10 Hábitos De Higiene Personal Que Debes Enseñarle A Tus Hijos

La higiene no solamente es un requisito indispensable para brillar en sociedad, también es una de las mejores formas de mantener la salud y evitar que los gérmenes y las bacterias se acumulen.

Los hábitos de higiene ayudarán a tus hijos a mantenerse lejos de las enfermedades infecciosas, a tener una apariencia limpia y a desarrollar responsabilidad y confianza en sí mismos.

Es importante inculcar estos hábitos a los niños desde la más tierna infancia porque la higiene no es un asunto de intuición evolutiva. Esto quiere decir que los niños difícilmente comenzarán a ser higiénicos por su cuenta sin que un adulto les enseñe cómo y para qué.

Mientras más pronto comencemos a desarrollar los hábitos de limpieza en nuestros hijos, más fácilmente los integrarán a su estilo de vida, y habrá menos posibilidades de que con el tiempo los olviden o los relajen.

Aquí están los 10 hábitos de higiene más importantes que debes inculcarle a tus hijos:

1. El ritual del baño

Sin importar que el baño represente para tu hijo un momento divertido o uno aterrador, es muy importante que lo acostumbres desde pequeño a que es una actividad que debe realizarse diariamente.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y juega un rol primordial protegiendo el organismo de los agentes externos, como la suciedad, los gérmenes y las bacterias. Con el baño regular, puedes mantener limpio todo tu cuerpo.

Bañarnos, ya sea en tina o en ducha, además nos ayuda a deshacernos de un montón de células muertas, así como a hacer espacio para células nuevas, esto es necesario para que nuestra piel se vea saludable.

La piel de los niños pequeños es mucho más delicada que la de los adultos, por lo cual el baño diario es especialmente importante para ellos.

Debemos recordar que la regadera es un sitio potencialmente peligroso para los pequeños, por eso, los primeros años de vida debemos encargarnos de ayudarlos y enseñarlos.

A medida que van creciendo, debes dejar que poco a poco vayan comenzando a bañarse por su cuenta, pero siempre con supervisión, hasta que alcanzan la edad en la que pueden enjabonarse y regular la temperatura del agua adecuadamente y con seguridad.

Para evitar accidentes, hay que acostumbrarnos a siempre entrar a la regadera con sandalias antiderrapantes.

Como parte del ritual del baño, además de que aprendan a enjabonar y enjuagar bien todas las partes de su cuerpo, debemos enseñarles a secarse y a humectar su piel una vez que salen de la regadera para que se convierta en parte natural de su rutina.

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2. Higiene oral

La boca es una de las partes del cuerpo que más bacterias acumula. Por eso, las prácticas de higiene oral son unas de las más fundamentales que el niño debe aprender a integrar en su rutina.

De hecho, desde el momento en que al niño le sale su primer diente, debemos comenzar a enseñarle a cuidar de ellos adecuadamente.

Mantener limpios los dientes, las encías y la boca en general, ayuda a prevenir el mal aliento, las caries, e incluso las enfermedades del corazón una vez que tus hijos se convierten en adultos.

Es necesario que supervises siempre la forma en que se lavan los dientes, considerando que deben hacerlo después de cada alimento, por un lapso de al menos dos minutos y con la técnica de cepillado adecuado.

Además de cepillar los dientes, es importante que tus hijos aprendan a limpiar su lengua y a usar hilo dental y enjuague. Para los pequeños existen opciones de enjuague bucal sin alcohol y con sabor agradable para ellos.

Desarrollar buenos hábitos de higiene bucal es algo que va a ayudar a tus hijos de por vida.

En primer lugar, serán mucho menos frecuentes sus visitas correctivas al dentista. Tendrá una dentadura más cuidada que le dará buena imagen e incluso ahorrará mucho dinero en intervenciones y piezas pues no tendrá que sustituirlas por las caries.

Sin olvidar que no padecerá de mal aliento ni dolores de muelas.

3. Higiene en el baño

Es de vital importancia que los niños tengan buenos hábitos de higiene cuando van al baño, pues ese es el momento en el que expulsan sustancias de su cuerpo que jamás deben entrar en contacto con la piel ni con las mucosas, y mucho menos encontrar algún camino hacia el tracto digestivo.

Para comenzar a construir estos hábitos de higiene, es bueno que desde que son bebés les enseñemos que son sustancias con las que no es buena idea entrar en contacto, pero sin avergonzarlos, viéndolo como un proceso natural del cuerpo.

Las niñas, por su disposición genital, están en especial riesgo de contraer infecciones si no se limpian bien, por eso siempre deben hacerlo de adelante hacia atrás, por mucho que la forma más “intuitiva” sea la contraria, y hasta que el papel de baño salga limpio.

Esto también es recomendable para los niños.

Orinar de pie es algo que sólo deberían hacer los varones en orinales diseñados para eso, mientras que las niñas siempre deberían hacerlo sentadas en una taza. Jalarle al baño siempre y lavarse las manos al final son partes fundamentales del proceso.

Para los niños, y también para los adultos, la disposición de toallitas húmedas desechables en el baño es una buena manera de asegurarse de que todo queda completamente limpio después de usar el baño.

4. Las manos bien limpias

Las manos son la parte de nuestro cuerpo que más interactúa con los objetos que nos rodean. No podemos verlos a simple vista, pero en su superficie viven literalmente millones de gérmenes y bacterias.

La piel de las palmas de las manos es más gruesa y resistente que la de otras zonas, y está diseñada para ser una barrera natural contra todos estos agentes patógenos.

Sin embargo, el tracto digestivo, los ojos y las mucosas son otra historia, y si no nos lavamos las manos con frecuencia, con facilidad podemos llevar estas bacterias a partes más vulnerables de nuestro cuerpo y directamente a lo que comemos y a la boca.

Los niños deben aprender a lavarse las manos por su cuenta lo antes posible, y deben formar el hábito de hacerlo siempre antes de comer y después de ir al baño, pues son los momentos más críticos en los que gérmenes pueden llegar a nuestras manos y alcanzar nuestro sistema digestivo.

También debemos fomentar el hábito de lavarse las manos después de toser o estornudar, jugar en el exterior o con mascotas, y en general después de estar en contacto con cualquier superficie que no esté limpia.

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5. La higiene de los pies

Aunque no lo parezca, los pies necesitan atención adicional a que les damos en el baño diario, pues son la parte de nuestro cuerpo que siempre está en contacto con el suelo o con el interior de los zapatos, que normalmente guardan gérmenes y hongos.

Los niños deben aprender que no es normal que los pies huelan mal, y que, si esto ocurre, es porque probablemente está creciendo algún tipo de micosis en ellos.

Para evitarlo, lo primero que debemos hacer es evitar entrar en contacto con superficies proclives a los hongos, como el piso de las albercas y las regaderas públicas. Mantenerlos bien secos, no utilizar calzado sin calcetines y siempre usar un poco de talco.

Algunas personas son más propensas a que les suden los pies. En este caso, debemos acostumbrarnos a siempre usar calcetines de algodón en lugar de fibras sintéticas y procurar no utilizar calzado apretado que no deje respirar a los pies.

6. Estornudar y toser sin esparcir patógenos

Los niños también deben aprender que cubrirse la boca al estornudar, toser o bostezar, es un asunto de higiene, pero también de etiqueta básica.

La mejor forma de hacerlo es explicarles que cuando tosemos o estornudamos miles de diminutas gotitas de fluidos corporales salen disparadas hacia el exterior, y debemos tener cuidado de no cubrir con ellas ni a las superficies de objetos ni a los demás.

Siempre debemos cubrirnos la boca y la nariz con el antebrazo al momento de estornudar, aunque de preferencia deberíamos hacerlo con un pañuelo.

Además, los niños deben aprender a sonarse bien la nariz y que no deben hurgar en ella en público. Si tienen necesidad de limpiarla, deben ir al baño y hacerlo en privado con un pañuelo desechable.

 

7. Higiene de las uñas

Las uñas acumulan una cantidad increíble de suciedad y para mantenerlas limpias se necesita, o mantenerlas cortadas al ras, o limpiarlas de manera diaria.

Cuando no tenemos las uñas limpias, somos más propensos a toda clase de infecciones, pues constantemente estamos transmitiendo gérmenes a nuestra comida, a nuestra piel y a nuestros ojos.

Las personas que se muerden las uñas tienen una gran propensión a las enfermedades intestinales, porque constantemente están ingiriendo toda la porquería que se acumula allí.

Cuando los niños son pequeños, las uñas además son muy afiladas y el bebé puede lastimarse a sí mismo y a los demás. No es poco frecuente que traigan arañazos autoinflingidos en la cara.

Por eso es importante que desde que comienzan a crecer, mantengamos las uñas lo más cortas posibles.

Cuando los niños desarrollan suficientes habilidades motrices finas, ya pueden utilizar un cortauñas por sí mismos, aunque al principio siempre debe de ser bajo la supervisión de un adulto.

Lo ideal es que niños y niñas siempre se corten las uñas de las manos y de los pies al menos una vez a la semana.

Un buen truco es hacerlo inmediatamente después del baño, pues el agua caliente las hace menos duras y más fáciles de cortar.

8. Cuidarse el cabello

Independientemente de si son niños o niñas, deben aprender desde pequeños que el cabello es algo que debe cepillarse y mantenerse arreglado todos los días.

A los niños y niñas con el cabello corto les bastará con un peine y un poco de gel, y con recordar acomodarlo de nuevo dos o tres veces al día.

A los niños y niñas que opten por el cabello largo, hay que enseñarles a cepillarlo con cuidado y a no dejar que se enrede. Así como a peinarlo para que siempre se vea bien arreglado.

Algunas personas consideran que no es necesario lavarse diario el cabello, y esto depende de la cantidad de sebo que produce el cuero cabelludo. De cualquier manera, no deberíamos dejar pasar más de dos días entre una lavada y otra.

Para evitar piojos, siempre debemos evitar que nuestros hijos compartan gorros, cepillos y adornos para el cabello con otros niños, así como compartir almohadas con otros infantes.

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9. Higiene acústica

Los niños pequeños están descubriendo que pueden hacer un montón de sonidos distintos con su boca y eso los entusiasma mucho. Por eso son propensos a hablar, reír o gritar en un volumen inadecuado.

Sin embargo, la higiene acústica es algo que también debemos fomentar en casa, pues es desagradable tener que escuchar sonidos estridentes.

Los lugares al aire libre, como el patio de recreo y el parque, son lugares en los que el niño se puede permitir ser más ruidoso que de costumbre, pero en espacios cerrados deben aprender a modular el tono y el volumen de su voz.

10. La higiene y el orden en la casa

De poco sirve tener buenos hábitos de higiene en nuestro cuerpo si nuestro entorno está sucio y desordenado.

Los niños deben aprender que la higiene es una combinación de hábitos que implican a su propio cuerpo, así como a lo que los rodea, pues esto también es parte fundamental de una buena convivencia en sociedad y en familia.

En primer lugar, es importante que los pequeños entiendan la diferencia entre objetos de uso y objetos de desecho, y siempre depositen estos últimos en contenedores de basura adecuados.

Jamás debemos permitir que nuestros hijos tiren basura en la calle o nos vean haciendo algo similar, aunque se trate de algo muy pequeño, como la colilla de un cigarro o un chicle.

También debemos formarles la conciencia de que cada cosa tiene un lugar al que debe regresar una vez que hemos terminado de usarla, como la ropa, los juguetes, los libros y los trastes.

Asimismo, deben aprender que todo lo que comen tiene que estar limpio y no haber estado en contacto con superficies sucias ni con polvo o gérmenes.

La cama es solo para dormir y la comida se consume solo en la mesa. Así evitarán ensuciar innecesariamente su cama u otros lugares de la casa.

Lee nuestro tutorial detallado de los hábitos de higiene para niños

Lee nuestro tutorial detallado de hábito de higiene para adultos

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