¿Cuáles son los síntomas de la gastritis? – y 4 remedios naturales

Los síntomas de la gastritis pueden no manifestarse, pero cuando sí lo hacen son reconocibles. Indigestión, dolor de estómago, reflujo, náuseas, vómitos, entre otros, son consecuencias de una inflamación en la mucosa del estómago.

Una gastritis no tratada potencialmente provocará pérdidas de sangre por vómitos o por las heces y en algunos casos aumentará el riesgo de desarrollar cáncer gástrico.

Esta condición es una de las más registradas en centros médicos del mundo y sus síntomas y consecuencias implican la venta masiva de medicamentos sin recetas.

¿Qué es la gastritis?

El término, gastro, refiere al sistema gastroesofágico y la terminación, itis, es el sufijo médico de inflamación. La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica.

Esta hinchazón es un respuesta a cualquier proceso de erosión o daño provocado por bacterias, alimentos e incluso por cambios fisiológicos del cuerpo sometido a mucho estrés.

La indigestión común y la gastritis son condiciones diferentes pese a tener síntomas similares.

Lee nuestra guía sobre la gastritis: Causas, síntomas y tratamiento

Síntomas de la gastritis

La indigestión ocasional al comer mucho o muy rápido o como consecuencia de un alimento que cae mal, es normal. Se sospechará de un cuadro de gastritis cuando la inflamación del estómago es crónica y los síntomas no son superados en poco tiempo.

Aunque hay personas que no saben que tienen un cuadro de gastritis porque sus síntomas son muy sutiles o no se manifiestan, son muchos los casos de hombres y mujeres que sí tienen varios signos intensos pero de un corto tiempo, lo que se conoce como gastritis aguda e individuos que soportan los síntomas por meses o años, lo que se identifica como gastritis crónica.

Estas señales incluyen:

  • Inflamación estomacal.
  • Acidez.
  • Sensación quemante en el estómago.
  • Dolor de estómago.
  • Reflujo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Episodios frecuentes de hipo o eructos.
  • Cambios en los movimientos intestinales.
  • Cambios en la consistencia o color de las heces.

Algunos síntomas de indigestión serán provocados por reacciones alérgicas a los analgésicos o a puntuales alimentos como en el caso de la intolerancia a la lactosa o al gluten.

Los síntomas de la gastritis varían porque en ocasiones son acompañados de lesiones en la capa interior del estómago, cuyas manifestaciones serán según la extensión de estas.

Los síntomas más comunes de la inflamación de la mucosa gástrica son ardor y dolor en el epigastrio. Pueden estar acompañados de deseos de vomitar y mareos.

La acides es uno de los síntomas más comunes que se manifiestan una o dos horas después de comer, porque la comida pasa al duodeno y el ácido clorhídrico se queda en el estómago.

En una gastritis asociada a lesiones ulcerosas pueden ocurrir vómitos de sangre o heces fecales de color oscuro como si fuera borra de café. Solo un gastroenterólogo dará un diagnóstico preciso mediante una biopsia de la membrana estomacal.

El especialista confirmará una gastritis con signos de inflamación, aumento en el número de leucocitos, enrojecimiento, hinchazón, sangrado o pequeñas fisuras. A partir de esto se determina el tratamiento.

Una gastritis que no manifieste síntomas será detectada solo por una endoscopia.

¿Cuánto tiempo duran los síntomas de la gastritis?

Los episodios promedios de gastritis duran algunas semanas. Si alcanzan el mes o provocan problemas graves como excesivo sangrado estomacal traducido en heces ennegrecidas, posiblemente se trate de otra condición médica.

Tipos de gastritis

Gastritis crónica

La gastritis crónica se desarrolla gradualmente y causa complicaciones con el tiempo. Algunas personas la sufren durante muchos años sin saberlo, pues no experimentan ningún síntoma.

El problema de la gastritis asintomática es el empeoramiento de la condición sin que la persona lo note hasta que ya es grave.

La gastritis crónica provoca un adelgazamiento de la mucosa gástrica y un aumento paulatino de células inflamadas, lo que sube el riesgo sufrir cáncer en el estómago.

Lee nuestra guía definitiva sobre la gastritis crónica: Tipo, síntoma y tratamiento

Gastritis aguda

La de tipo aguda es una gastritis repentina con síntomas de poco tiempo, que pueden ser intensos durante el episodio de la inflamación. Los síntomas dependerán del estilo de vida y otros factores que afecten el sistema digestivo de la persona.

Lee nuestra guía sobre la gastritis aguda: Causas, síntomas y tratamiento

Gastritis atrófica

Es una forma de gastritis crónica que provoca una pérdida gradual de células glandulares gástricas, reemplazadas por tejido fibroso intestinal.

La capacidad de la mucosa gástrica de absorber los nutrientes decrecerá progresivamente con sus cambios, lo que incrementará el riesgo de un desorden autoinmune.

Los pacientes con este tipo de gastritis con frecuencia desarrollan baja producción de ácido gástrico e hipergastrinemia, que puede detonar anemia y crecimiento de tumores.

Lee nuestra guía sobre la gastritis atrófica: Qué es, causas, síntomas y tratamiento

¿Cómo varían los síntomas de gastritis de acuerdo a su tipo?

Las gastritis se agrupan en dos tipos fundamentales, agudas y crónicas, la primera de ellas mucho más frecuente. Sus síntomas aparecen repentinamente y su duración es corta.

Las causas comunes de gastritis aguda son las infecciosas, entre ellas, la producida por la bacteria, Helicobacter pylori. Se manifiestan como un dolor en el abdomen superior que puede estar acompañado de vómitos o de deseos de vomitar. Se convertirá en crónica si no es tratada oportunamente.

Otros microorganismos también provocarán los síntomas de la gastritis aguda.

Los síntomas de la gastritis crónica se manifiestan durante meses o años y es de larga duración. De esta hay dos tipos: la autoinmunitaria y la infecciosa.

La primera de estas se localiza en el cuerpo y en el fondo del estómago y casi siempre está vinculada a la anemia perniciosa.

Los casos de gastritis crónicas motivadas por la presencia de Helicobacter pylori son muy frecuentes. Esta bacteria se halla en la entrada del estómago y alcanza a ocupar toda la mucosa en personas mayores. Entre las crónicas también se conocen las provocadas por los agentes químicos, irritativos y erosivos.

Hay un tercer grupo de gastritis que son menos frecuentes, entre ellas, la linfocítica, eósinofilica, la enfermedad de Crohn, la sarcoidosis y la gastritis granulomatosas aislada.

Tratamiento de la gastritis

Los medicamentos brindan un control deficiente de los síntomas de la gastritis, pues estos volverán cuando el efecto del fármaco haya pasado.

Un cambio de dieta más un estilo de vida a uno más saludable, son formas correctas y eficientes de controlar a largo plazo esta inflamación de la mucosa gástrica.

Se asistirá al médico cuando haya sospecha de que los dolores estomacales sean consecuencia de una gastritis. Antes de esta visita no se tomará ninguna medida. Solo un diagnóstico oportuno hará la diferencia entre agravar o eliminar una enfermedad.

Habrá muchas posibilidades de una rápida mejoría e incluso superar la condición, tras identificar que los síntomas son una reacción de una gastritis aguda. Esto solo se conocerá con el diagnóstico.

Para tratar la gastritis crónica también hará falta hacer cambios y tomar medicamentos, todo previamente analizado por un doctor.

Lee nuestra guía más detallada de cómo tratar la gastritis

Medicamentos para la gastritis y la H. pylori

El médico recetará antibióticos cuando la H. pylori sea la responsable de la gastritis. Los síntomas también podrán ser combatidos con antiácidos, inhibidores de las bombas de protones o bloqueadores H2, que controlan los niveles de ácido estomacal.

Los suplementos de complejo B serán recetados cuando la gastritis crónica esté provocando anemia.

Lee nuestra guía de como se diagnostica la infección por Helicobacter pylori

Remedios caseros para tratar para la gastritis

Los siguientes son métodos naturales para disminuir los síntomas de la gastritis y prevenir recaídas.

1. Remueve los irritantes de tu dieta

El paso más importante para controlar los síntomas de la gastritis es evitar comer alimentos que irriten la mucosa del estómago.

La mayoría de los pacientes con este tipo de inflamación coinciden en que sus síntomas empeoran con el consumo de alimentos procesados, fritos, picantes o muy condimentados.

Una dieta poco balanceada y falta de nutrientes esenciales se suman como factores de riesgo que promueven la inflamación del tracto digestivo y la sensibilidad digestiva a ciertos alimentos. Esto podría conllevar a una deficiencia de nutrientes que empeorará el padecimiento.

Aprender a no comer comidas que empeoren los síntomas es fundamental. Para ello se emplearán las siguientes técnicas:

Averigua lo que empeora tus síntomas

Una libreta de alimentos es útil. En ella se anotará lo comido y su reacción en el cuerpo, positiva o negativa. Con ello se hará un registro de qué y no comer.

Elimina el alcohol

El alcohol puede irritar las paredes estomacales y hacer que los síntomas empeoren cuando estas entran en contacto con los jugos gástricos.

Lee nuestra guía sobre los efecto que causa el alcohol en tu organismo

No te saltes comidas

Dejar de comer almuerzo, la cena o el desayuno, sobre todo este último, hará que los jugos gástricos del estómago sean más agresivos y dañen las paredes estomacales.

Lo mejor que harán las personas con gastritis será comer cinco comidas ligeras al día y no, por ejemplo, solo dos abundantes.

No cenes tarde

Se procurará que la última comida del día sea al menos dos horas antes de dormir, para evitar el reflujo que se vuelve más acusado mientras se está acostado.

Toma suficiente agua

Se procurará reemplazar el café y las bebidas carbonatadas por agua simple. Lo ideal será ingerir al menos dos litros diarios.

Evita los alimentos procesados

Son dañinos, sobre todo cuando se tiene gastritis. Lo ideal será sustituirlos por alimentos frescos o preparados en casa.

Evita la comida chatarra

Las grasas saturadas, los azúcares y harinas refinadas son bajas en nutrientes y altas en riesgos, además, el estómago requiere mucho trabajo para digerir estas sustancias.

2. Consume más nutrientes benéficos

La gastritis podría causar síntomas de anemia, inflamación, vómito y deshidratación, entre otras condiciones que serán prevenidas con una dieta alta en nutrientes esenciales.

Investigaciones han concluido que el sobrepeso o la obesidad son factores que incrementan el riesgo de padecer gastritis, úlceras estomacales y otros padecimientos digestivos.

Una dieta para sanar la gastritis se basará en vegetales, frutas, proteínas de alta calidad y grasas saludables.

Una alimentación correcta y mantener un peso saludable también favorece a combatir la inflamación y los síntomas vinculados. Asimismo, serán de utilidad las vitaminas, minerales y los antioxidantes, estos últimos presentes en las bayas, el ajo, las nueces y los cítricos.

La vitamina C, los probióticos y los ácidos grasos omega 3, se suman como beneficiosos para personas con gastritis.

3. Disminuye o elimina la ingesta de analgésicos

Casi el 20 % de las personas que consumen regularmente antiinflamatorios no esteroideos para tratar el dolor, experimentan episodios de gastritis aguda o una mayor intensidad de los síntomas de la gastritis crónica.

Estos medicamentos provocan cambios en la acidez estomacal y la tornan más agresiva. Su ingesta frecuente favorece a la debilitación de la membrana gástrica, pues afecta la producción de una enzima indispensable para que esta se regenere.

Algunos de los analgésicos a evitar o al menos dejar de consumir con mucha frecuencia son:

Los fármacos pueden ser sustituidos por alternativas naturales; por ejemplo, los aceites esenciales antiinflamatorios como el de menta se emplean para dolores crónicos en las articulaciones.

La meditación, el ejercicio o tomar suplementos de magnesio servirán para superar los dolores de cabeza y reducir el estrés.

Se consumirá Paracetamol si se prefiere no dejar de tomar analgésicos, porque no altera la química de la membrana estomacal y es menos agresivo con el estómago.

4. Controla el estrés y realiza actividad física

El sedentarismo y el estrés incidirán negativamente en la inflamación de la mucosa gástrica, que conllevará al daño de los órganos digestivos.

Lo ideal es que personas con gastritis y otras condiciones digestivas hagan al menos 30 minutos diarios de ejercicios 5 días a la semana, para potenciar el sistema inmunológico, mantener un peso adecuado, balancear las hormonas y controlar el estrés, estado que podría aumentar la producción de ácido gástrico, incremento que torna más severos los síntomas de la gastritis.

Las personas con ansiedad y mucho estrés tienden a tener un sistema inmunológico débil, lo que las hace propensas a infecciones como la H. pylori, úlceras e inflamación.

Se sabe que la meditación, la respiración profunda, el yoga y la terapia ocupacional, son actividades que favorecen a disminuir el estrés y que ayudan en el tratamiento de gastritis y de otras enfermedades.

Cuándo hay síntomas de gastritis ¿cómo se diagnostica?

El médico interrogará al paciente sobre sus síntomas y le practicará un examen clínico que, en muchas ocasiones, no arroja ningún diagnóstico.

A estas pruebas se suma una exploración endoscópica con la que se ve el interior del estómago y se confirma o descarta una afectación de la mucosa, su extensión y las características de las lesiones.

El médico podrá necesitar una biopsia de las áreas afectadas para el estudio anatomopatológico, que permita determinar el tipo de lesión.

El diagnóstico también comprenderá un análisis de sangre para evaluar si los niveles de hemoglobina y el conteo de glóbulos rojos, se encuentran dentro de límites normales y un estudio de heces fecales para detectar presencia de sangre.

Si se sospecha la existencia de la Helicobacter pylori se indicarán las pruebas inmunológicas y el examen con Carbono-14 para determinar la presencia de la bacteria.

Lee nuestra lista de remedios caseros que funcionan para tratar la gastritis

¿Qué hacer ante los síntomas de gastritis?

Lo primero a hacer será determinar las potenciales causas y con base en ello aplicar el tratamiento. Si se manifiestan síntomas alarmantes como vómitos con sangre o sangre en las heces fecales, se acudirá de inmediato a un servicio de urgencias.

En muchos de los casos los síntomas mejoran con el tratamiento correcto, pero su pronóstico dependerá de la causa.

Causas de la gastritis

Los signos de gastritis están vinculados con factores infecciosos, irritativos, desordenes autoinmunes y otras causas menos frecuentes.

Cuando la H. pylori, una de las causas más comunes por infección, no es tratada oportunamente, puede causar gastritis, úlceras y hasta cáncer.

Los virus citomegalovirus y el del herpes simple también se asocian a los síntomas de gastritis, fundamentalmente en personas con débil sistema inmunitario.

Beber mucho alcohol, café, yerba mate o guaraná, más la ingesta excesiva de bebidas gaseosas con ácido fosfórico o fosfatos, son también detonantes de la condición.

Hay algunas afecciones producidas por desórdenes autoinmunitarios como la anemia perniciosa, resultado de la ausencia de una sustancia imprescindible para la utilización de la vitamina B12.

El reflujo biliar, el consumo de cocaína, un traumatismo, insuficiencia renal y el estrés muy severo, son causas menos comunes pero no descartables también asociadas a los síntomas de gastritis.

Factores de riesgo para la gastritis

Los malos hábitos como una dieta desbalanceada, fumar o beber en exceso, ingerir medicamentos analgésicos con frecuencia y demasiado estrés, predisponen al organismo a padecer gastritis.

El mayor número de casos de gastritis ocurre entre adultos de mediana edad. El sobrepeso y la falta de actividad física, así como el consumo frecuente de alimentos procesados, también son factores de riesgo importantes.

Otro elemento no descartable es contraer una infección por la H. Pylori. La mitad de las personas en el mundo tienen al menos una pequeña cantidad de esta bacteria en el sistema digestivo, una que de crecer podría afectar severamente la mucosa gástrica.

Esta bacteria es la principal causante de la gastritis crónica y las personas sometidas a estrés o mala alimentación, son las más propensas a contraerla.

Estudios médicos sugieren que después de los 60 años es normal experimentar una erosión gradual de la membrana estomacal, junto con mayor propensión a las infecciones, desórdenes autoinmunes y las deficiencias nutrimentales, todo lo que termina por empeorar los síntomas de la gastritis.

Los desórdenes alimenticios como la bulimia y otras condiciones médicas como el reflujo, las alergias y los virus, también pueden propiciar o agravar los síntomas.

Diferencias entre las úlceras y la gastritis

Aunque las úlceras estomacales y la gastritis son muchas veces consecuencia de los mismos factores, sus síntomas y tratamientos son distintos.

Una de las principales diferencias entre ambas es que los cambios inflamatorios asociados con la gastritis, normalmente se ven confinados al estómago y no se esparcen a lo largo del intestino delgado o duodeno.

Las úlceras afectan comúnmente el estómago y se esparcen por el duodeno y también por el esófago.

Aunque es frecuente encontrar ambas condiciones juntas, se cree que las úlceras estomacales son más comunes que la gastritis. Se prevé que al menos uno de cada diez adultos desarrollará al menos una úlcera estomacal a lo largo de su vida.

Los síntomas podrían ser mucho más intensos e incapacitantes cuando la gastritis se combina con las úlceras. La primera de estas condiciones puede provocar la aparición de una estas llagas, dependiendo de que si se trata de gastritis erosiva o no erosiva.

La gastritis erosiva favorece al debilitamiento de la membrana del estómago, tanto, que puede desaparecer en algunas zonas. La no erosiva provoca inflamación pero no desgaste.

Una de las características que tienen en común la gastritis y las úlceras es que ambas pueden ser detonadas por la bacteria H. pylori y que las dos empeoran como consecuencia de una mala dieta, del uso de antiinflamatorios no esteroideos, por el estrés y padecimientos autoinmunes.

Conclusiones

Los síntomas más comunes de la gastritis incluyen sensaciones quemantes en el estómago, dolores estomacales, náuseas, vómitos, inflamación, pérdida de apetito, eructos e incluso sangrado estomacal.

La gastritis es la consecuencia de que la mucosa gástrica se inflame y se debilite, lo que provoca que las paredes del estómago queden desprotegidas contra el ácido.

Los factores de riesgo incluyen una mala alimentación, una vida sedentaria y mucho estrés.

Descartando alimentos irritantes, consumiendo más nutrientes esenciales, controlando el uso de analgésicos y el estrés, se podrán reducir naturalmente los síntomas de la gastritis.

Una visita al médico será lo primero a hacer ante la sospecha de la condición. Un correcto diagnóstico permitirá definir el tratamiento correcto.

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1 COMENTARIO

  1. Muy agradecido por sus artículos, lo que me preocupa es que este último tiempo me arden demasiado los ojos y como mi trabajo es con documentos en oficina, ya casi no puedo trabajar con la lectura de los documentos ni en la computadora, me dijeron que no tengo problemas en el estomago, que podra ser segun estos datos, agradeceré sus puntuaciones, hasta la proxima.

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