Artrosis: qué es, causas, síntomas y tratamiento

La artrosis es conocida como la enfermedad degenerativa de las articulaciones, específicamente de las superficies sinoviales y es uno de los trastornos articulares más frecuentes. Se estima que más del 70% de la población mayor de 50 años, tiene signos de artrosis en alguna parte de su cuerpo. Dichos síntomas pueden presentarse en la columna, la cadera, las rodillas o las manos.

Hasta un 80% de las personas mayores de 75 años presentan alteraciones de artrosis en las radiografías. Sin embargo, estas alteraciones no siempre producen molestias y muchas de ellas son asintomáticas. A medida que la media de edad de la población aumenta, la artrosis va cobrando mayor importancia como problema social.

Afortunadamente, podemos hacer mucho para mejorar la calidad de vida de aquellos que padecen esta enfermedad.

¿Qué es la Artrosis?

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La artrosis es una patología reumática que produce lesión y degeneración del cartílago articular. Artrosis es un término ampliamente utilizado para enfermedades degenerativas y otras enfermedades articulares, comúnmente presentándose en forma de osteoartritis.

Por las razones ya mencionadas, el término artrosis a veces se considera como sinónimo de la osteoartritis. En otros casos, la artrosis es vista como un preludio a las primeras etapas de la osteoartritis.

Esta enfermedad no es hereditaria, en el sentido de que no hay un patrón de herencia fijo como en el caso de la hemofilia. Sin embargo, tiene un componente de riesgo genético que, junto con otros factores, puede hacer que aparezca con más facilidad en los sujetos que tienen una historia familiar de artrosis.

La artrosis puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo, pero se presenta con mayor frecuencia en las articulaciones afectadas por el peso corporal. La rodilla (artrosis de rodilla) y  la cadera (coxartrosis) son ejemplos muy claros de lugares que pueden presentar esta dolencia. (1)

Otros lugares que pueden verse afectadas son las vértebras (espondiloartrosis) y las articulaciones de las manos, en especial la de los dedos. Además, las interfalángicas proximales y la articulación carpometacarpiana del pulgar (artrosis trapeciometacarpiana o rizartrosis), también son zonas afectadas.

¿Cuáles son los componentes de una articulación?

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Para comprender plenamente el significado de la artrosis, es importante entender primero la anatomía de la articulación.

Los extremos de los huesos que forman parte de la articulación, poseen una superficie lisa conocida como hueso subcondral. Sobre ella se encuentra el cartílago articular, que es el tejido conectivo fuerte y flexible que protege el hueso. Adicionalmente, el cartílago facilita el movimiento entre las superficies articulares, actuando al mismo tiempo como un amortiguador.

El cartílago articular posee un revestimiento (membrana sinovial), la cual secreta líquido sinovial, que se vierte hacia el espacio articular. Gracias a este proceso, ocurre el libre movimiento entre las superficies y se amortiguan las fuerzas mecánicas producidas en muchas zonas de nuestro cuerpo.

¿Qué tan importante es el cartílago articular?

Como hemos observado el cartílago articular es el componente más importante de una articulación. Está formado por tejido conectivo flexible y por células llamadas condroblastos. Estas células forman dicho cartílago, producenciendo y liberando un gran volumen de sustancias, como el colágeno, a nivel de la matriz extracelular. Dicha matriz es la responsable de las características del cartílago, es decir, de su fuerza y flexibilidad.

Cuando estas células (condroblastos) se quedan atrapadas dentro de la matriz son llamadas condrocitos. El efecto que frecuentemente experimenta el cartílago con el pasar de los años, es el constante desgaste al cual está sometido. Sin embargo, los condroblastos (células de cartílago), están reponiendo constantemente la matriz del cartílago contribuyendo al mantenimiento de la integridad del mismo.

Hablemos sobre el desgaste de nuestras articulaciones

La artrosis empieza con la degeneración del cartílago articular. Después se produce un proceso de remodelación de los huesos adyacentes y la destrucción de la superficie articular. Cuando el desgaste del cartílago excede ese tiempo de reposición que naturalmente atraviesa, se produce la erosión del mismo.

Es bien sabido que con la edad, la capacidad de reponer cualquier tejido tiende a disminuir. Claro esta, que esta actividad no cesa por completo. Esta es la principal razón de que la artrosis sea más frecuente en personas mayores, especialmente en aquellos que son muy activos. Incluso en personas más jóvenes, la capacidad del cuerpo para reponer el tejido está limitada por el tiempo.

La artrosis se produce de la siguiente manera:

  1. La lesión o desgaste del cartílago produce exposición del hueso o parte de este.
  2. Como el cartílago defectuoso ya no protege a los huesos contra los golpes, rozamientos o esfuerzos, el hueso trata de compensar la carga y produce una sustancia ósea.
  3. De esta forma se produce la deformidad y engrosamiento nodular de las articulaciones afectadas
  4. Comienzan a formarse espolones óseos alrededor de las articulaciones afectadas
  5. Al mismo tiempo, el cartílago desgastado y el hueso causan la inflamación de la membrana sinovial que rodea la articulación (sinovitis). Por eso, las articulaciones se calientan y enrojecen.
  6. Además, se pueden producir derrames articulares (líquido en la articulación). Esta situación constituye una reagudización de un proceso crónico o, como a veces se le denomina, una artrosis activa.

¿Cuáles son las causas de la artrosis?

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Existen múltiples causas por las que puedes desarrollar artrosis.

  • Es frecuente que la artrosis se desarrolle por tener una mala postura, ya sea al momento de realizar esfuerzos, o por sobrecarga en el cartílago de las articulaciones. Con el tiempo, este tipo de actividades le pasan factura a tu cuerpo. Cuando te das cuenta, ya se ha producido una degeneración importante del cartílago.
  • Este proceso degenerativo puede estar causado por un trastorno hereditario del cartílago o por esfuerzos realizados de forma inadecuada. Ejemplo de esto lo constituye el genu valgus (alteración de los miembros inferiores conocida como “rodillas pegadas”). También ocurre si existen deformidades a nivel de la cadera, causando que la carga se reparta de forma desigual, ocasionando una artrosis en las articulaciones afectadas.
  • Incluso, si en el pasado has sufrido fracturas o lesiones a nivel de la cápsula articular, esto puede llevar a inestabilidad de la articulación y generar artrosis a largo plazo.
  • La obesidad es otro factor que contribuye al desarrollo de la artrosis. Tiene que ver con la carga y fuerzas mecánicas a las que está sometido el cuerpo. En personas obesas, el peso ejercido a nivel de las vértebras, genera compresión y deformidad de las mismas, produciendo espondiloartrosis.
  • Otras causas de artrosis pueden ser la inflamación de las articulaciones (artritis), o trastornos metabólicos asociados como la diabetes, la enfermedad de gota o pseudogota (condrocalcinosis).
  • La hemofilia causa otro tipo de artrosis, ya que debido a la tendencia al sangrado, se producen hemorragias en el interior de las articulaciones y esto produce hemartrosis (artrosis hemofílica).

Síntomas de artrosis ¿Cómo identificarlos?

La artrosis se desarrolla muy lentamente. En las primeras etapas de la erosión del cartílago, no se producen síntomas. Como es una condición inflamatoria degenerativa, puede pasar de forma desapercibida a medida que pasa el tiempo.

Si bien los síntomas tienden a ser más evidentes después de los 55 o 60 años, el problema real se ha venido gestando desde mucho tiempo atrás. Habitualmente a los 40 o 45 años ya comienzan a verse signos de desgaste en los cartílagos de las distintas articulaciones del cuerpo. Si el desgaste no se trata a tiempo, producirá artrosis en las articulaciones comprometidas.

Una vez que los síntomas empiezan a aparecer, el cuadro tiende a empeorar de forma gradual. Los siguientes son algunos de los síntomas que puedes llegar a experimentar:

  • Dolor. Empeora durante y después del movimiento de la articulación afectada, y puede presentarse de forma aislada. En algunos casos hacer presión sobre la piel por encima de la articulación produce dolor intenso. En estos casos el reposo alivia el dolor.
  • Rigidez. Se presenta en la mañana y que empeora con largos períodos de inactividad. Moverse puede mejorar el cuadro de rigidez excesiva, pero en última instancia también produce dolor. La rigidez empeora a medida que avanza la enfermedad. Incluso, cuando la rigidez cede, el grado de movilidad normal no es el mismo. Esta pérdida de la flexibilidad es la que produce dificultades para realizar determinados movimientos en aquellas personas que sufren de artrosis.
  • Crujido de las articulaciones. Ese sonido áspero producido por el roce entre las superficies, tiende a empeorar a medida que avanza la enfermedad. Puede escucharse como un sonido de chasquido o clic. Lo normal es que el cartílago esté lubricado y no se produzcan sonidos, pero cuando hay artrosis, la suavidad del cartílago y el fácil movimiento entre las superficies se ve afectado.
  • Endurecimiento. Las articulaciones más grandes, como la rodilla se vuelve más firmes al tacto y se van formando excrecencias óseas, conocidos como espolones óseos. Esto se puede sentir sobre la piel en forma de bultos anormales y duros. Estas son las características finales de la enfermedad.

¿Cuántos tipos de artrosis existen?

La artrosis afecta más comúnmente a las articulaciones de los hombros, espalda, caderas, rodillas y tobillos. De acuerdo al grado de desgaste existen distintos tipos de artrosis.

Artrosis Cervical

Este tipo de artrosis afecta a las vértebras cervicales, por lo tanto se asocia a síntomas en el cuello.

Causas de artrosis cervical

La artrosis cervical se produce por desgaste a nivel articular y puede ocurrir posterior a un traumatismo, infecciones, o malformaciones congénitas. A menudo se asocia con problemas crónicos en el cuello que tienden a empezar temprano en la vida. Estos problemas se asocian a una mala postura, en particular, actividades prolongadas, como trabajar más de cinco horas seguidas en el computador.

Síntomas de artrosis cervical

En la mayoría de los casos el dolor de cuello con la movilización  y la rigidez del mismo, son los únicos síntomas en pacientes con artrosis cervical. El dolor puede aparecer súbitamente y desaparecer al cabo de unos días. La intensidad del dolor tiende a ser de leve a moderada y se localiza en la parte posterior e inferior del cuello.

En muchos casos el dolor se acompaña con una sensación de rigidez que dura poco tiempo y tiende a mejorar con el movimiento. El dolor producido se debe en gran parte a los músculos, tendones y ligamentos que rodean las articulaciones afectadas. En resumen, los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor de cuello (cervicalgia)
  • Rigidez cervical
  • En raras ocasiones, dolor, hormigueo y debilidad de un brazo o una mano.

¿Cómo saber si el dolor de cuello es debido a artrosis cervical?

Ahora que sabemos que la artrosis cervical produce dolor del cuello, podrías preguntarte ¿siempre que duele el cuello es por culpa de la cervicoartrosis? La respuesta es no. Una persona puede tener cervicalgia por razones diferentes. En la mayoría de los casos, la exploración médica y realización de radiografías son suficientes para diagnosticarla.

Tratamiento de la artrosis cervical

  • El reposo del cuello es importante a la hora de tratar el dolor cervical.
  • El uso de collarín cervical blando puede ayudarte a reducir la tensión en la articulación. Sin embargo, debido a que produce inmovilización del cuello, no es la mejor opción a largo plazo, ya que los músculos se atrofian.
  • La terapia física también puede ayudarte a reducir el dolor producido por espasmos musculares.
  • Iniciar tratamiento farmacológico con analgésicos. Si persiste el dolor, iniciar con AINES (antiinflamatorios no esteroideos) y relajantes musculares también puede aliviar la tensión en el cuello en casos graves.
  • Evita los movimientos o posturas forzadas de la columna cervical (sobre todo en el trabajo
  • En la minoría de los casos se requiere un tratamiento quirúrgico (menos del 1% de los casos).

Artrosis acromioclavicular (Hombro)

La articulación del hombro se compone de tres huesos (escápula, clavícula y húmero) y dos articulaciones (escápula-húmero y el omóplato, la clavícula).

La más pequeña de estas articulaciones, donde la clavícula (clavícula) se articula con la escápula (omóplato) se conoce como la articulación acromioclavicular. Esta degeneración articular se conoce como artrosis acromioclavicular.

Causas de la artrosis acromioclavicular

Su aparición se asocia a la edad y a lesiones producidas por caídas.

Síntomas de la artrosis acromioclavicular

Se manifiesta con dolor que empeora gradualmente y se vuelve constante con los movimientos, especialmente al levantar los brazos por encima del pecho.

Tratamiento de la artrosis acromioclavicular

La Inmovilización  del brazo con un  cabestrillo ortopédico ayuda a controlar el dolor, al disminuir el movimiento de la articulación. Los antiinflamatorios tipo AINES también son beneficiosos.

 Artrosis Facetaria (columna vertebral)

La artrosis facetaria o de la columna vertebral se puede producir, tanto a nivel del disco intervertebral como a nivel de las articulaciones interapofisarias.

Causas de la artrosis facetaria

Las carillas articulares, como con cualquier otra articulación que soporta peso, sufre desgaste con el tiempo. Afortunadamente gran parte del peso de la parte superior del cuerpo se transmite a través de las partes más centrales de la columna vertebral  (el cuerpo vertebral y los discos entre ella). La artrosis facetaria puede surgir por lesiones a nivel de la espalda, obesidad o una mala postura.

Síntomas de la artrosis facetaria

En muchas ocasiones se padece artrosis lumbar sin realmente sentir dolor, y este es un hallazgo fortuito al hacer radiografías por otros motivos. Por otro lado, la artrosis produce con frecuencia, dolor de tipo mecánico que aparece con el movimiento o sobrecargas a nivel de la zona lumbar, y que generalmente mejora con el reposo.

Algunas veces el dolor se localiza en la propia columna lumbar, y en otras ocasiones el dolor se siente en las zonas adyacentes (dolor irradiado). El dolor suele sentirse a nivel de los glúteos y la cara posterolateral del muslo. Con menor frecuencia suelen afectar los nervios que salen de la médula espinal y dar lugar a cuadros de “dolor ciático”, que se produce a lo largo de un territorio de los miembros inferiores.

Tratamiento de la artrosis facetaria

El tratamiento es en gran medida el mismo que con otros tipos de artrosis. Los  períodos de descanso regulares y niveles reducidos de actividad son los factores importantes para tratar la artrosis facetaria.

Igualmente puedes recurrir al uso de medicamentos para reducir el dolor, ya sea de tipo analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, aplicación de calor local, cambios de postura, etc. En casos severos la descompresión quirúrgica del nervio puede ser la solución.

Es muy importante la prevención una vez que hayas identificado la enfermedad. ¿Qué puedes hacer para evitar sus efectos? Los siguientes tips te ayudarán a combatir la artrosis antes de que aparezca:

  • Vigila tu peso corporal
  • Evitar cargar objetos pesados
  • No duermas en el sofá, descansa tranquilamente en una cama ortopédica o de superficie dura.
  • Activa tu cuerpo diariamente, realizando ejercicios de bajo impacto, caminatas, dando un paseo todas las tardes., hacer gimnasia etc.

 Artrosis de Cadera

La articulación de la cadera la forman, por una parte, la cabeza del fémur y, por otra, una oquedad en el hueso de la pelvis que se llama cotilo. Las dos superficies óseas están tapizadas por el cartílago articular. Alrededor de estos huesos están la membrana sinovial, los ligamentos y una potente musculatura.

La artrosis de la articulación de la cadera consiste en el deterioro del cartílago de esta articulación. Es relativamente frecuente, aunque no tanto como la artrosis de rodillas o de manos. En general, es propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes.

Causas de la artrosis de cadera

Se desconocen cuáles son los factores que la producen. Es posible que pequeñas alteraciones en la forma de la cadera, ya presentes en el nacimiento o en la infancia y que pasan totalmente desapercibidas durante la edad adulta, incidan de forma decisiva en el desarrollo posterior de la artrosis a este nivel. Como factores de riesgo podemos citar:

  • Edad: es el factor de riesgo más fuertemente correlacionado con la artrosis de cadera, probablemente porque se producen cambios en la función y en la estructura del cartílago.
  • Sexo: la artrosis en general suele ser más frecuente en la población femenina; sin embargo, la artrosis de cadera es algo más frecuente en hombres.
  • Raza: en la raza blanca (caucasiana) es más frecuente la artrosis de cadera.
  • Obesidad: es un factor de riesgo para la artrosis de cadera, aunque en menor intensidad que en la artrosis de rodilla.
  • Otros: traumatismos, actividades deportivas intensas, determinados trabajos (agricultores o labores que soporten una gran sobrecarga física), lesiones articulares previas, mal alineamiento articular, alteraciones del miembro contralateral y diferencia de longitud de las extremidades.

Síntomas de la artrosis de cadera

El síntoma fundamental es el dolor. El dolor en la artrosis de cadera se localiza en la zona de la ingle; en ocasiones, el dolor baja por la cara anterior del muslo y también puede doler la rodilla, lo que puede hacer pensar al paciente que el problema está en la rodilla.

Al principio de la enfermedad, el dolor sólo aparece al caminar y al subir o bajar escaleras. También se siente dolor tras un período de reposo, hasta que la articulación entra en calor, y luego vuelve a aparecer tras una larga caminata o ejercicio prolongado, porque se sobrecarga la articulación.

De forma progresiva, aparece dificultad para acciones tan elementales como cruzar las piernas cuando se está sentado, calzarse o ponerse unas medias.

Cuando la enfermedad está en sus comienzos, el dolor desaparece por completo al tumbarse en la cama, por lo que no hay problemas para conciliar el sueño debido al dolor, pero en los casos avanzados el dolor no desaparece en la cama. Con el paso del tiempo, es normal que aparezca cojera al caminar.

Tratamiento de artrosis de cadera

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El tratamiento no farmacológico consiste en adoptar ciertas medidas contra algunos factores que agravan este tipo de artrosis. Entre ellos:

  • Evitar el sobreuso o mal uso de la articulación, tratar la obesidad si es el caso y corregir cualquier deformidad que involucre los miembros inferiores.
  • Realizar ejercicio físico, para mantener una buena funcionalidad articular y fortalecer los músculos alrededor de la articulación. La natación es un deporte muy recomendado en estos casos, ya que dentro del agua es mucho más fácil realizar movimientos amplios sin la resistencia de la gravedad.
  • Protección articular, mediante el uso de bastón. Lo más adecuado es que el bastón se lleve en el lado de la cadera que no está afectada. Esto suele producir un gran alivio.
  • Terapia rehabilitadora, aplicando calor profundo, como microondas y ultrasonido, ya que tienen un efecto analgésico. Los masajes pueden ser muy útiles para aquellos músculos contraídos. Las aguas termales también tienen un efecto analgésico.

Los medicamentos aunque son eficaces, a largo plazo no producen mejoría de los cuadros severos, por lo que el tratamiento quirúrgico es el tratamiento de elección en estos casos. La intervención más practicada es la sustitución de la articulación dañada por una prótesis. Aunque se trata de una intervención mayor y, por lo tanto con cierto riesgo, la prótesis de cadera es uno de los grandes avances de la cirugía ortopédica y se obtienen excelentes resultados.

Artrosis de rodilla

Es uno de los tipos más comunes de artrosis. Probablemente ciertos condicionantes genéticos aún no aclarados conducen a que algunas personas la  desarrollen, a partir de determinada edad, produciendo cambios degenerativos en el cartílago articular. Otras veces la artrosis de rodilla se produce como resultado de una lesión o anomalía previa de la articulación. Es lo que se conoce como artrosis de rodilla secundaria. (3)

Se observa tras lesiones de los meniscos, de los ligamentos o del hueso articular, tras fracturas óseas intraarticulares, en articulaciones que están siendo sometidas a un sobreesfuerzo importante (deportistas, obesos). Tambien se presenra en personas con alteraciones en la longitud de los miembros inferiores o del alineamiento de la rodilla.

Causas de artrosis de rodilla

Aparte de uso y desgaste normal de la articulación, la rodilla es más propensa a experimentar tensión en una persona que es físicamente activa, en particular los deportistas profesionales. Otro factor de riesgo importante es la obesidad.

Síntomas de la artrosis de rodilla

La artrosis de rodilla se manifiesta inicialmente con dolor tras estar mucho tiempo de pie o caminando. Duelen especialmente algunas actividades como subir y bajar escaleras, caminar por terrenos irregulares o levantarse de una silla. Conforme avanza la enfermedad, duele antes de comenzar a caminar o al estar de pie.

Tras estar un rato sentado el paciente nota rigidez y dolor al intentar levantarse. Es como si las rodillas estuvieran agarrotadas y necesitaran calentarse para poder caminar de nuevo. Al poco rato desaparece la rigidez y el dolor inicial pero tras un periodo variable de estar caminando, reaparece el dolor.

Si la persona que tiene artrosis de rodilla se para, el dolor poco a poco va cediendo. A veces la rodilla se pone hinchada y caliente. Son los episodios de inflamación que de forma ocasional se observan, en la artrosis de rodilla.

Tratamiento de la artrosis de rodilla

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No hay tratamiento curativo para la artrosis de rodilla. Pero existen tratamientos muy útiles que van a permitir a la mayoría de los pacientes llevar una vida prácticamente normal o al menos aceptable. Los pacientes con artrosis de rodilla deben acostumbrarse a convivir con la enfermedad y adaptar su actividad a las manifestaciones de la misma. Las siguientes son algunas recomendaciones que debes seguir para evitar dañar la articulación

  • Debe evitarse permanecer mucho tiempo caminando o de pie.
  • Realiza paseos cortos en vez de largos.
  • Cuando aparece dolor se debe tomar un descanso hasta que las molestias se atenúen.
  • Si una pierna es más larga que la otra, suele ser útil la corrección mediante el uso de alzas adecuadas en el calzado.
  • Una de las medidas más eficaces es alcanzar el peso ideal. La obesidad es perjudicial para la salud y especialmente peligrosa para la evolución de la artrosis de rodillas, ya que éstas deben aguantar el peso del cuerpo.
  • El reposo es también muy útil para aliviar el dolor que aparece tras la actividad física.
  • Es muy recomendable mantener un buen tono muscular y un adecuado acondicionamiento físico.
  • El uso de una bicicleta estática proporciona un excelente tono muscular sin sobrecargar la articulación.
  • La natación es otra actividad física especialmente recomendable.
  • Debes evitar los deportes con carrera y salto

¿Cómo se diferencian la artritis y la artrosis?

  • La artritis es una enfermedad inflamatoria autoinmune, mientras que la artrosis es una enfermedad degenerativa.
  • La artritis ataca la membrana sinovial. La artrosis ataca al cartílago.
  • El principal síntoma de la artritis es la inflamación articular, casi siempre presente. Por su parte la artrosis produce rigidez y dolor, y la inflamación no es común.
  • La artritis puede dar a cualquier edad, incluso en la infancia, siendo más frecuente entre los 20 y 40 años. La artrosis es una enfermedad asociada al envejecimiento y es más común después de los 40 años.
  • En la artritis se presentan síntomas extrarticulares mientras en la artrosis es infrecuente.
  • La artritis produce rigidez importante y dolor que empeora con el reposo. La artrosis produce rigidez poco duradera y dolor que empeora con la movilidad.

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