Cómo curar la gastroenteritis: 5 remedios naturales probados

 

La gastroenteritis es un padecimiento estomacal que se caracteriza por venir acompañado de síntomas e incomodidades muy intensas.

Ataca con mucha rapidez y en cuestión de horas puede incapacitarnos por completo.

Los síntomas iniciales incluyen escalofríos, calambres estomacales, fiebre y náuseas, que eventualmente derivan en dolor intenso, vómitos y diarrea.

¿Qué causa la gastroenteritis?

La gastroenteritis puede ser causada por una variedad de factores que afectan a tu sistema digestivo.

En la mayoría de los casos es viral, aunque no es causada por el virus de la influenza como muchas personas creen.

Con menos frecuencia, una bacteria puede ser la causa de la gastroenteritis, debido al consumo de alimentos, agua contaminada o por un entorno poco higiénico.

¿Cómo se cura la gastroenteritis?

Realmente no hay una cura para la gastroenteritis, pero la buena noticia es que es una condición aguda que, como la gripe, sigue su curso y el estómago se deshace por sí mismo de ella.

Lo que sí puedes hacer es tomar acción para aliviar los síntomas y evitar el malestar.

Los cinco remedios que te presentamos a continuación te ayudarán a que los síntomas sean menos intensos y el cuadro en general sea más leve y puedas superarlo de forma breve.

Lee nuestra guía sobre la diferencia entre la gastritis y la gastroenteritis

1. Bebe muchos líquidos

Cuando tienes gastroenteritis, pierdes muchos fluidos corporales debido al sudor que causa la fiebre, los vómitos y, sobre todo, por la diarrea, lo que puede llevar al organismo a un cuadro de deshidratación.

Estos síntomas son intentos del cuerpo de sacar lo que está haciéndole daño, por eso necesitas ingerir líquidos para mantenerte hidratado.

No es tan fácil como tomar grandes cantidades de agua, pero la verdad es que una de las características de la gastroenteritis es que, si lo haces de un tirón, probablemente te den unas fuertes náuseas y termines vomitando.

Lo mejor que puedes hacer es tomar sorbos pequeños de manera muy frecuente, también puedes probar masticar trozos de hielo. No consumas café, leche o chocolate, ni bebidas carbonatadas como el refresco, ni mucho menos alcohol.

En lugar de eso puedes consumir:

  • Mucha agua, en cantidades limitadas pero varias veces al día.
  • Caldos aguados.
  • Suero o bebidas con electrolitos.
  • Té de manzanilla, hierbabuena o menta.

2. Consume una Dieta blanda

Mantener la comida dentro del estómago puede ser todo un reto cuando padeces de gastroenteritis. No debes obligarte a comer si solo la idea de hacerlo te provoca náuseas.

Es común que la gastroenteritis te impide comer normalmente, incluso si te hace pasar un día sin probar alimentos de forma normal.

Sin embargo cuando recuperes un poco el apetito,  debes mantener una dieta blanda por al menos tres días, para que no sobrecargues al estómago, que estará bastante resentido por la infección.

Cuatro de los mejores alimentos que puedes consumir cuando tienes gastroenteritis, porque no son irritantes y te proveen carbohidratos son:

Arroz

No nos referimos a paella ni a arroz integral, que tiene demasiada fibra y puede inflamar tu estómago, sino a arroz blanco hervido en agua.

Puedes endulzarlo con un poco de miel. Es recomendado porque está lleno de carbohidratos de fácil digestión que te harán tener energía.

Plátanos

Los plátanos son fáciles de digerir y te ayudan a recuperar el potasio que la diarrea y el vómito te pudieron hacer perder. Además, ayudan a la mucosa gástrica a recuperarse después de la afección.

Tostadas

Las tostadas de pan blanco son una buena alternativa si tienes hambre y necesitas comer, pero no quieres sobrecargar a un estómago.

Evita el pan integral durante un episodio de gastroenteritis, pues podría agravar la diarrea.

Puré de manzana

El puré de manzana está lleno de fructosa y de carbohidratos simples, y además contiene pectina, que es un antidiarreico natural.

 

Por otro lado, entre los alimentos que debes evitar ingerir cuando padeces gastroenteritis están:

Lácteos

Aunque no tengas problemas con la lactosa, durante un episodio de gastroenteritis tu estómago probablemente no produzca las enzimas necesarias para digerirla, así que un vaso de leche te puede provocar bastantes gases y agravar la diarrea.

Fibra

Normalmente, la fibra es algo que debemos consumir diariamente porque contribuye a la digestión, pero cuando tienes gastroenteritis tu estómago tendrá bastantes problemas para procesarla y además incrementará la diarrea.

Grasa

La grasa, sobretodo la derivada de productos animales, es algo que debes evitar si estás enfermo del estómago, porque es uno de los compuestos alimenticios más difíciles de digerir.

Especias

Todas las especias y complementos irritantes como el chile, el curry o la pimienta.

Lee nuestra guía sobre la Dieta Blanda: Alimentos que sí puedes comer

3. Reducir las náuseas aplicando presión en puntos estratégicos

La acupresión ha mostrado ser una medida efectiva para tratar algunos tipos de náuseas. Algunos especialistas sugieren ejercer presión en el punto P-6, que se encuentra en el antebrazo a unos tres dedos de distancia de tu muñeca, para aliviar el malestar.

Presiona con firmeza con el pulgar y sentirás un punto sensible entre dos tendones. Masajea suavemente por dos o tres minutos.

Si esto te funciona, puedes usar una banda elástica alrededor de la muñeca que entre en contacto con ese punto de presión y mantenga la estimulación para aliviar las náuseas.

Lee nuestra guía sobre las 16 formas de  eliminar las nauseas fácilmente

4. Toma reposo

Cuando tienes gastroenteritis, tu organismo debe invertir mucha energía en combatir la infección.

Descansa todo lo que sientas necesario y tómate reposo. Esto significa evitar cualquier actividad o esfuerzo. Si no deseas estar en cama todo el tiempo, entonces puedes descansar echado en un sofá.

Lo importante es que permitas descansar a tu organismo mientras está batallando con la infección y trabaja para reparar el daño causado por el malestar.

5. Usa medicamentos, pero con precaución

La gastroenteritis no se cura con antibióticos porque casi siempre deriva de un virus y no de una infección bacteriana. Funciona de manera muy similar a un resfrío, pero ataca el estómago.

Automedicarte con antibióticos no soluciona el problema, de hecho, podría agravarlo, pues éstos solo dañaran tu flora intestinal.

Lo que sí puedes tomar son medicamentos para la diarrea, las náuseas, el dolor de cabeza y el malestar general. Es decir, para aliviar los síntomas, pero tampoco deberías abusar de ellos.

Por ejemplo, el ibuprofeno puede ayudar con la fiebre y el dolor, siempre que no te cause mayor irritación a la que ya padece tu mucosa gástrica. Debes tener en cuenta que este medicamento es difícil de procesar para los riñones, especialmente si hay deshidratación

También puedes probar acetaminofén o paracetamol, que alivian los mismos síntomas con menos irritación estomacal. Sin embargo, si padeces del hígado debes evitar este medicamento.

Para las náuseas y la diarrea, tu doctor puede recetarte antieméticos de venta libre como la metoclopramida, o el popular Pepto Bismol, que no debe usarse en niños a menos que un doctor lo apruebe.

Siempre consulta con tu médico antes de probar medicamentos para asegurarte de que no empeorarán tu condición y son los adecuados para tratar tus síntomas.

Remedios para la gastroenteritis en niños

Si la gastroenteritis es incómoda para los adultos, tener un pequeñín que está atravesando por una es peor.

Normalmente, los síntomas más graves solo duran uno o dos días también en los niños, pero si no remiten es importante que lo lleves de inmediato al doctor para asegurarte de que no se trata de alguna complicación o de otro tipo de enfermedad más grave.

Lo importante cuando tenemos un niño con gastroenteritis es asegurarnos de que está consumiendo suficientes líquidos para reponer los fluidos y prevenir un cuadro de deshidratación.

En el caso de bebés, pueden tomar leche materna, fórmula y soluciones pediátricas con electrolitos para recuperarse.

¿La gastroenteritis es contagiosa?

Sí, en los casos en que tiene un origen viral, que son la mayoría.

Como usualmente es un virus lo que causa la gastroenteritis, es común que los síntomas aparezcan alrededor de tres días después de la exposición al virus, por lo que una persona infectada puede contagiar a otras incluso antes de saber que está enferma.

La mayoría de casos de gastroenteritis son causadas por norovirus, un grupo de diferentes virus que pueden causar inflamación del estómago y los intestinos.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) afirma que los norovirus son muy contagiosos y estima que causan de 19 a 21 millones de cuadros infecciosos al año en Estados Unidos.

Incluso después de que los síntomas han desaparecido, el foco de infección puede seguir activo hasta por dos semanas, incluso más tiempo cuando se trata de niños.

Para minimizar el riesgo de contagiar a otras personas, debemos permanecer en casa el mayor tiempo posible y esperar al menos 24 horas después de que hayan desaparecido los síntomas para regresar a nuestra rutina diaria.

¿Cómo prevenir la gastroenteritis?

Cuando las personas a tu alrededor comienzan a contagiarse de gastroenteritis, es momento de tomar precauciones adicionales: evita el contacto cercano con personas infectadas todo lo que puedas y lava tus manos con frecuencia.

Cuando hay un brote cerca, también puedes:

  • Limpiar todas las superficies a profundidad con una solución desinfectante, así como la ropa y las sábanas.
  • Mantente separado de la persona afectada por la enfermedad. Si es un familiar, mantenlo aislado, incluso con un baño de uso exclusivo para evitar contagio.
  • Lava tus manos regularmente: usa agua y jabón en lugar de solo gel desinfectante.
  • Procura esterilizar los instrumentos de cocina.

Precauciones para la recuperación

Aunque la gastroenteritis puede causar un malestar muy agudo, la mayoría de las personas se recuperan completamente sin complicaciones en cuestión de días.

Sin embargo, es muy importante no perder de vista la importancia de mantenernos hidratados a lo largo de todo el proceso y en la recuperación posterior.

Si bien es un malestar que el organismo puede solucionar por sí solo, es importante que llames a tu médico si no logras controlar los vómitos y diarrea en un día. Si presentas sangre en las heces o el vómito o tienes fiebre alta, también debes llamarlo.

Siempre es recomendable que consultes con el doctor cuando presentes los primeros síntomas, para que pueda emitir un diagnóstico preciso sobre el padecimiento y confirmar que es una gastroentritis en lugar de otro padecimiento.

 

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