Rotura de meniscos de la rodilla: causas, síntomas y tratamiento

La rodilla es una articulación compleja que desarrolla flexiones, extensiones, rotación lateral y movimientos en muchos ejes.

Los meniscos son piezas esenciales para la biomecánica normal de la articulación de la rodilla, que actúan como lubricadores, estabilizantes, amortiguadores y distribuidores de carga. Son una especie de cuñas móviles de cartílago, de forma convexa y orientados hacia la superficie femoral y el área de la tibia.

Las fibras de colágeno del tejido de los meniscos disipan las fuerzas de compresión en la articulación, disminuyendo la fuerza directa sobre el cartílago, que cubre las superficies articulares tibio-femorales.

Las lesiones en los meniscos se asocian a:

  • Desgaste progresivo.
  • Rupturas o desgarramientos por golpes.
  • Desarrollo de osteoartritis.

Causas De Rotura De Meniscos

Los meniscos pueden dañarse cuando se realizan actividades físicas que ocasionan fricción por torcedura o rotación forzada. Esto puede suceder cuando:

  • Se levantan pesos de forma inadecuada.
  • Por rotaciones fuertes y rápidas cuando la rodilla está semidoblada y el pie apoyado en el suelo.
  • Por un giro súbito.
  • Al agacharse.
  • Por rápidos cambios de dirección.
  • Por un calzado inadecuado.

Muchas personas que practican deportes corren el riesgo de desgarramiento de los meniscos. Algunos deportes como fútbol, tenis o fútbol americano pueden ser factores de riesgo para su ruptura.

En el caso de calzado inapropiado, el hecho de que se puedan ejercer presiones inadecuadas y constantes sobre los meniscos, puede llevar a un desgaste más acentuado en una zona específica de su estructura.

Los cambios degenerativos de los meniscos se pueden presentar en personas de la tercera edad debido a la osteoartritis.

Si se tienen meniscos débiles, actividades simples como subir escaleras o agacharse, producirán lesiones en la rodilla o rotura de los meniscos.

Síntomas Cuando Hay Rotura De Meniscos

Cuando un menisco se rompe, es posible que se pueda escuchar un estallido o crujido. La mayoría de las personas consigue caminar, incluso con la rodilla lesionada. De hecho, muchos atletas ni siquiera suspenden la práctica de su deporte con la ruptura, pero en 2 o 3 días, la rodilla se irá poniendo más rígida e inflamada.

Los síntomas más comunes de la ruptura del menisco son:

  • Dolor.
  • Rigidez e inflamación.
  • Bloqueo de la rodilla.
  • Sensación de que la rodilla salió de su lugar.
  • Incapacidad de movimiento de la rodilla en toda su amplitud.

Si se trata la ruptura, algunos pedazos del menisco pueden soltarse y fluctuar por la articulación, lo que puede bloquearla. Por lo tanto, después de una lesión en la rodilla, es indispensable acudir al especialista.

Diagnóstico De La Rotura De Meniscos De La Rodilla

Para realizar el diagnóstico de la posible rotura de los meniscos, el especialista comenzará por hacer una conexión entre los síntomas del paciente, con relación a lesiones antiguas que puedan haber dañado la rodilla.

Posteriormente, realizará una evaluación física donde verificará las señales de inestabilidad de la rodilla, limitación de la amplitud de movimiento, dolores en la zona e incapacidad de aplicar presión en la pierna afectada. Podrá realizar el test de McMurray, que efectúa ciertos movimientos de la rodilla, donde el dolor, o el estallido al ejecutar la maniobra, indicarán si hay ruptura en el menisco.

El traumatólogo también recomendará algunas de las siguientes pruebas de imágenes:

Rayos x: permiten evaluar los huesos de la rodilla para descartar cualquier otro origen del dolor, que sea diferente al rompimiento del menisco, como la presencia de osteoartritis.

Ultrasonido: método de evaluación que se realiza por medio de un transductor o sonda para generar ondas sonoras y producir imágenes de las estructuras internas del cuerpo, lo que determinará si existe alguna estructura incrustada en la articulación (cartílago suelto por ejemplo). Por ser una técnica dinámica, se puede solicitar al paciente que realice flexiones o extensiones de la articulación para obtener información adicional sobre posibles rupturas, es decir, puede evaluar el comportamiento de la lesión en movimiento, mientras que la resonancia magnética es estática.

Resonancia magnética: técnica que definirá el diagnostico decisivo con relación al problema, debido a que ofrece una visión más clara del lugar y la severidad de la ruptura del menisco, junto con los ligamentos, tendones y cartílagos adyacentes.

A pesar de la indudable ayuda de la resonancia como método de diagnóstico, algunos trabajos, como el realizado por Nikolau y sus colaboradores, publicado en Journal of Trauma Management & Outcomes, han observado un elevado porcentaje de resultados falsos (entre 20  y 30 %), que no pueden obviarse en el caso de problemas del menisco, por lo cual, concluyen que la mejor técnica diagnóstica para estos casos es la artroscopia (1).

Artroscopia: técnica realizada por un especialista en ortopedia, con la finalidad de inspeccionar la región interna de la articulación de la rodilla, introduciendo, a través de una pequeña incisión, un instrumento muy delgado de fibra óptica, denominado artroscopio. Este instrumento posee una cámara con luz que permite ver directamente el grado de ruptura del menisco e incluso realizar la cirugía. Se utiliza cuando otros métodos de diagnóstico no han dado buenos resultados, o son dudosos. Al ser una técnica poco invasiva, el paciente puede ser dado de alta el mismo día del examen o cirugía.

Tratamiento De Ruptura De Meniscos De La Rodilla

El tratamiento de una lesión meniscal depende de su localización, tamaño, tiempo transcurrido desde la lesión, edad y actividades que desempeña.

En pacientes de edad avanzada se evita el tratamiento quirúrgico.

Hoy en día, los procedimientos quirúrgicos se realizan por artroscopia y con anestesia local, para retirar parcial o totalmente el menisco, o suturarlo.

Para reducir el dolor y la inflamación de la rodilla, mientras se esperan los resultados de los análisis, se lleva a cabo el protocolo RICE, que por sus siglas en ingles significa Rest, Ice, Compression and Elevation (reposo, hielo, compresión y elevación).

El hielo se debe aplicar un máximo de 30 minutos, tres o cuatro veces al día, ya que su aplicación en periodos más largos puede ser contraproducente.

Descansa al máximo las rodillas, utilizando muletas para colocar menos peso sobre el menisco.

Para disminuir la inflamación puedes comprimir la zona con una venda elástica.

Coloca la rodilla en posición elevada para disminuir la hinchazón.

Adicionalmente, el médico te puede prescribir algún AINE (antinflamatorio no esteroideo).

De ser necesario, se puede indicar la asistencia de un fisioterapeuta, quien utilizará diversas técnicas especializadas (masajes, terapia física de fortalecimiento, etc.), para mejorar la actividad de la articulación afectada (estabilidad y movimientos) y disminuir las molestias (inflamación y rigidez). Se estima que el periodo de convalecencia, cuando se realiza un tratamiento conservador, puede durar 3 meses.

Cirugía

Si las terapias no dan resultado, se buscarán las soluciones quirúrgicas más adecuadas. En la mayoría de los casos, se recomendará la cirugía para reparación del menisco, por medio de artroscopia, dejando la parte saludable del menisco para evitar el deterioro de la articulación.

Toda cirugía supone riesgos, pero será el médico quien determine si el paciente es apto para ella. El cirujano ortopédico indicará todos los análisis preoperatorios necesarios y las instrucciones para la preparación previa.

La cirugía normalmente se realiza con anestesia local y de forma ambulatoria. Después de la misma, el paciente deberá utilizar muletas y mantenerse bajo supervisión médica. En algunos casos, requerirá rodilleras y asistir a un programa de rehabilitación para el fortalecimiento muscular y la reeducación propioceptiva. El periodo de rehabilitación lo determinará el fisioterapeuta en conjunto con el cirujano, pero normalmente requiere unas seis semanas.

Consejos Para Evitar Daño De Meniscos De La Rodilla

Muchos lesiones del menisco no pueden ser prevenidas, pero los deportistas, que padecen más este tipo de daños, pueden seguir técnicas de entrenamiento adecuadas y así reducir los riesgos de manera significativa.

El educador físico de cada deporte, sabrá aumentar gradualmente la intensidad y el tiempo de duración de los entrenamientos. Recuerda que los meniscos son estructuras sensibles a paradas bruscas, por lo que debes disminuir el ritmo de una carrera de forma paulatina.

Otras medidas preventivas son:

  • Fortalecimiento de los músculos de las piernas.
  • Utilizar equipo especial para a las rodillas durante la práctica deportiva.
  • Realizar calentamientos y estiramientos.
  • Utilizar calzado deportivo específico para la actividad que se practica.

Perspectiva A Largo Plazo Después De La Cirugía

Después del procedimiento quirúrgico es importante mantener las heridas limpias y secas, asistir a las consultas con el cirujano para verificar el progreso y comenzar el tratamiento postoperatorio cuando el médico lo señale.

Siguiendo al pie de la letra todas las indicaciones médicas, la rodilla podrá volver a su condición normal de movimiento y funcionamiento.

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Buen día.

Guía para Rodillas

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