Porqué duelen las rodillas y como aliviarlo

 

La rodilla es una articulación muy compleja, ya que para ser funcional requiere al mismo tiempo de flexibilidad y estabilidad.

Cuenta con estructuras importantes de estabilización, sin embargo puede verse afectada por diversas lesiones que producen dolor, entre las cuales están torceduras, contusiones, traumas o desgaste generado por uso excesivo.

Debido a que es una parte que soporta todo el peso del cuerpo, cualquier esfuerzo extra puede hacerla indefensa frente a las lesiones y por ende producir dolor en la zona.

También el dolor puede ir apareciendo a medida que envejecemos, si tenemos exceso de peso o al realizar algunos deportes con un nivel de exigencia elevado para la articulación, como pueden ser el fútbol o la práctica de esquí, en los que se realizan muchos giros.

El dolor en la rodilla es de intensidad y duración variable y puede presentarse en ambas piernas, produciéndose inflamación y dificultad de movimiento. El origen del dolor puede estar relacionado con las estructuras que envuelven la rodilla, como son ligamentos, tendones y bursas, o en las partes que son propias de la articulación, específicamente los huesos (fémur, tibia y peroné), cartílagos (meniscos) y músculos.

A continuación te presentamos las causas más comunes del dolor en las rodillas.

Esguinces

Se producen por el estiramiento de los tejidos de la articulación, sin daño permanente, situación que se da por torcedura o tensión de la rodilla. Los principales síntomas son edema, calor, rubor y dolor en la zona afectada. Cuando se produce un esguince el médico especialista prescribirá analgésicos y terapia especial. Esta terapia es conocida como PRICE, que por sus siglas en inglés significa:

  • Protection (proteccción): se debe proteger la articulación lesionada por medio del control de la actividad.
  • Rest (reposo): es fundamental guardar reposo.
  • Ice (hielo): se recomienda aplicar hielo de 10 a 15 minutos cada 2 horas.
  • Compression (compresión): hay que usar un vendaje para comprimir el área afectada y así controlar el edema y mantener la inmovilización.
  • Elevation (elevación): elevar el miembro afectado para facilitar el retorno venoso y linfático.

Es importante evitar cualquier tipo de actividad excesiva, así como calor y masajes durante esta primera fase de la terapia, misma que deberá ser realizada por un médico especialista o un fisioterapeuta, quien acompañará la evolución de la lesión y podrá indicar si se requiere terapia complementaria.

Para evitar que la situación se repita en un futuro debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Haz un calentamiento antes de practicar actividad física y realiza estiramientos luego de ejercitarte.
  • La actividad física que realices tiene que ir aumentando de forma paulatina.
  • Reemplaza tu calzado deportivo con cierta regularidad.

Finalmente, intenta realizar ejercicios de impacto leve, como natación o ciclismo: producirán beneficios para tu salud sin dañar tus rodillas.

Dolor anterior de la rodilla

Es un dolor que se presenta en la parte frontal y central de la rodilla, también denominado dolor femoropatelar. Implica la articulación entre el fémur y la rótula, donde se siente una fuerte molestia entre esos dos huesos. En condiciones normales, cuando flexionamos la rodilla, la rótula se desliza sobre la fosa intercondilar, la cual se adapta a la forma de la patela; de esta manera, todos los movimientos ocurren de forma fluida sin que se dé ningún tipo de roce ni dolor.

El dolor puede ser producido por exceso de peso y esfuerzo repetitivo, ocasionando que se acentúe al levantarse de una silla, doblar la pierna, correr, subir o bajar escaleras. Otro síntoma es la sensación de que la articulación se bloquea y cruje con el movimiento.

Muchas personas suelen tratar la molestia con hielo y analgésicos comunes, sin embargo sería mejor que si sientes algún dolor así acudas al traumatólogo, quien hará una evaluación precisa por medio del diagnóstico por imagen, e indicará el mejor de los tratamientos de acuerdo al tipo de lesión.

Probablemente la principal indicación del médico sea el cambio de algunos hábitos, que incluirán la suspensión momentánea de ejercicios físicos que puedan sobrecargar la rodilla y podrá recetarte algún tipo de medicamento, como antiinflamatorios y analgésicos específicos para aliviar la inflamación y el dolor.

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Daño al menisco o al cartílago

El menisco es una región muy delicada de la rodilla, consiste en un cartílago que ofrece soporte para amortiguar los impactos sufridos en la actividad diaria, o inclusive por golpes que puedan ser propiciados de forma directa a la pierna y por ende a la rodilla; atletas, personas con sobrepeso, artrosis y artritis están expuestos a lesiones en el menisco. Por otra parte el cartílago que protege los huesos de la rodilla también puede verse dañado por lesiones.

Los síntomas son dolor al caminar y subir o bajar escaleras, el cual puede aumentar con el pasar de los días, observándose inflamación de la rodilla y dificultad para caminar.

El diagnóstico se realiza por medio de radiografías y resonancia magnética, y la mejor estrategia para el tratamiento normalmente la escogen tanto el especialista en ortopedia como el fisioterapeuta, el cual es indispensable en todo el proceso, pues de ser elegida la cirugía de reparación del menisco el paciente requerirá de una recuperación que puede llevar hasta 6 meses en promedio, mientras que los resultados van a depender de los métodos de fisioterapia seleccionados de forma individualizada para el paciente.

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Osteoartritis

La osteoartritis de la rodilla sucede cuando el cartílago de la articulación se va desgastando gradualmente. Sin el cartílago el efecto de amortiguación se ve comprometido y las rodillas se vuelven rígidas, inflamadas y adoloridas.

Los primeros síntomas pueden ser dolor en las articulaciones después de actividad física o rigidez en las primeras horas del día; con el tiempo los síntomas se vuelven más frecuentes y se torna difícil caminar, subir escaleras y levantarse de las sillas, por ejemplo. Es una condición muy común en las personas de la tercera edad, incluso puede presentarse en las dos rodillas.

Aunque muchas personas puedan llegar a tener artritis leve de rodilla, ésta puede volverse grave. La ganancia de peso es un factor de riesgo, debido a que al haber aumento en la carga que la rodilla recibe, la capacidad de ejercitarse se hace menor, empeorando la lesión articular. Vivir con esta condición dolorosa puede contribuir a generar problemas de la personalidad como mal humor crónico, depresión y ansiedad.

Otra condición relacionada comúnmente con la osteoartritis es la acumulación de liquido articular (sinovial) en la parte posterior de la rodilla, pudiendo formarse un bulto que se conoce como quiste de Baker o poplíteo.

A pesar de que no hay cura, sí existe tratamiento. El médico especialista prescribirá analgésicos y antiinflamatorios para controlar el dolor, también se podrá mejorar la lubricación de la articulación y reducir la inflamación por medio de inyecciones de esteroides.

Otras indicaciones para aliviar el dolor y no perder la capacidad de movimiento será el uso de zapatos especiales para disminuir la tensión articular, la ayuda con equipo ortopédico (como el bastón), la necesaria pérdida de peso, así como ejercicios y sesiones de fisioterapia con el fin de evitar la evolución de la enfermedad, reducir el dolor y mejorar el movimiento de las articulaciones, así como el fortalecimiento muscular.

Tendinitis

Una de las enfermedades que puede desarrollarse debido a los nuevos hábitos de la población (como el exceso de actividades o la permanencia durante mucho tiempo en la misma posición) es la tendinitis, que no es más que la inflamación del tendón. En el caso de la rodilla también puede producirse por la ejecución de saltos, como cuando se juega voleibol o básquetbol, por ejemplo.

La inflamación del tendón (estructura fibrosa que une el músculo al hueso) puede producir mucho dolor, enrojecimiento de la zona, hinchazón y sensación de calor. La mayoría de las veces estos dolores disminuyen con la aplicación de frío y el uso de analgésicos y antiinflamatorios, no obstante es recomendable la visita al especialista para descartar cualquier complicación y hacer seguimiento del tratamiento.

Bursitis

Es la irritación o inflamación de una de las bursas (pequeñas bolsas llenas de líquido que disminuyen el roce entre dos superficies) de la rodilla.

Entre las principales causas de la bursitis en la rodilla está la repetición excesiva de movimientos, como arrodillarse o agacharse, lo cual puede inflamar la bursa de la rodilla; también puede desarrollarse después de una lesión, como recibir un golpe fuerte en la rodilla o cuando el fluido proveniente de condiciones como la artritis o la gota se infiltra hacia la bursa haciendo que ésta se inflame.

Dependiendo de qué partes de la rodilla estén afectadas por la bursitis, el médico podrá recomendar diversos tipos de tratamientos, entre los cuales están el reposo, la crioterapia, los antiinflamatorios y analgésicos; en el caso de que la bursitis haya sido causada por algún tipo de infección, se prescribirá tratamiento con antibióticos.

El especialista probablemente encamine al paciente con un fisioterapeuta, quien programará la enseñanza de ejercicios adecuados para mejorar y aumentar la flexibilidad y fortalecimiento muscular, lo cual a su vez aliviará el dolor y disminuirá el riesgo de episodios repetitivos de bursitis.

También existen tratamientos más invasivos (en caso de que el dolor no responda a los tratamientos básicos), como son la infiltración con esteroides para disminuir la inflamación de la bursa; la aspiración por medio de la introducción de una aguja directamente en la bursa para reducir el exceso de líquidos y, como una medida más drástica, la cirugía para remover la bursa, lo cual se hace cuando la bursitis es crónica y no responde a ningún otro tratamiento.

Ligamentos o tendones rotos

Los ligamentos son tejidos en forma de tiras que unen los huesos a la articulación y los tendones enlazan los músculos a la parte ósea. En la rodilla existen cuatro ligamentos, los cuales dan estabilidad y permiten la flexión y extensión de la articulación; la rotura de tales ligamentos y tendones causa mucha inflamación y dolor y hace que la rodilla se vuelva inestable, lo cual generalmente sucede por esfuerzos intensos y repentinos, caídas y traumatismos.

Dependiendo del  tipo de lesión, la fisioterapia puede resultar bastante eficaz para resolver el problema, pero algunos casos requerirán cirugía, seguida de rehabilitación con terapia física, reposo y uso de estabilizadores para la rodilla. Entre las técnicas fisioterapéuticas existentes hoy en día están la aplicación de láser para disminuir el dolor, frío para reducir la inflamación, electroterapia para mejorar el tono muscular y ejercicios para aumentar la movilidad y la flexión, lo cual a su vez podrá aumentar la lubricación de la articulación.

Sangrado en la articulación

Una contusión directa o torcedura de la rodilla puede tensionar y romper sus estructuras internas, como los ligamentos, tendones, bursas, meniscos o cartílagos articulares; una vez que se han lesionado puede haber sangrado, lo cual se conoce como hemartrosis.

Los principales síntomas son edema e inflamación de la rodilla, rigidez, sensación de calor y presencia de moretones en la piel. En caso de que esta situación ocurra se debe acudir rápidamente a emergencias para una evaluación y tratamiento adecuado; muchas veces será necesario un procedimiento quirúrgico.

Es importante alertar a las personas que toman medicamentos anticoagulantes que puede haber sangrado articular sin que exista ningún tipo de lesión, en este caso es indispensable consultar con el médico, quien será el indicado para corregir el problema.

Enfermedad de Osgood-Schlatter

Es una dolencia también conocida como enfermedad del crecimiento, que se observa principalmente en la fase de la adolescencia, es de carácter benigno y tiende a curarse espontáneamente cuando cesa el crecimiento; produce inflamación y dolor en las rodillas. Su causa es desconocida y se cree que puede resultar de fenómenos repetidos de tracción, por contracción del cuádriceps femoral sobre el tendón de la rótula, un poco más abajo de la rodilla.

Los factores de riesgo asociados a la enfermedad son edad (entre 8 y 15 años), género (masculino), rápido crecimiento óseo y la práctica de deportes que implican saltos repetitivos. Normalmente se recomienda un tratamiento conservador, con limitación de la actividad, aplicación local de hielo y antiinflamatorios no esteroideos.

Gota

Es una enfermedad que produce la aparición súbita de inflamación y dolor en las articulaciones, las cuales pueden ponerse rojas y calientes. Los llamados ataques de gota ocurren frecuentemente en la noche y pueden ser disparados por situaciones de estrés, consumo de alcohol, drogas o la presencia de otra enfermedad.

La acumulación de cristales de ácido úrico en forma de agujas en el tejido conectivo, en la articulación entre los huesos o en ambos casos, es lo que ocasiona la dolencia. Para entender mejor, te explicamos que el ácido úrico es una sustancia de desecho originada de la degradación de las purinas, que forman parte de todos los tejidos y que se encuentran en muchos alimentos.

Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con gota puede controlar los síntomas. Los objetivos principales del tratamiento son aliviar el dolor, prevenir futuros ataques, interrumpir la acumulación de ácido úrico y prevenir la formación de cálculos renales.

El tratamiento más común para el ataque de gota se realiza con elevadas dosis de antiinflamatorios no esteroideos o corticosteroides, que pueden ser ingeridos vía oral o infiltrados en la articulación afectada.

El especialista también recomendará la crioterapia y realizar cambios en la dieta para evitar el consumo de alimentos que puedan incrementar la producción de ácido úrico, como son productos del mar, vísceras, embutidos y carnes rojas, leguminosas, chocolate, productos con cafeína en general, ciertos vegetales (espárragos, champiñones, tomates, espinacas, coles), bebidas alcohólicas (principalmente vino y cerveza), etcétera.

Artritis séptica o infecciosa

La artritis séptica es un proceso infeccioso muy doloroso, ocasionado por la invasión de un microorganismo patógeno (bacterias, virus u hongos).

La infección puede venir a través de la corriente sanguínea de cualquier otra parte del organismo o de una lesión penetrante que permita la entrada de gérmenes directamente a la articulación. La infección bacteriana más común es la producida por Staphylococcus aureus, sin embargo también puede darse por más de un tipo de microorganismo.

La inflamación que produce la infección puede incrementar la presión en el interior de la articulación y disminuir el flujo de sangre dentro de ella, lo cual contribuye al daño de la misma.

El tratamiento de la artritis séptica debe comenzarse lo más rápido posible, generalmente requiere hospitalización para la aplicación de antibioticoterapia vía endovenosa y la realización de drenaje de la articulación, evitando así secuelas. En algunos casos puede necesitarse procedimiento quirúrgico por medio de artroscopia para eliminar completamente la infección. Luego del tratamiento se debe realizar fisioterapia para la recuperación de la integridad de la articulación afectada.

Cuándo visitar al médico

No todo dolor de la rodilla es grave, pero debes permanecer atento a tal situación, por muy leve que sea la molestia, ya que una lesión de la rodilla puede facilitar cualquier complicación, así que lo imperativo es consultar al especialista si se presenta cualquiera de las siguientes situaciones:

  • No consigues soportar el peso del cuerpo en la rodilla.
  • El dolor es intenso, aun cuando no estés apoyando el peso corporal.
  • Si sientes que tu rodilla se queda trabada.
  • Si observas cualquier tipo de deformidad en la rodilla.
  • Si presentas estado febril, enrojecimiento en la zona y si sientes el área inflamada.
  • Si tienes dolores, hinchazón, hormigueo, o si la parte baja de la rodilla adolorida presenta coloración azulada.
  • Si no puedes poner la rodilla derecha o doblarla.
  • Si el dolor persiste luego de tres días de tratamiento casero.

El especialista hará una revisión minuciosa de la rodilla, mandando a realizar estudios por imagen (rayos X, resonancia magnética) y perfil sanguíneo. Luego de obtenidos los resultados te indicará el tratamiento adecuado, incluso podrá referirte a un ortopedista y/o fisioterapeuta.

Guías De El Dolor De Rodilla 

 

 

 

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