Cómo el aceite de palma se convirtió en un grave problema

 

El aceite de palma, un popular aceite vegetal que se obtiene del fruto de la palma, se ha convertido en un grave problema ambiental, debido a que causa daños severos al medio ambiente cuando se produce.

Aunque existen opciones para combatir las devastadoras consecuencias, no son sencillas de implementar.

El aceite de palma es un ingrediente que se usa en millones de productos, desde alimentos hasta cosméticos.

Lo podemos encontrar en panes, helados, margarinas, productos congelados, alimentos fritos, salsas, productos de higiene personal, artículos de limpieza y muchos más.

Asimismo, es materia prima de biocombustibles. No obstante su utilidad, sus efectos perjudiciales en el medio ambiente superan sus beneficios.

Porqué El Aceite De Palma Daña El Medio Ambiente

En términos generales, su producción es la causa principal del problema de deforestación que padece Indonesia, lo que destruye el hábitat de flora y fauna, y también afecta al cambio climático.

Debido a la alta demanda del aceite, cada vez se devastan más bosques para cultivar la palma aceitera.

Además, las aguas residuales que generan las refinerías de aceite de palma son una gran fuente gas metano, que es 34 veces más nocivo que el dióxido de carbono.

A pesar de que se conoce el problema y sus devastadoras consecuencias, implementar soluciones es complicado, porque no existe otro aceite de producción masiva que pueda suplirlo.

Impacto Climático

Donde se puede apreciar a fondo el impacto climático es en el suelo quemado de las zonas boscosas despejadas para plantar la palma aceitera. Las capas pantanosas de vegetación quemada y descompuesta llegan a ser de hasta 60 pies de profundidad.

Estas áreas, las turberas, contienen 28 veces más carbono que los suelos ricos en minerales.

Tan sólo una hectárea de turberas puede generar 6,000 toneladas métricas de dióxido de carbono, el cual calienta la atmosfera cuando el área se convierte en una plantación.

Según se calcula, en 2012, casi el 70% del carbono generado durante la implementación de las plantaciones de palma en Sumatra, provenía de las turberas. Esto implica un incremento de 75% en emisiones, comparado con la década de 1990.

Víctimas Humanas

Por supuesto, el daño no se limita al cambio climático. En el año 2013, el presidente de Sumatra se disculpó con las naciones vecinas, Singapur y Malasia, debido a las intensas humaredas causadas por sus plantaciones de aceite de palma.

Dichas plantaciones elevaron los niveles de contaminación del aire en esos países, a tal grado, que miles de personas fueron ingresadas a los hospitales, enfermas a causa del humo, e incluso tuvieron que cerrar las escuelas.

Además, Indonesia envió aviones con toneladas de sal para sembrar las nubes y así generar lluvias que calmaran los incendios en las turberas.

Seis meses después, cuando se efectuaron incendios nuevamente, la ciudadanía protestó con casi 10,000 tweets y el presidente se dijo avergonzado de los incendios.

Más de 50,000 habitantes de Sumatra fueron atendidos por el daño del humo en sus pulmones, ojos y piel.

Los Animales En Peligro De Extinción

Además de que el fuego ha causado que miles de indonesios abandonen sus casas, también está destruyendo el hábitat de animales y plantas en peligro de extinción.

Según informó la ONU, para el año 2020, no habrá orangutanes en estado salvaje, fuera de las áreas protegidas.

Más de 50,000 orangutanes han muertos en estas zonas por la deforestación. A menudo mueren quemados vivos y, en el mejor de los casos, son vendidos al mercado negro para vivir en zoológicos.

En los últimos 20 años, se ha destruido el 90% del hábitat del orangután. Mientras que el elefante de Sumatra se extinguirá en 30 años, si continúan así las cosas.

Acciones Contra El Problema

En años recientes se ha ido incrementando la difusión del problema ecológico que implica la producción del aceite de palma.

Así, en 2010, Noruega prometió a Indonesia un billón de dólares para ayudar a mantener los bosques.

Por su parte, el presidente de Indonesia se comprometió a reducir, con ayuda internacional, su producción de gases de efecto invernadero en un 40%.

Poco después, en 2014, Singapur comenzó a imponer multas de hasta 2 millones de dólares a las empresas que contribuyen a generar el humo de las plantaciones.

El mes siguiente, Indonesia por fin se sumó al tratado que busca un compromiso en las naciones del sudeste asiático, para reducir los incendios y el humo, un problema que ha sido causa de tensión constante entre los países de la zona.

Ese mismo año, en la cumbre climática celebrada en Nueva York, 150 compañías, entre ellas los gigantes de McDonalds, Procter & Gamble y Nestlé, se comprometieron a reducir la deforestación para el año 2020 y erradicarla totalmente para el 2030.

El Aceite De Palma, Un Ingrediente Difícil De Sustituir

Se han tomado importantes pasos hacia el control del daño forestal de las plantaciones del aceite de palma, sin embargo, la demanda es un factor determinante y, mientras se utilice en miles de productos de alto consumo, será muy difícil llegar a una solución definitiva.

Por desgracia, su versatilidad no es sencilla de suplir. El aceite de palma es uno de los cultivos más productivos, que se puede sembrar en muchos sitios, proporciona enormes ganancias y no hay un sustituto que rivalice en costos y ventajas de producción.

Por tales motivos, sus usos y campos de cultivo se han extendido tanto. Tan sólo en el 2013, a nivel mundial se consumieron más de 55 millones de toneladas métricas de aceite palma, lo que equivale a casi 4 veces la cantidad usada hace 20 años.

Son Indonesia y Malasia quienes cultivan el 85% del aceite que se consume en el planeta, donde los cultivos han crecido enormemente.

En 1985, Indonesia tenía menos de 2,500 millas cuadradas de cultivos de palma aceitera. En 2005, la cantidad aumentó a más de 20,000 millas cuadradas y el gobierno proyecta para el 2025, un total de más de 100,000 millas cuadradas.

Razones De La Expansión De Los Cultivos

El crecimiento exponencial de los cultivos de aceite de palma es en gran medida una consecuencia de políticas en la industria alimentaria y energética.

En 2006 se implementó una nueva norma que exigía a los productores de alimentos señalar en la etiqueta si su producto contiene grasas trans, debido a lo dañinas que resultan para la salud.

Este hecho provocó un rápido incremento en el uso de aceites tropicales, en especial el de palma, pues no contiene grasas trans.

El doctor Oz promovió en su programa televisivo los beneficios del aceite de palma, lo que generó un incremento de 600% en su consumo en Estados Unidos.

En Europa, las acciones para limitar la producción de alimentos modificados genéticamente favorecieron el consumo del aceite de palma.

En países como China e India, el aumento en la demanda de la clase media por aceites de alta calidad sólo puede ser satisfecho con este producto.

Referente a otros usos, irónicamente, los esfuerzos por impulsar biocombustibles para limitar el uso de petróleo y sus daños ambientales, han aumentado la producción del aceite de palma, que destruye ecosistemas enteros y daña la salud de los habitantes.

Opciones Peores Al Aceite De Palma

A veces las soluciones resultan peores que  el problema.

Aunque la difusión de los daños ambientales causados por el aceite de palma han derivado en acciones ciudadanas para boicotear su consumo, las alternativas son peores.

Para producir la cantidad que demanda la población mundial, cultivando otros aceites como el de coco, se tendrían que devastar terrenos más extensos que los usados para el aceite de palma.

Una Luz Al Final Del Túnel

A pesar de lo oscuro que parece el horizonte, afortunadamente ha aparecido una alternativa, que ni siquiera requiere de tierra.

Una compañía en California, llamada Solazyme, usa microalgas para producir aceites para biodiesel, combustible que ya ha sido usado por la Armada de Estados Unidos y por los aviones de United Airlines.

Además, su uso se ha expandido a cosméticos, jabones y alimentos.

Más buenas noticias: En 2013, Unilever anunció que planeaba usar 3 millones de galones del aceite de algas en lugar del de palma, como parte de los esfuerzos para reducir el daño ambiental que genera su cultivo.

Las ventajas de la microalga son muchas. Tiene el nivel más bajo de grasas polinsaturadas que cualquier aceite en el mercado y crece en cuestión de días, no meses, como los cultivos de palmas aceiteras.

Esta microalga sin duda es una excelente alternativa al aceite de palma, pues cuenta con una tecnología que puede crecer de manera exponencial.

El objetivo de Solazyme es aliviar la presión que se ejerce en las zonas de cultivo. Y dado que la compañía puede instalar plantas en donde se requiera, representa otra ventaja competitiva, pues se reducen considerablemente las cadenas de distribución.

Por desgracia, los gustos en el consumo y los sistemas de agricultura y producción no aceptarán tan rápido este aceite innovador basado en algas, por lo que hacer una sustitución a gran escala, que se refleje en el medio ambiente, tomará años.

Mejorar El Aceite De Palma, Una Opción Inmediata

Lo que sí se puede hacer en el corto plazo, es implementar políticas y estrategias que disminuyan el daño devastador que causan las plantaciones de palmas aceiteras.

Philip Taylor, investigador de la Universidad de Colorado, ha realizado amplios estudios en las zonas de plantaciones y asegura que no se aprovechan como debería.

Por ejemplo, mientras en Malasia e Indonesia se obtienen 18 toneladas por hectárea, en otros lugares, con mejores técnicas, obtienen hasta 30 toneladas del fruto fresco por hectárea.

Asimismo, destaca que los rendimientos del fruto de la palma se han estancado desde 1975 y los de soya han mejorado un 100%. Esto se debe a mejores prácticas para usar las semillas ideales, en los sitios correctos y los fertilizantes más apropiados.

Riesgos Y Retos

No obstante, no todo mundo está de acuerdo con el enfoque de Taylor, pues un grupo de científicos reporta que aumentar las ganancias de los productores puede derivar en una expansión de los terrenos.

Asimismo, investigadores de Singapur y Reino Unido señalaron que estas acciones podrían causar una expansión de los cultivos en África y América Latina, que podría ocasionar los mismos problemas que se viven en el sudeste asiático.

Por lo tanto, mejorar los rendimientos requiere de regulaciones que protejan los bosques.

Aunque la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma comenzó a proporcionar certificaciones a los productores que respetaron los estándares establecidos, muchos siguen devastando los bosques.

En el lado bueno, grandes productores de la industria como Golden Agry y Wilmar, ya se sumaron a los compromisos para poner fin a la deforestación.

Otro aspecto a considerar en cuanto al impacto ambiental de la industria, son las refinerías.

Según Taylor, el metano que generan las refinerías es más de un tercio del impacto ambiental de la producción de aceite de palma y un sólo estanque de aguas residuales produce al año más gases de efecto invernadero que los que generan 22,000 automóviles.

En Indonesia, las refinerías ya han implementado algunos cambios, generando su propia electricidad usando los restos de los frutos.

La iniciativa para producir aceite de palma de una manera sostenible requiere que se lleve a cabo la captura de biogas, lo que impulsaría que más empresas adopten la nueva tecnología.

En lo que se refiere a los vehículos involucrados en el transporte de la cadena de distribución, podrían usar gas natural licuado, una alternativa que ha tenido un rápido desarrollo en algunas partes de Asia.

Implementar esta opción en dichos vehículos reduciría los gastos, pues es barato, y disminuiría el daño al medio ambiente que causa el combustible tradicional.

Según Taylor, este cambio sucederá pronto. Uno de los mayores productores, Asian Plantations, calcula que la demanda a nivel mundial de aceites comestibles aumentará al cuádruple para el año 2050.

De ellos, el aceite de palma cubrirá el 60% de la demanda. Por lo tanto, este problema seguirá en la mira por mucho tiempo.

Conclusiones

Sin duda, los esfuerzos ambientales se están fortaleciendo, pero aún falta mucho trabajo para detener y revertir el daño al planeta, a causa de la producción masiva de aceite de palma.

Un largo camino que requerirá de compromisos entre las naciones y los productores, de conciencia entre la población mundial y, sobre todo, del impulso estratégico, inteligente y constante, de alternativas ecosustentables, como el aceite de microalga.

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Hasta la vista.

 

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