5 peligros de los aines, beneficios y alternativas

 

Los Antiinflamatorios No Esteroideos (AINE) son medicamentos útiles pero con peligros y efectos secundarios comprobados, que no deben ser subestimados.

Una investigación de la Universidad de Milán-Bicocca, Italia, dirigida por la doctora, Andrea Arfe, en la que se revisaron cerca de 10 millones de historias médicas de pacientes consumidores de estos fármacos, descubrió que las evidencias de los peligros de los AINE son contundentes.

Aunque el estudio se basó en los de prescripción, no se descarta que los resultados no sean extrapolables a los AINE de venta libre, pese a que estos suelen emplearse en versiones menos intensas y por tiempo más cortos.

Uno de los peligros de los Antiinflamatorios No Esteroideos es el incremento en casi un 20 % del riesgo de padecer de una insuficiencia cardíaca.

Las agencias públicas como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), advierten sobre el aumento de riesgos de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, especialmente con altas dosis.

La Aspirina, el Ibuprofeno y el Naproxeno, son AINES o NSAID, su acrónimo en inglés, de los más populares en el mundo.

Estás advertencias no serán confundidas con dejar de administrar estos fármacos para la fiebre, dolores, e inflamaciones. El objetivo es que el paciente conozca los peligros del uso habitual y excesivo de tipo de medicamentos, sobre todo en niños y adolescentes.

5 peligros claves de los AINE

Los principales riesgos con los AINE están relacionados con el sistema cardiovascular, renal y el aparato digestivo. Pueden provocar graves reacciones alérgicas.

1. Insuficiencia cardíaca

La medicina sospecha de la relación de los AINE con la insuficiencia cardíaca, por la capacidad de estos para retener sodio.

Según la investigación de la Universidad de Milán-Bicocca, la probabilidad de sufrir esta condición aumenta cuando el consumo de los Antiinflamatorios No Esteroideos es mayor.

El estudio se fundamentó en la evaluación de historias clínicas de pacientes italianos, del Reino Unido, alemanes y holandeses, a partir de los 18 años que iniciaron el tratamientos entre el 2000 y 2010.

La investigación valoró específicamente los ingresos hospitalarios por insuficiencia cardíaca de las personas incluidas, las cuales consumieron 27 tipos de AINE.

La conclusión fue que el consumo de los fármacos aumentó en un 20 % los ingresos hospitalarios por insuficiencias cardíacas y que 7 AINE tradicionales y 2 inhibidores COX-2 (inhibidores de la enzima Ciclooxigenasa 2) fueron los más relacionados con estas.

Los 7 AINE fueron:

  • Piroxicam.
  • Ketorolaco.
  • Naproxeno.
  • Ibuprofeno.
  • Nimesulida.
  • Diclofenaco.
  • Indometacina.

Los 2 inhibidores COX-2 fueron rofecoxib y etoricoxib, comercialmente ilegales en Estados Unidos. Cuando estos y los AINE tradicionales Diclofenaco, Piroxicam e Indometacina, fueron usados en dosis calificadas como muy altas (2 o más dosificaciones diarias), los riesgos de insuficiencia cardíaca se duplicaron.

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2. Daños gastrointestinales, úlceras y hemorragias internas

Los daños en el tracto gastrointestinal que incluyen amenazas para el estómago, intestino delgado y esófago, son un efecto secundario común entre los AINE.

Según la Asociación Gastroenterológica Americana, más del 50 % de las úlceras hemorrágicas son ocasionadas por estos medicamentos.

La Aspirina es el único AINE que inhibe el desarrollo de coágulos de sangre por períodos de 4 a 7 días, lo que la hace ampliamente recomendada por médicos para prevenir estas formaciones causantes de accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos. Pese a ello, el medicamento es también conocido por su relación con las úlceras y hemorragias gastrointestinales.

Cualquier persona está expuesta a desarrollar úlcera estomacal al consumir Antiinflamatorios No Esteroideos, pero los riesgos ulcerosos y de sangrado estomacal aumentan al tener 60 o más años, con el tabaquismo y con historial  familiar de afecciones gastrointestinales.

La alta o frecuente administración de un AINE provocará la aparición de úlceras intestinales o pépticas, porque el medicamento inhibe a la enzima Ciclooxigenasa 2, impidiendo que proteja el revestimiento gastrointestinal.

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3. Insuficiencia renal

Los AINE perjudican la salud renal de la mayoría de paciente que los consumen regularmente y los edemas clínicamente detectables se manifiestan en menos de un 5 % de ello.

Un edema es un término técnico que refiere a cualquier inflamación provocada por un exceso de líquido, atrapado en los tejidos.

Los Antiinflamatorios No Esteroideos también promueven la retención de sodio, elemento alcalino cuyo exceso provoca una disminución de la eficiencia renal, por lo que personas con insuficiencia renal crónica los evitarán.

4. Reacciones alérgicas de gravedad

Algunas personas son hipersensibles a los AINE y su consumo incluye el riesgo de sufrir falta de aliento. Los asmáticos tienen una posibilidad aún mayor de desarrollar una severa reacción alérgica al ingerirlos.

Erupciones cutáneas, inflamación de la garganta y sibilancias, son otras alergias provocadas por estos medicamentos.

Tener una reacción alérgica grave con un AINE específico probablemente será una advertencia de que se sufra otra respuesta de este tipo, con otro Antiinflamatorio No Esteroideo, por lo que lo más responsable será evitar todo el grupo de este tipo de fármacos.

5. Riesgos para niños y adolescentes

La Aspirina en niños y adolescentes con varicela y gripe ha sido asociada con el síndrome de Reye, grave afección en menores de 10 años que causa una encefalopatía que puede progresar rápidamente.

El síndrome además causa daños cerebrales permanentes y una enfermedad hepática potencialmente mortal.

La Aspirina y los salicilatos sin Aspirina nunca serán administrados con sospecha de influenza o varicela en niños o adolescentes, menos en casos confirmados. Los menores de 16 años evitarán el uso de este medicamento compuesto y otros similares.

Más efectos secundarios y riesgos con los AINE

Los Antiinflamatorios No Esteroideos favorecen a la manifestación de los siguientes efectos secundarios:

  • Zumbidos.
  • Inapetencia.
  • Acidez estomacal.
  • Alta presión arterial.
  • Erupciones en la piel.
  • Problemas hepáticos.
  • Inflamaciones en las piernas.
  • Mareos, dolor de cabeza y somnolencia.
  • Náuseas, estreñimiento, dolor de estómago, vómitos y diarrea.

Funcionamiento de los AINE

Se estima que más de 30 millones de personas en Estados Unidos consumen a diario y por auto-prescripción, algún AINE para tratar la fiebre, una inflamación o un dolor, particularmente de cabeza. Estos medicamentos son además de los más recetados para combatir inflamaciones como la artritis.

Los Antiinflamatorios No Esteroideos provocan un bloqueo de la generación de compuestos orgánicos conocidos como, prostaglandinas, causantes de inflamaciones y dolores. Los AINE bloquean las enzimas COX que inhiben este conjunto de sustancias.

En la década de 1990 se descubrió que hay dos enzimas COX (la 1 y la 2) con funciones diferenciadas.

La número 1 se halla en la mayoría de los tejidos, incluyendo el revestimiento del tracto gastrointestinal, y también participa activamente en la función renal. La Cox-2 se concentra principalmente en los puntos del cuerpo con inflamación.

Las dos enzimas participan en la conversión del ácido araquidónico en prostaglandina, sustancia lipídica que produce hinchazón y dolor.

La propiedad antiinflamatoria de los AINE consiste en la inhibición de la enzima COX-2, mientras provocan algunos de sus efectos adversos porque también inhabilita a la COX-1.

Los AINE más comunes son la Aspirina, el Ibuprofeno y el Naproxeno sódico, los 3 de venta libre. Otro fármaco que tiende a ser confundido con este tipo de medicamentos pero que no pertenece a esta familia, es el Tylenol, un Paracetamol también de venta sin receta.

El Paracetamol, más conocido como Acetaminofén, es empleado como analgésico y antipirético, pero no tiene propiedades antiinflamatorias ni causa inflamaciones. Aunque en comparación con los AINE es menos agresivo con el estómago, alcanza a tener efectos severos en la función hepática.

Los Antiinflamatorios No Esteroideos se compran con o sin receta, esta última en dosis menos potentes pero con las mismas posibilidades de provocar los efectos adversos.

Beneficios de los AINE

Los AINE alivian dolores, inflamaciones, fiebres y rigideces. También son útiles para prevenir la formación de coágulos sanguíneos.

Las siguientes son algunas de las condiciones de salud para las que más se emplean estos medicamentos:

  • Fiebre.
  • Bursitis.
  • Tendinitis.
  • Resfriado común.
  • Dolores en la dentadura.
  • Dolores y lesiones musculares.
  • Dolores de cabeza y de espalda.
  • Dolores ocasionados por la gota.
  • Artritis reumatoide y osteoartritis.
  • Síndrome premenstrual, particularmente cólicos menstruales.

Alternativas a los AINE

La Asociación Estadounidense del Corazón invita a consumir estos fármacos en sus mínimas dosis efectivas. Recomienda evitar su empleo en personas con riesgos cardiovasculares tales como:

  • Edemas.
  • Anginas.
  • Colesterol elevado.
  • Alta presión arterial.
  • Cirugías recientes de bypass.
  • Antecedentes de infarto al miocardio y otros eventos cardiovasculares.

Los analgésicos naturales como el wasabi que suman propiedades antiinflamatorias, analgésicas y anticoagulantes, son una alternativa a los AINE sin riesgos nocivos a la salud.

El caldo de huesos es otro alimento que además de ser muy nutritivo aporta beneficios curativos.

Otra alternativa natural para aliviar el dolor es el método Rolfing, terapia que consiste a la reeducación de los movimientos para reequilibrar el cuerpo.

Evitar el alcohol, la cafeína, el azúcar y las grasas trans, alimentos y bebidas que estimulan las inflamaciones y dolores, se suma como medida no convencional para combatir estas afecciones.

La mayoría de las fiebres no muy altas son inofensivas y para ellas se emplearán primero remedios naturales, antes que un AINE.

Historia de los AINE

Los AINE tienen sus raíces en especies vegetales y sus extractos han sido empleados desde hace muchos años para reducir inflamaciones, mitigar el dolor y bajar la fiebre.

El primer antecedente histórico de los AINE se remonta al segundo milenio a.d.C, con el empleo en el Antiguo Egipto de la corteza de sauce para tratar los dolores músculoesqueléticos, que afectan a músculos, huesos, tendones y ligamentos.

El primer ingrediente activo contra el dolor aislado en un laboratorio fue la salicina, glucósido beta alcohólico presente en la corteza de sauce. El químico, Joseph Buchner, consiguió aislar cristales de salicina en 1828.

El ácido acetilsalicílico, base de la Aspirina, fue producido por vez primera, aunque inestablemente, por el químico francés, Charles Fréderic Gerhardt, en 1853, cuando combinó salicilato de sodio con cloruro de acetilo.

La producción de ácido salicílico de manera industrial inició en 1874. 23 años después se conoció la Aspirina, medicamento que en poco tiempo revolucionaría la farmacología mundial.

Esta tuvo un rol un importante durante la Gripe Española, pavorosa pandemia que azotó a Europa en 1918. Aun así, se cree que algunas personas no murieron por la enfermedad, sino por intoxicaciones con Aspirina.

El apelativo no esteroideo para los AINE comenzó en 1960 para distinguir a estos fármacos de los basados en esteroides, que también poseen propiedades antiinflamatorias.

Dos de los primeros AINE sin aspirina fueron la Indometacina y el Ibuprofeno, que aparecieron en 1964 y 1969, respectivamente. El Diclofenaco se vendió por primera vez en 1974 y el Naproxeno en 1976.

Reflexiones finales sobre los AINE

Ingerir ocasionalmente un AINE no implica un riesgo para la mayoría de personas sanas. Sí lo supone el empleo excesivo de estos medicamentos.

Los efectos nocivos más severos de la cronificación del consumo de un AINE son los trastornos gastrointestinales y la insuficiencia cardíaca.

La evidencia es abrumadora respecto a los problemas que esta familia de fármacos causa en el tracto gastrointestinal. La mayoría de las úlceras estomacales están relacionadas con sus consumos.

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