14 razones por las que te duelen las muelas y cómo quitar el dolor

¿Sabías que el dolor de muelas puede ser detonado por muchas causas que nunca pensarías tienen relación? No solamente sucede por las caries; puede ser también por la actividad física demandante hasta una sinusitis aguda.

Un dolor de muelas puede expresarse de muchas maneras, desde una incomodidad sorda hasta pinchazos agudos y palpitantes.

Sea como sea, el dolor dental es uno de los más molestos que existen y siempre que se presente debemos agendar de inmediato una cita con nuestro dentista para averiguar qué lo está causando.

Ignorar pequeñas molestias por lo general sólo provoca que el problema se haga más grande, así que es mejor acudir por ayuda profesional ante los primeros síntomas de alarma, antes de perder una noche de sueño o un día laboral a causa del dolor.

En esta guía, revisaremos 14 de las causas más frecuentes del dolor en los dientes, junto con los tratamientos adecuados y las estrategias para evitar que regrese.

1. Caries

Una caries es un hoyo en el diente causado por un proceso de descomposición que ataca primero la capa superficial del mismo, llamada esmalte. Al principio, pueden no causar síntomas, pero a medida que progresan, se acercan al nervio y comienzan a causar dolor.

Según los dentistas, las caries son la causa principal del dolor dental de los pacientes, pero, al mismo tiempo, éstos suelen ignorarlo hasta que resulta insoportable, y en esos casos a veces ya no es posible salvar el diente.

Las caries severas normalmente causan un dolor muy agudo, que es lo bastante molesto como para despertarnos por la noche, porque además tiende a empeorar cuando nos acostamos.

Las caries pequeñas que se detectan a tiempo pueden corregirse de forma sencilla e indolora, pero en casos más graves, es necesario proceder a una endodoncia o incluso a la sustitución de la pieza completa.

2. Demasiado ejercicio

Nadie pondría en duda que el ejercicio es algo que debería formar parte del estilo de vida de todas las personas, pero, aunque no lo creas, hay escenarios en los que puede lastimar tus dientes.

Si eres un deportista de alto rendimiento, debes saber que eres más propenso a la erosión del esmalte dental, a comparación con las personas que no se ejercitan.

No se conoce la causa exacta de este fenómeno, pero los dentistas sospechan que puede deberse a un cambio en la composición de la saliva que responde a un alto estrés físico.

La saliva es 90% agua. Cuando te deshidratas, la boca se reseca y esto fomenta la proliferación de bacterias en los dientes, las encías y la lengua. Por eso, si te ejercitas con regularidad, mantenerte hidratado no sólo es necesario para que tu rendimiento sea el adecuado, también para evitar las caries y el desgaste del esmalte.

3. Perdiste una resina o una amalgama

Una amalgama o resina se puede caer por el desgaste, o cuando se aplica demasiada presión en esa zona. Muchas personas no se dan cuenta de que han perdido la totalidad o una parte de la resina, y los restos de comida se acumulan en esa cavidad, causando infinidad de problemas.

Si te duele una muela que tienes arreglada, es muy probable que el dolor se deba a una ruptura o una filtración en la resina.

4. Tienes un absceso

Algunas veces, restos de comida particularmente insidiosos, como las pequeñas cáscaras de las palomitas de maíz, se incrustan tan profundamente entre el diente y la encía o en el espacio entre los dientes, que es muy difícil retirarlas.

El problema aparece cuando no nos damos cuenta de que esos restos están allí, y comienzan a pudrirse en nuestra boca. El cuerpo intentará combatir el cuerpo extraño, inflamando la zona y desarrollando una acumulación de pus en la encía denominada absceso.

Un absceso que no se trata a tiempo puede provocar muchas complicaciones y un dolor agudo, y la infección puede esparcirse por todos lados. Por eso, es importante que siempre revises bien que no haya pedazos de comida entre las encías, y utilices hilo dental diariamente.

5. Tienes un diente fracturado

No es poco frecuente que los dientes presenten diminutas fracturas que al momento pasan desapercibidas, pero con el tiempo comienzan a incrementar la sensibilidad del diente.

Si notas dolor o incomodidad con las cosas frías o calientes, o con la presión normal de masticar, pero no observas ninguna caries, puede que tengas una pequeña fractura.

En algunas ocasiones, la muela se rompe de tal modo que un trozo de esmalte desprendido queda atorado entre los dientes, y es necesario que un dentista lo retire y realice la curación correspondiente.

6. Están brotando las muelas del juicio

Las muelas del juicio no brotan en todas las personas, pero cuando lo hacen, suele ser durante la edad adulta. A veces no hay suficiente espacio en la parte trasera de la boca, y éstas deben empujar al resto de la dentadura para poder salir.

Evidentemente, esto causa molestias y dolor, y puede llegar a enchuecar todos los dientes. Normalmente, cuando las muelas del juicio van a salir, la encía se inflama.

Lo más recomendable es acudir a tu dentista durante las primeras señales, para que éste determine si pueden salir sin problemas o si hay que hacer algún procedimiento. En algunos casos, es preferible extraer las muelas del juicio antes de que causen más estragos en su intento por abrirse paso.

7. Rechinas los dientes mientras duermes

Muchísimas personas no saben que rechinan los dientes durante la noche, y se enteran hasta que amanecen con uno inexplicablemente roto, o hasta que comienzan a despertarse por el dolor en la boca.

El acto inconsciente de rechinar los dientes se asocia con síntomas como el dolor de cabeza, el dolor en los músculos faciales y la quijada rígida. Si descubres que padeces este problema, tu dentista probablemente te recomiende el uso de guardias dentales nocturnas.

Cuando las personas no logran retener la guardia mientras duermen, lo cual es muy frecuente, se puede sugerir el uso terapéutico de bótox cada tres o cuatro meses, pues éste paraliza parcialmente al músculo que causa el movimiento de la mandíbula, disminuyendo el impacto en los dientes.

8. Aprietas la mandíbula cuando estás estresado

Aunque no rechines los dientes al dormir, puedes llegar a hacerlo de manera inconsciente durante el día en momento de mucho estrés o enojo. Quizá no te des cuenta hasta que aparezca el dolor en los dientes o en la mandíbula.

Es una respuesta muy común al estrés que puedes combatir practicando algunas técnicas de relajación muscular. Simplemente respira profundo, estira los dedos y ejercita un rato los músculos de la cara.

Procura prestar atención con frecuencia a tu mandíbula y a tu boca para aprender a detectar cuándo estás ejerciendo más presión de la debida en los dientes.

9. Padeces un desorden en la articulación temporomandibular

La articulación temporomandibular es la que conecta los lados del cráneo con el hueso de la mandíbula, y es la responsable de gran parte del movimiento de la masticación, el habla y el bostezo.

Cuando esta articulación no funciona bien, puede aparecer un dolor mandibular que se parece mucho a un dolor de dientes. Es similar a un dolor de aplastamiento, pero aparece cerca del oído.

Uno de los síntomas más comunes de esta condición, además del dolor, es un sonido de bisagra o chasquido cuando el paciente intenta abrir la boca. Si pones tu mano en el hueso debajo de tu oreja y abres la boca, también podrás sentir cómo la articulación “salta”.

Si es tu caso, puedes hablar del tema en la próxima cita con tu dentista. Algunas veces la única indicación es tratar de no forzar la articulación de la mandíbula, pero en casos severos se requiere de una intervención quirúrgica.

10. Tus encías están retrocediendo

Algunas personas padecen retroceso de las encías, lo cual causa un gran aumento en la sensibilidad dental, pues la parte superior del diente queda expuesta y no tiene esmalte que la proteja de los elementos y las sustancias de la comida.

Este tipo de dolor se caracteriza por aparecer cada vez que el paciente come algo caliente o frío, ácido o muy dulce. Generalmente desaparece solo, pero reaparece siempre que volvemos a comer, o incluso cuando dejamos que el diente entre en contacto con el aire.

¿Alguna vez has sentido que se te destemplan los dientes cuando respiras por la boca? Si es sólo un diente podrías tener una fractura o caries, pero si son todos, es probable que padezcas hipersensibilidad por el retroceso de las encías.

La solución para este tipo de dolor dental es utilizar una pasta de dientes especial que puede ayudar a los dientes a fortalecer el esmalte con el tiempo, aunque debe usarse con mucha constancia, pues si suspendemos el uso sólo un día los efectos calmantes desaparecen.

Mantener una buena higiene y salud de tus encías y de tu boca en general es lo más importante para que éstas se regeneren y vuelvan a proteger tus dientes. Tu dentista también podría recomendarte cepillarlas con un cepillo de cerdas suaves para estimular su crecimiento.

11. Tienes las encías infectadas

Una infección en las encías no causa exactamente dolor en el diente, pero el cuerpo no diferencia demasiado entre uno y otro. La gingivitis provoca que las encías se inflamen y enrojezcan, y esto provoca malestar e incomodidad en la boca.

El mejor remedio para la gingivitis es una correcta higiene bucal. También puedes usar un enjuague bucal especial para combatir la infección y los síntomas, que tenga acción antiséptica y anestésica.

En casos severos de gingivitis, llamados periodontitis, se abren espacios entre la encía y el diente que se llenan de restos de alimentos y se infectan, derivando en abscesos.  Tu dentista puede determinar que es necesario recetar antibióticos o realizar un raspado de encías para eliminar el tejido infectado.

12. Golpes en los dientes

Un balonazo directo en la mandíbula, o cualquier otro tipo de golpe en la zona, puede derivar en dolor de dientes porque los hace chocar unos contra otros.

Normalmente desaparece en un par de días, pero si no lo hace o aumenta su intensidad, debes acudir al dentista para que te revise en busca de alguna fractura que no puedas detectar a simple vista.

Aunque no presentes fractura, recuerda que el tejido alrededor de los dientes está lleno de venas y de nervios, que también pueden resultar lastimados por un golpe, inflamándose y provocando dolor que parece venir del mismo diente porque tu cerebro así lo interpreta.

Lee también nuestra guía para informarte sobre: ¿El agua oxigenada es dañina para tus dientes?

13. Ortodoncia

Hoy en día, las técnicas de ortodoncia son mucho menos invasivas que antes, y las personas pueden lucir una hermosa sonrisa sin necesidad de pasar por un suplicio medieval. Pero esto no significa que dichos procesos estén completamente libres de incomodidades.

Los brackets y los aparatos dentales literalmente mueven los dientes ejerciendo traumas controlados en el hueso de la mandíbula. Por eso es perfectamente normal que después de tu cita con el ortodoncista presentes un poco de dolor en días posteriores.

La buena noticia es que puedes usar analgésicos de venta libre para disminuir las molestias, pero si el dolor dura más de tres días, debes avisar a tu dentista.

14. Tienes un episodio de sinusitis

Es normal que la sinusitis aguda tenga entre sus síntomas el dolor dental.  El piso sinusal se encuentra justo por encima del techo de los dientes superiores, y cuando está inflamado, provoca presión y por ende dolor en los dientes que se encuentran cerca del ojo.

Normalmente, este tipo de dolor no se limita a un solo diente, sino que abarca gran parte de la boca. Puedes combatir el dolor con analgésicos de venta libre, pero la manera definitiva de deshacerte de él es combatir la infección en los senos paranasales que lo está causando.

 

Ahora ya lo sabes, no solamente las caries pueden causarte un dolor de muelas. Sin embargo, sin importar cuál sea la causa de éste, es importante que visites a tu dentista y por ningún motivo ignores las primeras señales de alarma.

Esto puede hacer la diferencia entre conservar una pieza dental intacta, y necesitar una endodoncia o una sustitución completa del diente.

Recuerda que la mejor forma de mantener alejado el incomodísimo dolor de dientes, es tener una buena higiene bucal, lavarte los dientes después de cada comida, utilizar hilo dental, y acudir a tu dentista para una limpieza profunda al menos cada seis meses.

 

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