Cirugía de hemorroides: cuando ocupas, tipos de cirugía, recuperación

 

Pocas cosas son más molestas que las hemorroides. Por desgracia, esta afección es muy común. Se estima que a los 50 años, aproximadamente la mitad de las personas ha padecido hemorroides.

Las causas más frecuentes de esta afección son: esfuerzo en las evacuaciones, estreñimiento crónico, envejecimiento, factores hereditarios, e incluso el embarazo.

Se llama hemorroides a las várices o venas inflamadas en la zona del recto, pueden ser internas o externas dependiendo de dónde se ubiquen.

La patología ocurre cuando la sangre de los vasos sanguíneos del conducto anal presenta un problema de circulación, por lo que se incrementa la presión en las venas.

En la mayoría de los casos, los episodios de hemorroides se solucionan y dejan de causar molestia en un período de 2 semanas, aún sin tratamiento.

Para evitar que se presenten, se recomienda tomar una dieta con alimentos altos en fibras y el consumo de entre 8 y 10 vasos de agua al día para mantener hidratado al organismo. Ambas medidas favorecen el movimiento intestinal y promueven evacuaciones más suaves y regulares.

Asimismo, es probable que tu médico te recete medicamentos para ablandar las heces, con la finalidad de facilitar las evacuaciones, ya que el esfuerzo al momento de ir al baño suele empeorar el malestar de las hemorroides.

Además, existen en el mercado medicamentos tópicos para tratar la hinchazón, comezón o dolor, que son síntomas asociados a este malestar.

Grados de hemorroides

Se identifican 4 tipos de hemorroides, una clasificación que se da por grados de acuerdo a la gravedad de la afección.

  • Grado 1: Tienen una ligera inflamación, pero las hemorroides no son visibles desde el exterior. En esta etapa no causan dolor.
  • Grado 2: Más inflamación. Durante la evacuación las hemorroides salen del ano, aunque vuelven a su lugar original.
  • Grado 3: Se presentan prolapsos ocasionales, y las hemorroides ya no regresan al interior del recto por sí solas.
  • Grado 4: Las hemorroides están prolapsadas permanentemente.

Complicaciones de las hemorroides

En algunos casos las hemorroides pueden derivar en otras complicaciones.

En el caso de las que son externas, pueden causar coágulos de sangre muy dolorosos. Esta complicación es llamada hemorroides trombosadas.

En cuanto a las hemorroides internas, pueden prolapsar, es decir, que bajan a través del recto y sobresalen del ano.

En ambos tipos de hemorroides hay riesgo de irritación o infección por la zona donde se encuentran. Es por esta razón que aproximadamente el 10% de los pacientes requiere cirugía para acabar con el malestar de las hemorroides.

Lee nuestra guía sobre las almorranas o hemorroides: Síntomas, causas y tratamientos

Síntomas de hemorroides

Con frecuencia, las hemorroides de tipo interno no generan molestias. En algunos casos pueden causar sangrado al evacuar, pero sin dolor. Por esta razón es común cuando se sufre esta afección que haya sangre después de ir al baño.

Las hemorroides se vuelven un problema cuando el sangrado es excesivo o tienen un prolapso.

Por su parte, las hemorroides externas también pueden sangrar en las evacuaciones, pero son más graves porque su exposición facilita la irritación, así como causar picazón o dolor.

La formación de coágulos o la hemorroide trombosada es una complicación común. Aunque estos coágulos no suelen representar riesgo de muerte, sí son muy dolorosos.

En estos casos, el procedimiento médico consiste en hacer una incisión y drenar.

Cirugía local sin anestesia

Por fortuna, una parte de los tipos de hemorroides pueden ser solucionadas a través de una cirugía menor que se puede realizar directamente en el consultorio de tu médico, sin la necesidad de hospitalización ni anestesia.

Hay diferentes procedimientos para atender las hemorroides. Te presentamos algunos.

1. Banda hemorroidal

Este procedimiento se lleva a cabo en el consultorio médico y se practica para tratar las hemorroides internas.

Consiste en colocar una banda de caucho en la base de la hemorroide, apretándola con la finalidad de frenar el paso de la sangre.

Este procedimiento generalmente se lleva a cabo en 2 o más etapas, con 8 semanas entre sí. Aunque no causa dolor, sí puede causar una leve molestia o una ligera presión.

Si tomas anticoagulantes, este proceso está contraindicado, pues podrías tener una hemorragia.

2. Escleroterapia

Este procedimiento consiste en inyectar solución salina o una sustancia química en la hemorroide. Esta sustancia detiene el sangrado y encoge la hemorroide, hasta que la seca y desaparece. La inyección de la sustancia puede causar un pequeño dolor.

Si tomas anticoagulantes este método puede ser la opción ideal, pues no requiere ninguna incisión. Este método también es utilizado para tratar várices en otros sitios del cuerpo.

3. Terapia de coagulación

Esta opción, también llamada fotocoagulación infrarroja, se aplica este tipo de luz a las hemorroides para encogerlas y crear tejido cicatricial sobre ellas, eliminándolas.

Este procedimiento también se puede realizar dentro del consultorio de tu médico, y normalmente va acompañada de una anoscopia, que requiere insertar un endoscopio a través del recto para que el médico pueda observar la situación de las hemorroides.

La mayoría de la gente no experimenta molestias, excepto por una ligera incomodidad o calambres leves.

4. Ligadura de arterias hemorroidales (HAL)

Este procedimiento, también llamado desarterialización hemorroidal trasanal guiada por Doppler, consiste en localizar las arterias hemorroidales con el uso de un aparato de ultrasonido.

El médico inserta un rectoscopio de 25 mm de diámetro a través del cual observa el recto y realiza la ligadura de las arterias cada vez que el Doppler hace una señal de sonido indicando el hallazgo de una arteria hemorroidal.

Este procedimiento se puede realizar con anestesia local, pero es preferible que se realice con anestesia epidural para proteger al paciente de la molestia por la introducción del rectoscopio y también de las suturas que se realizan para ligar las arterias.

Al cerrar los vasos sanguíneos, estos disminuyen la inflamación hasta desaparecer de forma permanente, un resultado que, según especialistas, se logra en el 80% de los pacientes.

Es un método no invasivo que no requiere incisiones y por eso deja mínimo dolor después del procedimiento.

Cirugías con anestesia

En casos más severos de hemorroides, el tratamiento requerirá ser realizado en el hospital y con anestesia, aunque casi siempre el paciente puede irse a casa el mismo día. Te presentamos algunas modalidades de esta intervención.

1. Hemorroidectomía

Esta intervención se lleva a cabo en el caso de las hemorroides externas grandes y hemorroides internas prolapsadas o que no están respondiendo a otro tratamiento.

Con la asesoría del médico que realizará el procedimiento, deberás decidir qué anestesia utilizar:

  • Anestesia general, con la que dormirá durante toda la cirugía.
  • Anestesia regional, que implica que te adormezcan de la cintura hacia abajo, aplicando una inyección en la espalda.
  • Anestesia local, que solo bloqueará la zona del ano y el recto.

Es muy probable que también te den algún sedante para que te relajes en caso de que te apliquen anestesia local.

Esta intervención sí es invasiva. Para practicarla, tu médico hará incisiones alrededor de la hemorroide, que coserá para prevenir hemorragia. Extraerá la hemorroide y luego cubrirá la herida con una gasa.

Después de la intervención, estarás en observación en la sala de recuperación. Toda vez que el médico esté seguro que no hay riesgos de alguna reacción inesperada, como una infección, podrás regresar a tu hogar.

2. Hemorroidopexia con grapas

Esta intervención requiere la aplicación de anestesia local o regional. Se lleva a cabo en el caso de hemorroides prolapsadas.

Se fija con una grapa quirúrgica la hemorroide de regreso en su lugar y se corta la irrigación sanguínea para que el tejido de la hemorroide se encoja y reabsorba.

La recuperación en esta cirugía es más corta y puede ser menos dolorosa que en la hemorroidectomía. Sin embargo, es un proceso más costoso y deja más probabilidades de reaparición de las hemorroides en el futuro.

Recuperación

Después de una cirugía de hemorroides, seguramente tendrás dolor en el recto y en el ano. Es probable que el médico te recete algunos analgésicos para disminuir las molestias.

Para favorecer tu proceso de recuperación, puedes tomar ciertas medidas:

  • Come alimentos altos en fibra.
  • Asegúrate de mantenerte bien hidratado, tomando entre 8 y 10 vasos de agua al día.
  • Toma medicamentos ablandadores de heces, para evitar el esfuerzo durante las evacuaciones. Pero evita laxantes, porque la diarrea puede afectar la zona.
  • Evita cualquier actividad que requiera esfuerzos físicos, como levantar cosas pesadas.

Algunas personas optan por tomar baños de asiento para disminuir las molestias. Estos baños consisten en sumergir en agua con sal el área anal, varias veces al día.

El proceso de recuperación dura alrededor de 2 semanas.

En cuanto a las recomendaciones médicas, es muy probable que tu médico te sugiera:

  • Hacer cambios en la dieta, como incrementar el consumo de fibra y de agua.
  • Hacer cambios en el estilo de vida, en caso de obesidad o sobrepeso.
  • Incorporar el ejercicio como parte de tu rutina.

Estas medidas pueden reducir la posibilidad de la reaparición de hemorroides.

En caso de que después de la cirugía presentes síntomas como mareo, fiebre, dolor o problemas para orinar, deberás llamar a tu médico.

Recomendaciones

No olvides que antes de cualquier procedimiento debes informar a tu médico sobre cualquier medicamento que estés tomando, incluyendo suplementos alimenticios de venta libre, tratamientos naturales o fármacos.

Asimismo, debes mencionar los hábitos que puedan afectar la intervención quirúrgica, como el consumo de alcohol o tabaco.

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