Cultivo de chía

Incorporar las semillas de chía a nuestra dieta, siempre y cuando no existan contraindicaciones (que como hemos vistos son pocas y muy concretas) solo puede traernos beneficios. Para quienes tienen una actividad física importante, para los que siguen una dieta vegetariana y quieren asegurar la cantidad suficiente de proteínas  (la chía aporta 7 de los 8 aminoácidos esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar), para quienes quieren perder peso o para todos los que quieren seguir un estilo de vida sano; la semilla de chía es una ayuda fundamental. Claro que si nosotros mismos hacemos nuestro cultivo de chía en casa, la satisfacción es doble. Consumir lo que uno mismo a sembrado es algo doblemente grato, además de abaratar en mucho nuestro gasto. Tener una pequeña huerta en casa, aún en macetas cuando el espacio es pequeño, siempre es posible.

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La chía es la semilla de la Savia Hispánica. Crece normalmente en zonas tropicales o subtropicales, y es originaria de Méjico. Sin embargo, el cultivo de chía, en casa, no es nada complicado con elementos que ya tenemos y no es necesario comprar casi nada.

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Cultivo de chía paso a paso

1. Preparación del recipiente. Vamos a utilizar un recipiente para alimentos de plástico. Es ideal aprovechar alguno que por algún motivo no sea tan útil para esa función (por ejemplo, no cierra más la tapa en forma hermética). En la base del recipiente vamos a hacer algunas perforaciones con un cuchillo, de modo que tenga un buen drenaje.
2. El recipiente lo vamos a colocar sobre un plato con cierta profundidad o cualquier recipiente que sirva para contener el agua que drenará de nuestro cultivo de chía, por ejemplo una bandeja de plástico.
3. Doblamos cuatro toallas de papel y las colocamos en el interior de nuestro recipiente de cultivo, en la base. Es importante cubrir toda la base con estas toallas. Si no tenemos toallas de papel puede ser un trozo de tela limpio.
4. Mojamos las toallas de papel con un poco de agua. No se trata de inundarlas, sino de humedecerlas.
5. Esparcir las semillas de chía en las toallas de papel bien mojadas. Hay que respetar el espacio entre semillas, que no debe ser nunca inferior a los 5 mm en todos sus lados. Para esto es clave hacer el trabajo con cuidado y no haciendo una lluvia de semillas, como puede ser adecuado en otros cultivos.
6. Cubrimos el recipiente con plástico, de modo de generar en el interior un ambiente bien húmedo.
7. Colocar el cultivo de chía en una zona del hogar que tenga una temperatura de unos 20 grados, sin que el sol le de en forma directa. Si bien no tiene que estar concretamente en un lugar oscuro, no debe haber mucha luz.
8. Observamos hasta que aparezca los brotes de color verde. No es necesario regar, ya que el cultivo se encuentra cubierto por plástico, lo que impide la evaporación.
9. Una vez que ha brotado, colocamos el recipiente en un sitio más cercano a una ventana. Ahora si es necesario regar, pero sin exagerar.

Imagen: chía-zaden


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