  11. Tiroides.
  12. Meningiomas.
  13. Mielomas múltiples.

Solo en 2014 se hicieron en Estados Unidos más de 630 mil diagnósticos de cáncer relacionados con el sobrepeso y la obesidad, cifra que representó el 40 % de todos los diagnósticos.

8. Apnea Del Sueño

Este es un síndrome caracterizado por interrupciones de la respiración, generalmente breves, por una obstrucción de la vía área superior mientras el afectado duerme, y que está presente en aproximadamente 4 de cada 100 personas.

La interrelación entre la apnea obstructiva del sueño y la obesidad es estrecha.

La gravedad de este trastorno y sus negativas consecuencias cardiometabólicas disminuyen de manera notoria cuando los afectados bajan de peso (13).

9. Accidentes Cerebrovasculares (ACV)

Saebo, firma especializada en productos para la recuperación después de accidentes cerebrovasculares, compara el riesgo de sufrir un ACV por parte de una persona obesa con el de desarrollar cáncer de pulmón de un fumador (14).

La probabilidad de un ataque isquémico transitorio (especie de mini ACV) aumenta con el sobrepeso y la obesidad. Estos pequeños eventos suelen ser los primeros avisos de ataques más severos.

Se estima que en Estados Unidos ocurren unos 500 mil ataques isquémicos transitorios al año y un 15 % de los afectados sufre un ACV en el siguiente trimestre.

10. Diabetes Tipo 2

La obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la diabetes tipo 2. La mayoría de las personas con este trastorno son obesas, según señala un informe del Diario de Metabolismo y Endocrinología Clínica (15).

Esta publicación destaca que modestas reducciones de peso, logradas a través de cambios en el estilo de vida (dieta saludable y ejercicios) pueden disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

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Que tengas un excelente día.

 

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