Síndrome urémico hemolítico: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

 

Dentro de las enfermedades que pueden revestir una enorme  gravedad, especialmente para la población infantil, está el Síndrome Hemolítico Urémico (SHU).

Cada año afecta a miles de personas, especialmente en los países más desfavorecidos y con menor calidad sanitaria.

¿Qué es el Síndrome Hemolítico Urémico?

Es una enfermedad con un componente inmunitario, que comienza con un foco infeccioso en el tracto gastrointestinal y termina afectando el recuento de glóbulos rojos y plaquetas, además de ocasionar daño y fallo renal.

¿Cuáles son las Causas más Comunes de SHU?

Las causas más comunes de SHU son las infecciones del tracto gastrointestinal, que producen toxinas, las cuales reaccionan con el sistema inmunológico. Esto produce una destrucción de células sanguíneas, como los glóbulos rojos y plaquetas, a medida que circulan por el torrente sanguíneo, causando su destrucción prematura.

El riñón se ve afectado de dos formas:

  1. Se pueden dañar directamente sus células, resultando en daño renal.
  2. La acumulación de glóbulos rojos o plaquetas destruidas, pueden obstruir el sistema de filtrado renal, ocasionando una lesión y pérdida de la eficiencia en su función filtradora, con la consiguiente acumulación de desechos en el organismo.

La lesión renal, si no es tratada, puede terminar en insuficiencia, elevación peligrosa de la presión arterial, problemas cardíacos y accidentes cerebrovasculares (ACV).

El SHU es la causa más común de insuficiencia renal en los niños, siendo de mayor incidencia en  menores de 5 años, aunque los adultos también pueden verse afectados.

SHU en Niños

La causa más común de SHU en niños, es la infección por la bacteria Escherichia coli, que si bien es una bacteria que se encuentra normalmente en el intestino grueso, existen algunas cepas que pueden contaminar los alimentos y el agua, ocasionando el SHU.

Otras bacterias, como la Shigella dysenteriae y la Salmonella typhi, también pueden causar SHU.

SHU en Adultos:

Puede ser causado por la Escherichia coli, aunque hay otras causales no bacterianas:

  • Embarazo.
  • Quinina (medicamento utilizado contra los calambres).
  • Quimioterapia y medicación inmunosupresora.
  • Pastillas anticonceptivas.
  • Lupus eritematoso sistémico.
  • Cáncer.
  • Infección por VIH/SIDA.
  • Medicamentos antiplaquetarios.
  • Glomerulonefritis.

Síntomas del Síndrome Urémico Hemolítico:

  • Diarrea sanguinolenta.
  • Fuerte dolor abdominal.
  • Piel pálida.
  • Irritabilidad.
  • Fatiga.
  • Fiebre elevada.
  • Hematomas (moretones) o sangrado.
  • Disminución de la orina.
  • Hinchazón abdominal.
  • Sangre en la orina.
  • Confusión.
  • Náuseas y vómitos.
  • Inflamación facial.
  • Hinchazón de los miembros.
  • Convulsiones (poco común).

Diagnóstico de Síndrome Urémico Hemolítico

Se puede diagnosticar con pruebas sanguíneas para determinar daño celular o si existe compromiso de la función renal.

Recuento de Glóbulos Rojos y de Plaquetas

Mide la cantidad de glóbulos rojos y plaquetas en un volumen de sangre determinado, y evalúa si ha disminuido su valor.

Nitrógeno Ureico en sangre (BUN) y Creatininemia

Cuyo aumento indica daño renal.

Examen de Orina

Se pueden buscar proteínas en la orina, que indican un aumento de la permeabilidad renal, debido a un daño en los riñones.

Muestra de Heces

La presencia de sangre en las heces podría indicar una infección gastrointestinal. Y un coprocultivo, puede ayudar al diagnóstico del agente etiológico puntual de la gastroenteritis (1, 2).

Tratamiento del Síndrome Hemolítico Urémico

El tratamiento base para el SHU es la rehidratación y reposición de electrolitos, por vía endovenosa, aparte de terapia de rehidratación oral (TRO) para que el organismo retome sus funciones normales.

Estos electrolitos son minerales como calcio, sodio, potasio y magnesio, claves para aumentar el flujo sanguíneo a través de los riñones e ir restaurando gradualmente la función renal.

Transfusión Sanguínea

Una transfusión sanguínea o un concentrado de glóbulos rojos, pueden ser necesarios en caso de que el nivel de glóbulos rojos (hematocrito) esté muy bajo.

Las transfusiones de sangre se utilizan para paliar los síntomas asociados a esta anemia, que son la  fatiga extrema y la falta de aliento. Dicha anemia, limita el aporte de oxígeno a los tejidos y restringe la salida del dióxido de carbono, producido como desecho por el metabolismo celular.

Otros Tratamientos

El médico privará al paciente de cualquier medicamento que podría ser  el origen subyacente del SHU.

La transfusión de plaquetas puede requerirse en caso de que su recuento haya disminuido peligrosamente, ya que, de no subsanarse, podría ocasionar sangrado de los órganos internos.

El recambio de plasma es una forma en la cual el propio plasma del paciente es sustituido por el plasma de un donante. Este plasma sirve para restituir el volumen sanguíneo y la cantidad de proteínas que deben circular normalmente.

En casos de falla renal, se puede utilizar una diálisis para filtrar y eliminar los desechos. Este es un tratamiento que puede ser utilizado, de manera temporal, hasta restituir la función normal de los riñones. En caso de que la función renal no se restaure, será necesario un trasplante.

Complicaciones del Síndrome Hemolítico Urémico

Lo fundamental en el SHU es su diagnóstico y tratamiento oportuno, a fin de que el daño renal sea mínimo, o pueda ser revertido con un adecuado tratamiento.

Complicaciones a Largo Plazo

La principal complicación del SHU es la insuficiencia renal, pero también puede causar:

  • Aumento de la presión arterial.
  • Pancreatitis.
  • Alteración del estado mental.
  • Convulsiones.
  • Coma.
  • Cardiomiopatía.

Pronóstico del Síndrome Hemolítico Urémico

El SHU es un cuadro potencialmente muy grave, pero con un buen diagnóstico y tratamiento adecuado, en las etapas más tempranas, el 90% de los casos se recupera completamente y el 10% termina con insuficiencia renal crónica.

Cómo prevenir  el Síndrome Hemolítico Urémico

Puesto que la causa más común del SHU es la infección por cepas toxigénicas de Escherichia coli, se puede reducir el riesgo con:

  • Lavado regular y cuidadoso de las manos.
  • Lavado de utensilios de cocina.
  • Mantenimiento de la higiene de las áreas de preparación de alimentos.
  • Descongelar la carne en la heladera y jamás a temperatura ambiental.
  • Cocinar muy bien la carne a 80°C para matar las bacterias.
  • Lavar y desinfectar frutas y verduras.
  • No nadar en aguas contaminadas.
  • No ingerir comida callejera o sospechosa (3, 4, 5, 6).

Siguiendo estos consejos básicos y sencillos, puedes evitar este peligroso cuadro.

Dada la importancia de esta información, te sugerimos que la compartas en tu círculo de amigos y familiares.

Gracias y nos vemos pronto.

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