Nódulos tiroideos: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Los nódulos tiroideso son pequeños crecimientos anormales en tu glándula tiroides. Estos forman una protuberancia o masa habitualmente benignas, pero no siempre son benignos.

Los nódulos son sólidos o líquidos e individuales o una aglomeración de ellos.  Se manifiestan con tanta frecuencia que muchas veces pasan inadvertidos.

¿Qué es y cuál es la función de la glándula tiroides?

Esta glándula es una estructura en forma de mariposa que se compone de dos lóbulos a los lados de la tráquea y un istmo que los une. Se halla en la parte inferior y frontal de tu cuello.

Su principal función es liberar hormonas tiroideas triyodotironina o T3 y tiroxina o T4, responsables del metabolismo, control de tu frecuencia cardiaca, control de la temperatura corporal, entre otros procesos orgánicos.

La glándula tiroidea produce la calcitonina, hormona que regula el metabolismo del calcio y fósforo.

Clasificación de los nódulos tiroideos

Los nódulos se clasificarán según la producción de hormonas tiroideas.

Nódulos fríos o hipo funcionales. Llamados así por la inexistente producción de hormonas tiroideas.

Nódulos tibios o eutiroideos. Con función tiroidea normal.

Nódulos calientes o hiperfuncionales. Hay una producción elevada de hormonas tiroideas.

Solo uno de cada de 10 nódulos es maligno, por lo que podría producir cáncer.

Síntomas de un nódulo tiroideo

La mayoría son asintomáticos y pueden ser detectados por una exploración médica de rutina. Los nódulos manifiestan síntomas cuando crecen mucho y presionan tu tráquea.

El bocio, crecimiento exagerado de la glándula tiroides, dolor en la base del cuello, dificultades para tragar, voz grave o ronca y presencia de ganglios inflamados en cuello y en la región de la clavícula, son otros síntomas.

Las señales que advierten a un nódulo caliente hiperproductor de hormonas tiroideas son:

  • Nerviosismo
  • Debilidad muscular
  • Inexplicable pérdida de peso
  • Dificultad para dormir o insomnio
  • Frecuencia cardíaca rápida (taquicardia) e irregular (arritmia)

Suele ocurrir que ocurren con la tiroiditis o enfermedad de Hashimoto. Son nódulos fríos que causan hipotiroidismo.

Los síntomas de esta tiroiditis son fatiga, aumento de peso sin aparente causa, estreñimiento, intolerancia al frío, pérdida de cabello, piel reseca que causa comezón o picazón, uñas frágiles que se rompen fácilmente en capas, depresión, pérdida de la memoria y dificultad para recordar instrucciones cotidianas.

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¿Causas de los nódulos tiroideos?

La ciencia aún no precisa la causa del crecimiento de nódulos tiroideos, pero sí conoce los procesos benignos y malignos que los provocan. Los primeros de estos son:

Tiroiditis de Hashimoto. Enfermedad autoinmune que afecta la función de la glándula tiroides, también conocida como, tiroiditis linfocítica crónica. Es la causa más frecuente de hipotiroidismo.

9 de cada 10 casos se presentan en mujeres mayores de 40 años.

Quistes coloidales simples o hemorrágicos causados por exceso de crecimiento del tejido de la glándula tiroides. Son nudos bien definidos con líquido en su interior.

Adenoma folicular también causado por crecimiento excesivo del tejido tiroideo, pero de consistencia sólida.

Adenoma de células de Hürthle. Tipo de crecimiento que puede manifestarse en forma benigna, maligna o cáncer.

Bocio o hiperplasia nodular producida por el aumento de actividad de la glándula tiroides.

Tiroiditis o inflamación crónica de la tiroides por varias razones, la mayoría desconocidas. La función de la glándula tiroidea puede estar disminuida, normal o aumentada.

Deficiencia de yodo.

Los nódulos malignos de la glándula tiroides son la causa más común de cáncer del sistema endócrino. Estos son:

Cáncer papilar tiroideo. Es el más tratable y benigno de todos. Crece lentamente y el tratamiento es exitoso en la mayoría de los casos.

Cáncer folicular tiroideo. Puede extenderse a otros órganos y la recurrencia es frecuente. El cáncer de células de Hürthle es un tipo de cáncer folicular.

Cáncer anaplásico tiroideo. El más raro, agresivo y difícil de tratar.

Linfoma tiroideo. Tumor maligno poco frecuente que representa menos del 1 % de todos los linfomas. Es difícil de diagnosticar. Su reconocimiento más habitual es mediante una biopsia, pues comparte síntomas con otras patologías.

Este cáncer inicia en las células del sistema inmunológico dentro de la glándula tiroides.

Carcinoma medular. Ocurre por herencia genética. Es raro hallar pacientes sin antecedentes familiares con este tipo de cáncer. Se forma de células que no son parte del tejido de la glándula tiroides.

El tratamiento del carcinoma medular no es igual al resto de los tipos de cáncer.

Metástasis de pulmón, mama o riñón. Células de estos tipos de cáncer pueden contaminar la glándula tiroides ocasionando la enfermedad.

Factores de riesgo para desarrollar nódulos tiroideos

Los nódulos tiroideos se desarrollan si:

Has tenido estudios radiológicos de la tiroides o radiaciones de cuello y tiroides durante la infancia.

Has tenido alguna condición tiroidea durante tu niñez como tiroiditis de Hashimoto.

Tienes historia familiar de nódulos tiroideos.

Tienes 60 o más años.

Si eres mujer. Aunque los nódulos tiroideos son más frecuentes en mujeres, la mayoría son malignos cuando ocurren en hombres.

Diagnóstico de los nódulos tiroideos

Es muy frecuente que estos nódulos se detecten en un examen médico de rutina. Si esto ocurre, el médico general te referirá con el endocrinólogo, especialista en el sistema endócrino encargado de las hormonas del cuerpo, incluyendo las tiroideas.

Tus antecedentes clínicos y familiares serán útiles para realizar el diagnóstico, uno que demandará estudios radiológicos para determinar el tipo de estructura del nódulo.

Estos exámenes constan de:

Tomografía computarizada o scan tiroideo para identificar si el nódulo es frío, caliente o tibio.

Aspiración por punción con aguja para analizar las células que componen su líquido.

Perfil tiroideo. Análisis de sangre en laboratorio para revisar los niveles de hormonas tiroideas y de hormona estimulante de la tiroides o TSH.

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Tratamiento de los nódulos tiroideos

Si fuiste diagnosticado, el tratamiento dependerá del tipo de nódulo que tengas.

Aunque posiblemente no necesites tratamiento si es benigno y asintomático, tendrás que seguir un control periódico para valorar su tamaño y consistencia.

Recibirás tratamiento cuando el nódulo cambie su solidez, tamaño o comience a manifestar síntomas.

El tratamiento será quirúrgico o a base de yodo radioactivo si se trata de un nódulo caliente o hiperfuncional, con lo que se normalizan los niveles de hormonas tiroideas. En algunos casos también se elimina tejido sano de la glándula tiroides.

En estas situaciones se produce hipotiroidismo o baja producción de hormonas tiroideas, por lo que deberás tomar hormonas sintéticas de por vida.

Si es nódulo coloidal, de contenido líquido, el endocrinólogo podría utilizar una aguja para punzarlo y drenar el contenido.

La mayoría de los tratamientos inician con extirpación del nódulo o si es necesario, la glándula completa, con un diagnóstico de cáncer de tiroides.

Si existen ganglios inflamados en el cuello o región clavicular con sospecha de células malignas en su interior, condición conocida como, metástasis, se extirpan y se analizan.

Es posible que después de extirpar el cáncer también necesites sustitutos sintéticos de las hormonas tiroideas.

La quimioterapia es la primera alternativa para eliminar las células malignas dispersas después de la extirpación del nódulo o toda la glándula tiroides.

En algunas ocasiones es necesario complementar el tratamiento con radioterapia.

Prevención

Una de las preguntas frecuentes sobre este tema es si hay forma de prevenir la aparición de nódulos tiroideos. No, no la hay.

Lo que se rescata es que la mayoría de estos son benignos y puedes vivir con ellos sin tratamiento.

Lo más responsable será que asistas periódicamente a un chequeo médico para tratar cualquier cambio en los nódulos benignos y asintomáticos.

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