Leucemia: causas, síntomas y tratamiento

Hechos Interesantes Sobre La Leucemia

El cáncer, como segunda causa de muerte a nivel a nivel mundial, fue responsable de más de 8,8 millones de defunciones en el año 2015. Dicha cantidad representa el 16% de los fallecimientos, equivalente a casi 1 de cada 6 muertes.

Alrededor del 70% de las muertes por cáncer se producen en países de medianos y bajos ingresos.

Se pronostica que el cáncer aumentará hasta un 80% en los próximos 20 años.

Según la Sociedad de Leucemia y Linfoma, en el año 2016 se esperaba que 60,140 personas fueran diagnosticadas con leucemia.

Alrededor de un tercio de las muertes por cáncer se deben a factores de riesgo modificables, como el consumo de tabaco, ingesta reducida de frutas y verduras, índice de masa corporal elevado, inactividad física y consumo de alcohol.

Los tipos de cáncer que causan un mayor número de muertes en hombres son el cáncer de pulmón, de hígado, de estómago, colorrectal y de próstata. En mujeres el cáncer de mama, de pulmón, colorrectal, cervicouterino y de estómago.

El tabaquismo es responsable del 22% de las muertes por cáncer en el mundo, siendo la principal causa de cáncer prevenible.

Las infecciones causadas por virus como la hepatitis o virus del papiloma humano (VPH), son los causantes del 25% de los casos de cáncer en países con ingresos medianos y bajos.

La leucemia es ligeramente más común en hombres que en mujeres, y es un tipo de cáncer que afecta a las células de la sangre, por lo que también se le llama cáncer de la sangre.

A pesar de que no se conocen las causas específicas de la leucemia, se han podido identificar ciertos factores de riesgo, como la exposición a radiaciones y al benceno.

Entre los síntomas que tienen en común la leucemia aguda y la crónica, se incluyen la presencia de dolor óseo o articular, aumento de los ganglios linfáticos (no dolorosos), fiebre y sudores nocturnos, debilidad o cansancio, sangrados o aparición de moretones, infecciones frecuentes, pérdida de peso o disminución del apetito.

Las leucemias se clasifican según la rapidez de instalación de la enfermedad (aguda o crónica), y según el tipo de célula sanguínea afectada (linfocitos o mielocitos). Los cuatro tipos principales de leucemia incluyen la leucemia linfocítica aguda (LLA), leucemia linfocítica crónica (LLC), leucemia mielocítica aguda (LMA) y la leucemia mielocítica crónica (LMC).

El diagnóstico de la leucemia se apoya en los hallazgos del examen físico, anamnesis, exámenes de sangre y muestras de médula ósea para su estudio bajo microscopio.

No existe una forma conocida de prevenir la leucemia.

El pronóstico de la enfermedad depende de ciertos factores de riesgo como la edad del paciente, tipo de leucemia y el grado de diseminación de la enfermedad.

El tratamiento depende del tipo de leucemia, las características de las células leucémicas, la extensión de la enfermedad y los antecedentes previos a la aplicación del tratamiento. Generalmente, los pacientes con leucemia son tratados con quimioterapia, radioterapia y algunos pueden necesitar trasplante de médula ósea.

¿Qué Es La Leucemia?

La leucemia es un tipo de neoplasia maligna (cáncer) que se origina en las células sanguíneas. Esto quiere decir que la enfermedad es capaz de producir células sanguíneas anormales a nivel de la médula ósea (sitio donde se producen nuevas células a partir de las células madre productoras de sangre). En este sentido, la leucemia tiene varias implicaciones, como la producción de glóbulos blancos anormales que no funcionan adecuadamente y siguen creciendo y dividiéndose, de tal forma que no quedan células sanguíneas normales. Por ello el cuerpo no es capaz de combatir las infecciones, transportar suficiente oxígeno ni controlar posibles sangrados.

Existen diferentes tipos de leucemias de acuerdo a la rapidez de evolución de la enfermedad y al tipo de células anormales que se producen. Este es el caso de las leucemias agudas (que se desarrollan con rapidez), las cuales suponen una proliferación anormal de células sanguíneas, haciendo que un gran número de células anormales se acumulen rápidamente en la sangre y en la médula ósea, lo que provoca síntomas como cansancio, moretones y mayor susceptibilidad a las infecciones. Las leucemias crónicas se desarrollan muy lentamente y consisten en la proliferación anormal de la serie granulocítica, al igual que alteraciones en la serie roja y en las plaquetas, lo cual demuestra que el origen de la leucemia parte de una célula madre o pluripotencial. Al principio, este tipo de leucemia puede cursar de forma asintomática, pero si no se trata, las células pueden incrementarse y desarrollarse los síntomas.

Alrededor de 54.000 casos nuevos de leucemia se presentan cada año en Estados Unidos, de los cuales 24.000 mueren.

Origen De Las Células Sanguíneas

Las leucemias pueden clasificarse según el tipo de glóbulos blancos que afectan, clasificándose como mieloides o linfoides, y para comprenderlo son necesarios algunos conocimientos básicos sobre el desarrollo normal de las células sanguíneas.

Médula Ósea

La médula ósea es el tejido esponjoso y blando que se encuentra en el interior de algunos huesos del cuerpo, como la cadera, el esternón y el cráneo. La médula ósea contiene células madre hematopoyéticas que son capaces de dividirse y crear más células, que formarán las células de la sangre y darán lugar a una de las tres clases de células sanguíneas:

  • Los glóbulos blancos (leucocitos), los cuales atacan las infecciones.
  • Los glóbulos rojos (eritrocitos), encargados de transportar el oxígeno a los tejidos.
  • Las plaquetas (trombocitos).

Las células madre hematopoyéticas contenidas en la médula ósea son capaces de producir:

  • Células madre mieloides, que se transforman en glóbulos rojos, plaquetas o mieloblastos. Los mieloblastos se convierten en glóbulos blancos o leucocitos. Los glóbulos rojos se encargan de llevar oxígeno a los tejidos, mientras que las plaquetas ayudan en el proceso de coagulación de la sangre.
  • Células madre linfoides, son responsables de producir los linfocitos y los granulocitos (neutrófilos, basófilos y eosinófilos) que se encargan de defender al cuerpo contra virus, bacterias y parásitos.

Tipos De Glóbulos Blancos

  • Linfocitos: Son las células del sistema inmune que combaten las infecciones y forman parte del tejido linfático que se encuentra en el timo, el bazo y ganglios linfáticos. Existen dos tipos de linfocitos:
    • Linfocitos B (células B) que nos protegen contra virus, bacterias y hongos mediante la producción de anticuerpos. Estas células producen leucemia linfocítica crónica (LLC) con mayor frecuencia.
    • Linfocitos T (células T) reconocen células que han sido infectadas por virus y permiten regular el sistema inmunológico.
  • Granulocitos: Se desarrollan a partir de los mieloblastos y ayudan a combatir las infecciones causadas por bacterias. Los tres tipos de granulocitos son los neutrófilos, eosinófilos y basófilos.
  • Monocitos: Al igual que los granulocitos, son producidos en la médula ósea y a nivel de los tejidos se convierten en macrófagos, ayudando a digerir y destruir gérmenes. Además, los macrófagos también ayudan a los linfocitos a identificar gérmenes y a producir anticuerpos para combatir cualquier infección.

Tipos Comunes De Leucemia

Los cuatro tipos más comunes de leucemia son:

  • Leucemia linfocítica aguda (LLA, también conocida como leucemia linfoblástia aguda), es el tipo más común de leucemia en niños, aunque también puede afectar a los adultos. En este tipo de leucemia, las células linfoides inmaduras crecen muy rápido en la sangre. Afecta a más de 6,000 personas al año en Estados Unidos.
  • Leucemia mieloide aguda (LMA, también llamada leucemia mielógena aguda), la cual implica un rápido crecimiento de las células mieloides. Ocurre en niños y adultos, afectando a 18,000 personas al año en Estados Unidos.
  • Leucemia linfocítica crónica (LLC) es un cáncer de crecimiento lento de células linfoides, muy frecuente en personas mayores de 55 años. Se calcula que afecta a unas 16,000 personas en Estados Unidos cada año. Es raro que ocurra en niños y adolescentes.
  • Leucemia mieloide crónica (LMC, también conocida como leucemia mielogénica crónica) afecta a adultos principalmente y afecta alrededor de 6,000 personas cada año en los Estados unidos.

Otros tipos  menos comunes de leucemia son:

  • Leucemia de células pilosas, causada por la proliferación anormal de las células B.
  • Leucemia mielomonocítica crónica (LMMC o leucemia granulocítica), que se desarrolla a partir de células mieloides.
  • Leucemia mielomonocítica juvenil (LMMJ) que ocurre en niños menores de 6 años.
  • Leucemia linfocítica granular (LGL) es una leucemia crónica que se forma a partir de células linfoides. Puede ser de crecimiento lento o rápido.

¿Cuáles Son Las Causas De Leucemia?

Aunque se desconoce la causa exacta de la leucemia, se cree que deriva de la combinación de factores genéticos y ambientales. Ciertas mutaciones del ADN producen un crecimiento y división anormal de las células de la leucemia, haciendo que los glóbulos blancos normales pierdan su función de proteger al organismo contra las infecciones. El cambio en el ADN se conoce como translocación cromosómica (proceso en el que una porción del cromosoma se rompe y se une a un cromosoma diferente). En casi todos los casos de LMC se observan translocaciones, y en ocasiones afecta a los cromosomas 9 y 12, lo cual origina el cromosoma Filadelfia, que desarrolla el oncogén (gen promotor del cáncer) conocido como BCR-ABL.

Dada la importancia de los factores genéticos y mutaciones al azar, se sabe que ciertas mutaciones, en conjunto con algunos factores ambientales, influyen en que un individuo, o su descendencia, sean más propensos a desarrollar la leucemia. Algunas enfermedades que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la leucemia, son el síndrome de Down, Neurofibromatosis tipo 1, ataxia telangiectásica y el síndrome de Noonan.

¿Cuáles Son Los Factores De Riesgo Asociados A La Leucemia?

La exposición a radiaciones es un factor de riesgo conocido para desarrollar LMA, LMC y LLA. Según la historia y con el pasar de los años, se han observado incrementos de leucemia en personas que sobrevivieron a las bombas atómicas. La radioterapia como método terapéutico puede aumentar el riesgo de leucemia, al igual que la exposición al benceno (hidrocarburo utilizado por la industria química para la fabricación de plásticos, explosivos, solventes, etc.). También se sabe que fumar cigarrillos aumenta el riesgo de desarrollar  LMA. Además, los trastornos de la sangre, conocidos como síndromes mielodisplásicos, son catalogados como condiciones donde el riesgo de leucemia es muy elevado. El virus de HTLV-1 (virus linfotrópico de células T humanas tipo 1) causa un tipo raro de leucemia conocida como leucemia/linfoma de células T del adulto.

Tener factores de riesgo no significa que una persona desarrollará la enfermedad, de hecho la mayoría no la desarrolla. Del mismo modo, no todos las personas con leucemia tienen un factor de riesgo identificado.

¿Cómo Se Manifiesta La Leucemia?

Los síntomas dependen del tipo de leucemia. Como sabemos, la leucemia crónica es de crecimiento lento y puede cursar de manera asintomática, mientras la leucemia aguda puede conducir a síntomas graves. Los signos y síntomas de la leucemia incluyen:

  • Fiebre inexplicable.
  • Sudores nocturnos.
  • Fatiga.
  • Cansancio extremo.
  • Anemia (con dificultad para respirar y palidez cutánea).
  • Ganglios linfáticos aumentados de tamaño (suelen ser indoloros).
  • Sangrados ocasionales y moretones (se manifiesta como manchas azul-violáceo en la piel o manchas rojas o petequias en la piel).
  • Hemorragias nasales frecuentes.
  • Infecciones frecuentes.
  • Dolor óseo y articular.
  • Pérdida de peso inexplicable y falta de apetito.
  • Aumento en el tamaño del bazo (esplenomegalia) o hígado (hepatomegalia), que da lugar a dolor e hinchazón abdominal.
  • Cuando la enfermedad evoluciona con rapidez, puede haber infiltración de las células leucémicas en el cerebro, presentando síntomas como dolores de cabeza, convulsiones, vómitos y pérdida de fuerza muscular.

¿Cómo Se Diagnostica La Leucemia?

Además de la anamnesis y el examen físico del paciente, el diagnóstico implica la realización de estudios de laboratorio (mediante una muestra de sangre) para su estudio bajo microscopio, que ayudan a confirmar si las células son anormales y si el conteo de glóbulos blancos y plaquetas es normal. También se pueden obtener muestras de la médula ósea tomadas del hueso de la cadera, a través de un aspirado de médula ósea (punción realizada, bajo anestesia local, con una aguja fina y larga). En el examen físico, el médico buscará signos como palidez cutánea, hinchazón de los ganglios linfáticos y aumento de volumen del hígado o bazo. Generalmente, cuando los resultados de la biopsia y de los estudios de sangre son positivos, el resto de los estudios se realizan para determinar si hay alguna alteración genética o condición de enfermedad que sea la causa de la leucemia. Todos los estudios, incluyendo estudios complementarios como radiografía de tórax y punción lumbar, además de ayudar a determinar, clasificar y decidir sobre el tratamiento más óptimo de la leucemia, permiten saber si las células anormales se han infiltrado en el cerebro y en la médula espinal.

Las pruebas de imagen como la resonancia magnética y la tomografía computarizada, son útiles en pacientes donde es preciso saber la extensión de la enfermedad.

¿Qué Tratamientos Existen Para La Leucemia?

Existen diferentes enfoques médicos para el tratamiento de la leucemia. Esto dependerá del tipo de leucemia, la edad del paciente y su estado de salud, así como la extensión de la enfermedad. Las alteraciones genéticas o las características de las células leucémicas (determinadas por laboratorio) pueden ayudar a elegir el tratamiento más apropiado para el paciente.

En casos de leucemia crónica asintomática, es necesaria una estrecha vigilancia, para que cuando los síntomas se desarrollen, pueda iniciarse el tratamiento. Sin embargo, la espera supone un riesgo de poder controlar la leucemia antes de que empeore. El tratamiento incluye quimioterapia, radicación, terapia biológica, terapia dirigida, trasplante de células madre y extirpación quirúrgica del bazo (en casos de agrandamiento severo del bazo). Todos estos tratamientos pueden combinarse.

El tratamiento de la leucemia aguda debe ser inmediato para inducir una recuperación y eliminación de las células leucémicas. Si la remisión se logra, se puede repetir la terapia para prevenir recaídas. Esta es conocida como terapia de consolidación o de mantenimiento. A menudo, estas leucemias se curan con tratamiento. Por otro lado, las leucemias crónicas suponen un verdadero reto, ya que la probabilidad de remisión es muy baja. No obstante, el tratamiento ayuda a controlar la enfermedad y los síntomas. Actualmente, algunos pacientes con leucemia crónica pueden ser candidatos para trasplante de células madre, que ofrece la oportunidad de curar la enfermedad.

Entre Las Terapias Utilizadas Para Tratar La Leucemia Se Encuentran:

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en la administración de fármacos que eliminan las células que se dividen de forma anormal. Se puede administrar oralmente en forma de píldora o tabletas, o por vía endovenosa. En ocasiones es necesaria la combinación de más de un fármaco, que se administran en ciclos con períodos de descanso intermedios. Muchas veces estos fármacos se administran directamente al líquido cefalorraquídeo (conocido como quimioterapia intratecal), que se combina con otros quimioterápicos para tratar la leucemia  avanzada (con infiltración en cerebro y médula espinal) o como prevención de la propagación de la enfermedad hacia el cerebro y la médula espinal.

Algunos efectos secundarios de la quimioterapia incluyen la pérdida del cabello, náuseas y vómitos, úlceras bucales, pérdida de apetito, cansancio extremo, moretones o sangrados, y mayor probabilidad de infecciones, debido a la destrucción de los glóbulos blancos. En ocasiones, los pacientes que reciben quimioterapia sufren daños a nivel de los ovarios o testículos, lo cual resulta en infertilidad. La mayoría de los niños que reciben quimioterapia no desarrollan este tipo de problemas, pero todo depende de las dosis y el tipo de fármacos utilizados.

Terapia Biológica

Consiste en la utilización de sustancias que provienen de organismos vivos o versiones sintéticas de estas sustancias para tratar el cáncer. El fin de estas terapias es ayudar al sistema inmunológico a reconocer las células  anormales, atacarlas y eliminarlas. Estas terapias incluyen el uso de anticuerpos, vacunas contra tumores o citoquinas (sustancias que controlan el sistema inmunológico). Un ejemplo de la terapia biológica es el uso de anticuerpos monoclonales, los cuales reaccionan contra las células cancerígenas. Entre ellos el alemtuzumab, empleado en el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (LLC).

Los efectos secundarios son más leves, en comparación con la quimioterapia, y pueden incluir el aumento de volumen y eritema en el sitio de la inyección, dolores de cabeza, dolor muscular, fiebre y cansancio.

Terapia Dirigida

También conocidos como fármacos dirigidos molecularmente o medicamentos de precisión. Se administran en forma de píldora o por inyección. Entre ellos se encuentran el Imatinib (Gleevec) y el Dasatinib (Sprycel), utilizados para tratar la LMC, algunos casos de LLA y otros tipos de cáncer. Los efectos secundarios incluyen hinchazón, aumente de peso inexplicable, náuseas y vómitos, diarrea y calambres musculares.

Terapia De Radiación

La radioterapia utiliza radiación de alta energía para atacar a las células cancerígenas. Es efectiva en la leucemia diseminada hacia cerebro o puede usarse en caso de que se haya extendido hacia el bazo u otras zonas del cuerpo. La radioterapia también puede producir efectos secundarios (temporales), que dependen de la zona que se irradia. En este sentido, las radiaciones en la zona del abdomen pueden causar náuseas, vómitos y diarrea; y la radiación sobre la piel puede producir mayor sensibilidad, enrojecimiento y resequedad.

Trasplante De Células Madre

En conjunto con esta terapia, se administran dosis altas de quimioterapia o radiación, con el fin de destruir las células malignas y la médula ósea normal. Las células madre son administradas por infusión intravenosa, desde la sangre viajan a la médula ósea y comienzan a producir nuevas células sanguíneas. Estas células madre pueden provenir del paciente (trasplante autólogo) o de un donante (trasplante alogénico).

Otros Tratamientos

Existen tratamientos de apoyo utilizados cuando se agotan las células sanguíneas normales, y sirven para prevenir las complicaciones. Los tipos de tratamiento de apoyo incluyen los siguientes:

  • Vacunas contra neumonía y gripe.
  • Transfusión de sangre o plaquetas.
  • Antieméticos.
  • Antibióticos o antivirales para prevenir infecciones.
  • Factores de crecimiento de células rojas para estimular la producción de glóbulos rojos y factores de crecimiento de glóbulos blancos.

¿Cuáles Son Las Complicaciones De La Leucemia?

  • Infecciones.
  • Sangrados.
  • Pérdida de peso.
  • Recaídas.
  • Anemia hemolítica autoinmune.
  • Síndrome de lisis tumoral.
  • Insuficiencia renal.
  • Infertilidad.
  • Cataratas.

¿Cuál Es El Pronóstico De La Leucemia?

La tasa de supervivencia de la leucemia depende de varios factores como el tipo de leucemia, la edad del paciente y su estado de salud. Se sabe que las tasas de mortalidad son mayores en ancianos. En ciertos casos, la leucemia puede controlarse con tratamientos, como el caso de la LLA en niños, la cual tiene una alta tasa de supervivencia a 5 años (se refiere al porcentaje de pacientes que viven al menos 5 años después de diagnosticado el cáncer).

Los tratamientos actuales han llevado a un aumento de más de cuatro veces en las tasas de supervivencia a 5 años para la leucemia. En adultos, la tasa de supervivencia oscila entre un 25%-35%. Sin embargo, ha habido un aumento considerable de las tasas de supervivencia, sobre todo en pacientes con LMA, donde las tasas de supervivencia han llegado hasta el 40%. La tasa de supervivencia a 5 años en niños con LLA ha ido en aumento, representando el 85%. Mientras que la tasa de supervivencia en niños con LMA  oscila entre un 60%-70%.

¿Es Posible Prevenir La Leucemia?

En la mayoría de los casos, las personas que desarrollan la enfermedad no tienen un factor de riesgo conocido, lo cual impide prevenir la enfermedad. Algunos factores de riesgo como la exposición a las radiaciones o al benceno, aunque se pueden controlar y disminuir su efecto en el organismo, no garantizan la prevención.

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Que tengas un buen día.

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