Tabaquismo: qué es y porqué es malo para tu salud

El tabaquismo es la adicción al tabaco, causada por la nicotina, una sustancia muy adictiva presente en diversos productos, principalmente cigarrillos, que genera dependencia psicológica y física en sus consumidores.

Además de la dependencia que genera la nicotina, el cigarro causa daños en el organismo. Fumar un solo cigarro incrementa el ritmo cardíaco y la presión arterial, mientras que su humo irrita las vías respiratorias. El tabaco contiene cientos de sustancias tóxicas altamente dañinas para la salud.

Cada año casi medio millón de personas mueren en Estados Unidos a causa del tabaco y se estima que 2 millones y medio fallecen por esta causa a nivel mundial. Se calcula que 1 de cada 2 fumadores morirá por alguna enfermedad relacionada con el tabaquismo.

Fumar es un hábito que provoca daños en casi todos los órganos del cuerpo y causa diversas enfermedades y se estima que reduce los años de vida: en el caso de los hombres en 12 años, y en el de las mujeres, en 11 años.

Las dos principales sustancias que contiene el tabaco que causan daños al organismo son:

  • Monóxido de carbono: También se encuentra en las emisiones de los automóviles. Dentro del organismo, reemplaza el oxigeno en la sangre y priva a los órganos de él, lo que provoca que eventualmente dejen de funcionar.
  • Alquitrán: Esta sustancia color café y de olor fuerte forma una capa pegajosa en el interior de los pulmones, lo que afecta la capacidad respiratoria.

El cigarro también contiene arsénico, amoníaco, plomo y acetona, entre otras sustancias dañinas.

Riesgos de salud asociados con el consumo de cigarro

El consumo de tabaco tiene diversos efectos negativos en nuestro organismo. A continuación nombramos algunos:

En el cerebro

Fumar puede incrementar entre 2 y 4 meses más el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, lo que puede causar daño cerebral e incluso la muerte.

Una de las maneras en que un derrame puede causar daño cerebral es cuando se presenta un aneurisma, que surge al debilitarse la pared de un vaso sanguíneo y se crea un bulto. Cuando este bulto se revienta, da lugar a una hemorragia.

Además, un estudio publicado en la revista Nature, revela que el tabaco también causa daño en la corteza cerebral acelerando el envejecimiento de este órgano.

En los huesos

Fumar puede debilitar los huesos al reducir la cantidad de oxígeno que llega a ellos, lo que es particularmente peligroso para las mujeres porque son más propensas a la osteoporosis y las fracturas.

Asimismo, la nicotina ralentiza la producción de las células que forman los huesos y disminuye la absorción del calcio.

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En el sistema circulatorio y corazón

Fumar también provoca que la sangre se vuelva más espesa y se acumule placa. Esta placa se adhiere a las paredes de las arterias (lo que se conoce como arterioesclerosis), reduciendo el flujo de sangre a través de ellas.

Asimismo, el consumo de cigarrillos también estrecha estas vías, lo que aumenta la presión arterial al dificultar el flujo de la sangre. Además, las sustancias químicas en el tabaco aumentan el riesgo de problemas cardíacos y enfermedades como:

  • Enfermedad coronaria.
  • Ataque de corazón.
  • Dolor de pecho relacionado con el corazón.

Por otro lado, el monóxido de carbono y la nicotina provocan que el corazón trabaje con mayor dificultad y más rápido, lo que significa que los fumadores tendrán más dificultades al ejercitarse.

Incluso los fumadores que únicamente consumen 5 o menos cigarrillos por día, pueden mostrar signos tempranos de enfermedad cardiovascular.

En el sistema inmune

Fumar afecta la función protectora del sistema inmunológico, lo que puede generar enfermedades como artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn, al disminuir las células inmunitarias.

Al afectar este sistema, una persona fumadora que se contagie de gripe, por ejemplo, puede presentar complicaciones y terminar con una neumonía.

Este hábito también ha sido relacionado con la diabetes tipo 2.

En los pulmones

Principalmente, fumar daña los conductos de aire (alvéolos) de los pulmones. Con frecuencia, la enfermedad pulmonar tarda años en ser detectada, lo que significa que las personas enfermas no reciben un diagnóstico hasta que la enfermedad está muy avanzada.

Los problemas respiratorios más comunes causados por fumar son:

  • Obstrucción crónica pulmonar: Es una enfermedad que empeora con el tiempo y es incurable. Provoca opresión en el pecho y dificultad para respirar. Es la tercera causa de muerte en Estados Unidos.
  • Bronquitis crónica: Es la inflamación de los conductos bronquiales, que son las vías encargadas de llevar oxígeno a los pulmones. Provoca tos con mucosidad y puede provocar jadeos, fiebre, presión en el pecho y dificultad para respirar. Aunque es una enfermedad que nunca desaparece por completo, dejar de fumar ayudará al enfermo a tener una mejor calidad de vida.
  • Enfisema: Se presenta cuando los alvéolos de los pulmones son destruidos de forma progresiva, lo que provoca una creciente dificultad para respirar, incluso en estado de reposo.

Conforme la enfermedad avanza, las paredes de los alvéolos se van debilitando hasta romperse, lo que reduce el oxígeno que llega a la sangre.

El enfisema también daña las fibras encargadas de mantener abiertas las vías hacia los alvéolos. Esto provoca que colapsen al exhalar y no puede entrar oxigeno. Quienes tienen enfisema también pueden desarrollar enfermedades como colapso pulmonar y problemas cardíacos.

Otras enfermedades que pueden ser causadas por fumar son: tuberculosis, neumonía y asma.

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En la boca

El cigarro es causa de mal aliento y enfermedad de las encías (que comienza con gingivitis), además de que mancha los dientes y causa una pérdida de sensibilidad de las papilas gustativas.

La periodontitis es la enfermedad bucal más común causada por el tabaquismo, que en su grado avanzado causa la pérdida de las piezas dentales.

Fertilidad y reproducción

Las mujeres fumadoras pueden encontrar dificultades reproductivas, mientras que las que fuman durante el embarazo puede causar problemas al bebé, tales como:

  • Peso bajo al nacer.
  • Nacimiento prematuro.
  • Aborto.
  • Malformaciones congénitas.
  • Muerte súbita.
  • Enfermedades respiratorias.

En cuanto a los hombres, el cigarrillo puede causar impotencia, pues daña los vasos sanguíneos del pene. Asimismo, también puede afectar la calidad y el conteo de esperma.

En la piel

La nicotina del cigarro bloquea la oxigenación de los tejidos de la piel, acelerando así el proceso de envejecimiento y dándole una apariencia grisácea y opaca.

Fumar incrementa tres veces la intensidad y la aparición de las arrugas alrededor de los ojos y de la boca, además de que envejece la piel prematuramente entre 10 y 20 años.

Cáncer

El 80% de los casos de casos de cáncer de pulmón en Estados Unidos son causados por el consumo de cigarrillos.

Asimismo, este hábito está relacionado con 30% de las muertes por cáncer. El tabaco contiene unas 7.000 sustancias químicas, de las cuales 70 están relacionadas de forma directa con el cáncer.

El consumo de tabaco es también un factor de riesgo en otros tipos de cáncer en órganos como:

  • Boca.
  • Laringe.
  • Faringe.
  • Esófago.
  • Páncreas.
  • Hígado.
  • Lengua.
  • Colon.
  • Estómago.

Es importante aclarar que el tabaco en todas formas es peligroso: en cigarros, masticado, en pipa, o en versiones mentoladas.

Asimismo, es dañino en lo que se conoce como tabaquismo pasivo, debido al “humo de segunda mano”, que afecta a los no fumadores, expuestos al humo de otros.

Este tipo de tabaquismo en los niños aumenta al doble el riesgo de padecer enfermedades como asma, neumonía e infecciones de oído. También tendrán tres veces más riesgo de padecer cáncer de pulmón.

Beneficios de dejar de fumar

Si decides dejar de fumar, verás una gran mejoría en tu salud casi de inmediato. Entre las primeras 2 y 12 semanas, tu circulación sanguínea mejorará, lo que hará la actividad física mucho más sencilla.

Tus sentidos del olfato y del gusto recuperarán su sensibilidad. Notarás que la comida te sabe más y mejor conforme tu cuerpo se va limpiando de las sustancias tóxicas del cigarro.

Tu capacidad pulmonar aumentará 10% en los primeros 9 meses. Si tienes menos de 30 años, tal vez no notes la diferencia excepto si sales a correr. Pero en la adultez, la capacidad pulmonar puede ser la diferencia entre tener una vida activa o terminar sofocado con tan solo subir escaleras o salir a dar un paseo.

El riesgo de sufrir un ataque cardíaco disminuye a la mitad a los 12 meses de haber dejado de fumar.

Las posibilidades de tener un derrame cerebral se reducen 50% en dos años, mientras que el riesgo de padecer cáncer de boca, garganta, esófago o vejiga se reducen a la mitad en un lapso de 5 años.

De la misma forma, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye a la mitad después de 10 años de haber dejado la adicción.

Conclusión

Dejar de fumar es muy difícil para las personas debido a la nicotina, una sustancia altamente adictiva. Al igual que sucede con las drogas, el cuerpo y el cerebro se acostumbran rápidamente a ella, por lo que es todo un reto para los fumadores superar el hábito.

Sin embargo, no es imposible y los beneficios son inmediatos.

A diferencia de muchos otros hábitos o productos que consumimos, el cigarro no aporta ningún beneficio a nuestra salud, al contrario, tan solo representa graves daños.

Además, fumar no solamente afecta nuestro organismo, también a las personas que nos rodean y que se ven obligadas a respirar el humo de nuestros cigarros.

Dejar de fumar es sin duda un gran paso que puedes dar por el bien de tu salud y de tus seres queridos.

¿Eres fumador y te preocupan las consecuencias en tu salud? ¿Conoces alguien que fuma? Platícanos tu experiencia.

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